Cultura

Crítica de ópera: Piotr Beczala cantó en Madrid a Kraus, “patrón de los tenores”. Por Alicia Huerta

Alicia Huerta | Sábado 25 de octubre de 2014
Con ocasión del 15º aniversario de su fallecimiento.


Piotr Beczala ha protagonizado este viernes un concierto en recuerdo a Alfredo Kraus, con ocasión del 15º aniversario de su fallecimiento, y con un programa compuesto, en su mayor parte, por algunas de las arias más famosas interpretadas por el gran tenor canario.

No se ha tratado, en todo caso, de un homenaje a Alfredo Kraus. Porque, como advertía este jueves en rueda de prensa el director artístico del coliseo madrileño, Joan Matabosch, dicho homenaje sigue pendiente y se hará en un futuro. El concierto de anoche fue, eso sí, un intenso recuerdo a su carrera. A su gran figura. Y al tenor canario volverá a recordársele este sábado, a las 12, con un recital en la Sala Principal del Teatro Real titulado “El legado de Kraus”. Porque en el mismo intervendrán algunos cantantes que estudiaron con el desaparecido tenor español o tuvieron algún tipo de relación con él. También se subirá al escenario madrileño su hija Patricia, que interpretará una versión libre de una de las arias más asociadas a la figura de su padre: “Je crois entendre encoré”, de la ópera de Bizet “Los pescadores de perlas”. Volverá, desde luego, a escucharse algún otro aria de los que Beczala, declarado admirador de Kraus, quiso incluir en el programa con el que este viernes ha vuelto al escenario del teatro de la Plaza de Oriente después de casi cinco años, cuando participó en la ópera de Hector Berliotz, “La damnation de Faust”.

Y en su regreso a Madrid, el tenor polaco ha sabido cosechar emocionados aplausos de un público que le aprobaba nada más salir al escenario, para interpretar la primera de las arias de la velada, “Di tu se fedele”, de la ópera de Verdi “Un ballo in maschera”, a pesar de que su fuerte esté más cerca de la técnica que de su capacidad de transmitir emoción. Lo cierto es que la aprobación del público asistente en general, no fue a menos sino a más a lo largo de la noche. Con el aria que cerraba la primera parte, las aclamaciones de “bravo” sirvieron para premiarle la que, en todo caso, es una de las piezas más delicadas y exquisitas de la ópera: “Pourquoi me réveiller”, de la obra Werther de Jules Massenet, tantas veces interpretada por el inolvidable Kraus, a quien el tenor polaco calificaba de “patrón de los tenores” durante la rueda de prensa que ofreció el pasado jueves en la capital. Con Kraus, aseguraba Beczala, tiene en común su mesura a la hora de lanzarse a incorporar nuevos roles en su repertorio. Porque, afirmó, él también está convencido que es más importante la calidad que la cantidad.

En la segunda parte del concierto, después del Preludio del acto III de Carmen, ejecutado de manera impecable por la Orquesta Titular del Teatro Real, a las órdenes de Marc Piolet – todo un espectáculo ver al director francés sobre el podio, donde sustituye la batuta por sus propios movimientos y no solo de los brazos o las manos -, Beczala interpretó el aria de la citada ópera, “La fleur que tu m’avais jetée”, para continuar con arias de Gounod, Massenet y Rossini. A las que siguieron dos piezas nada “krausianas”: “Cisza dokota”, de la obra del compositor polaco Stanislaw Moniuszko, la que mayor pasión consiguió arrancar de la garganta del tenor, y la conocidísima “E lucevan le stelle”, de Tosca, un tema muy poco frecuentado por Kraus, quien, como relataba el propio Beczala, solo lo intentó al principio de su carrera y luego no quiso volver a hacerlo. Con esta aria, la más “pesada” del programa según admitió el tenor polaco, responsable de confeccionarlo, finalizaban dos horas de música en las que la orquesta y su director habían protagonizado algunos de los momentos más especiales, como su interpretación del “Vals de Faust” o la vibrante y archiconocida Obertura de la ópera de Rossini, “Guillaume Tell”. Y por lo que fueron, asimismo, aclamados por un público que reclamó los dos bises correspondientes, antes de despedirse del recuerdo de Alfredo Kraus. Pero solo hasta dentro de unas horas.