Opinión

La esterilización de España

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

José Antonio Ruiz | Viernes 24 de octubre de 2014

Hay más buitres sobrevolando las tejas de cañón tornasoladas de la Villa y Corte y las veletas de los campanarios del condado de Barcelona de Wifredo el Velloso, que en los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente.

Follow the Money! España, santuario de corrupción, lavadora-centrifugadora de dinero negro, pasea sus vergüenzas en pelotas, como los protagonistas de ‘Adán y Eva’, el reality beach de Cuatro, trending topic global por obra y gracia de tanto tarado mental como anda suelto. Le llaman ‘telerrealidad’. ¡Manda cojones¡ Nunca mejor dicho ¡Qué coño!

No es de extrañar que el Kun Agüero no sepa quién es Mozart, ni falta que le hace. Como decía Saramago, «todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud; pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: tienes que leer».

Hemos pasado de la ‘mano invisible’ de Adam Smith, a la ‘mano egipcia’ de trincones y ‘ponecazos’; de ‘El Buscón’ quevediano llamado don Pablos, a los ‘robagallinas’ de cuello blanco, que tienen los brazos más largos que las pobres víctimas de la talidomida a las que la Audiencia Provincial de Madrid les acaba de rendir su particular homenaje a la ignominia, revocando la condena indemnizatoria a la farmacéutica alemana Grünenthal que comercializó el fármaco en España.

España entera, ‘Animal Planet’, es una casa de empeño atiborrada de inmundicia, ladrones, trileros y rateros, desde el submundo de los desagües del Watergate hasta la antena de la TDT y la paella del Plus. Huele que apesta en las letrinas. Por ‘Halloween’ baja del monte a la ciudad el lobo hambriento de la codicia, animal de compañía, pecado capital.

Vacunados como parece que estamos contra el escorbuto, ya no nos inmutamos por casi nada, curados como estamos de espanto, inmunes a los sobresaltos que nos dan todos estos espantajos, padres putativos de la patria nuestra, a la que ya no reconoce ni la madre que la parió, según el acertado vaticinio de Alfonso Guerra, el hermano de Juan, el pionero. Definitivamente esta España esquizoide, oculta bajo la sombra permanente de la sospecha, es una tragedia griega berlanguiana.

Muchos parroquianos se han quedado estupefactos de la emoción al escuchar al tenor mexicano Javier Camarena, en el papel de Tonio el tirolés, soltando nueve ‘dos’ de pecho durante la representación de ‘La fille du régiment’ en el Teatro Real (‘Ah! Mes amis, quel jour de fête!); pero muy pocos (imagino a mi querido Anson en el patio de butacas, tratando de abstraerse de la realidad) se han extrañado al tener conocimiento de la enésima mangancia.

Teresa Romero ha sobrevivido al ébola; pero está por ver que sobreviva a la ‘telemierda’, y que este país nuestro, más saqueado que Amberes en tiempos de Juan de Austria, sobreviva al latrocinio nacional.

Al paso que vamos, ‘All the President’s men (women and children)’ –o al menos parte de la cuadrilla- van a tener que tomarse el polvorón en chirona. Lástima que ni Pakula ni Ben Bradlee que están en los cielos, no estén en condiciones de rodar una secuela de ‘Todos a la cárcel’. Qué buen papel hubieran interpretado los Bárcenas, Matas, Díaz Ferrán, Fabra, Núñez y los demás que están por ingresar en las diferentes sucursales de Alcatraz, donde aguarda Del Nido y ‘Cachuli’. Claro que con suerte, podrán asistir a los conciertos ‘unplugged’ de Isabel Pantoja, a poco que los de la MTV se percaten del filón.

Me sé de unos, los vástagos de Pujol, que ya creciditos pueden volver a dormir en literas, las de la trena, como cuando eran niños de brillante porvenir por obra y gracia de su queridísimo páter, a poco que algún juez los empitone y se los llevé por adelante.

Entretanto hemos sabido que el Ex Molt Honorable, candidato a ‘Hijo predilecto de Liechtenstein’, ya es pensionista, muy a su pesar, ya que de no ser por su auto confesión impostada jamás hubiera renunciado a la paga anual vitalicia de 86.000 talegos en calidad de ex president.

Si usted conoce a algún político que no haya traicionado la confianza de sus votantes, le devolvemos su dinero.

¿Alguien sabe a qué ventanilla hay que acudir para pedir la suspensión temporal de militancia de España?

La depuración en el PP no se consuma acusando recibo de la solicitud de baja pactada hace un rato con Rato a cambio de suspender las investigaciones sobre las andanzas y mudanzas del ex vicepresidente del Gobierno de esta cosa llamada España.

Me da que Mariano no aspira a pasar a la historia por la audacia, sino por sobrevivirla a cuenta del laissez faire, laissez passer. Rajoy, o el líder que cultivó su propia leyenda… de perfil.

Otro que ha pedido la baja en el PSOE es Juan Pedro Hernández Moltó, el ex presidente de Caja Castilla La Mancha, después de que la Fiscalía pidiera dos años y medio de reja, pan y agua por el presunto delito de maniobras orquestales en la oscuridad. Fresco en el recuerdo queda el día en el que siendo di-puta-do espetó a Mariano Rubio en el Congreso, durante los interrogatorios del caso Ibercop, con aquél célebre «¡Míreme a la cara! ¡De frente!». Hay que tenerla de dura (la cara) como el cemento Portland para salir a la calle y mirar a los ojos a todos los desheredados que ha dejado la jodida crisis, el rescate de las cajas y el saqueo de tanto sinvergüenza.

Algún día contaré al detalle el rocambolesco proceso de selección de Dircom de Caja Madrid, que siguiendo indicaciones de Blesa acometió su segundo de a bordo Sánchez Barcoj.

La providencia quiso que fuera este cronista sin talento el elegido por la firma de cazatalentos a quien se le confió la operación de reclutamiento.

Recuerdo las entrevistas con Ildefonso, siempre de trato exquisito, y la audiencia final con Blesa en la torre inclinada de KIO que corona la Castellana, una tórrida tarde de verano.

Escuché más que hablé. El Emperador dio sus bendiciones. Y nos emplazamos para hablar de dineros y demás zarandajas días después. Pero sucedió que, a falta de rubricar el contrato, recibí una llamada de Juan Astorqui, al que supuestamente iba a sustituir, que debió agarrar un cabreo de no te menees cuando se enteró que Blesa y Sánchez Barcoj habían llevado a cabo la selección sin decir ni pío.

Me citó en un hotel de Madrid, el Villamagna, supongo que con la curiosidad de saber qué careto tenía la persona llamada a sustituirle. Nada que ver con ‘Desayuno con diamantes’. Me abstengo de adjetivos, pero no de rememorar la anécdota, pues tras el cafelito de rigor, tuvo la desfachatez de pedirme cinco euros para pagar el parking, porque ahora que lo pienso lo mismo no llevaba calderilla suelta, y la barrera no se levantaba con la tarjeta black.

De buena me libré. Hoy hubiera salido en los papeles. Y mis vecinos me harían el vacío y me señalarían con el dedo, cuchicheando por lo bajini: ¡Ahí va el chori!

Querido Pepe, no sé cómo agradecértelo, aunque tampoco estaría de más que me tuvieras presente en tus oraciones, que uno es cortito pero no tonto del todo. A Dios gracias no hemos salido de pobres, menos yo que tú. Pero ambos procuramos ser honrados y conciliar el sueño con la conciencia medianamente tranquila, que diría mi abuela, mientras otros pobres hombres ricos no pueden decir lo mismo.

A Javier Espinosa, Marc Marginedas y Ricardo G. Vilanova, que esos sí que son buena gente que merece la pena.