Prólogo de Enric González. Libros del K.O. Madrid, 2014. 431 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 6,99 €
Por Andrea Donofrio
Crónicas de la Mafia, de Íñigo Domínguez, relata la historia de la Mafia, repasando los episodios más importantes de la organización criminal italiana desde su nacimiento hasta la actualidad, pasando por su ramificación estadounidense y sus relaciones con la política y el Vaticano. El autor lleva a cabo una detallada crónica de la historia mafiosa en un texto periodístico, en el que se ha contado con una extensa documentación y una ingente bibliografía y enriquecido con reflexiones del autor -críticas y a veces sarcásticas-. Pese a la complejidad del tema, Domínguez se desenvuelve con gran habilidad y conocimiento, realizando unos de los libros más completos sobre la Mafia publicados hasta la fecha.
Sin embargo, no solo se trata de un trabajo extremadamente documentado: no deja de sorprender que un observador internacional consiga adentrarse tan hondamente en un fenómeno nacional tan complejo. Es más, Íñigo Domínguez demuestra un profundo conocimiento de Italia, de sus "controvertidas" dinámicas, de la forma de pensar de los italianos, de su manera de enfrentarse a la vida... En algunos casos, consigue explicar por qué los italianos no nos sorprendemos tanto de acontecimientos que fuera del país parecen anómalos o absurdos. Y en otros tantos, subraya las dificultades encontradas para averiguar que pasó realmente o la predisposición italiana a “descubrirlo” años más tarde, tras nuevas informaciones, declaraciones de arrepentidos, depistaggi y nuevas investigaciones.
Una primera advertencia: se trata de un libro “no recomendado” para italianos susceptibles o coléricos. El contenido de muchas de sus páginas podría provocar excesivo cabreo, sensación de vergüenza ajena e, incluso, desaliento. Quizás tampoco es muy indicado para aquellos lectores extranjeros que esperan encontrar solo anécdotas -aunque es cierto que las hay y algunas bastante divertidas y surreales-, folclore o una visión “romántica” de la organización criminal italiana.
No cabe duda que destaca la forma de narrar y el estilo del autor. Se trata de una lectura fascinante y muy interesante, en la que cuesta detenerse y la tentación es leerlo de un tirón. Su tono es una mezcla de angustia, sarcasmo y asombro. En una edición muy cuidada y perfectamente editada por Libros del K.O., el autor alterna anécdotas ilustrativas con partes más periodísticas. En varias páginas, cuenta la realidad aunque llegue a parecer ficción. Hay relatos en los que el lector termina teniendo la misma sensación que surge tras ver las películas de El Padrino: siente una especie de fascinación por el sórdido mundo de la Mafia e incluso piensa que se trata de una historia novelada. No es así y Domínguez lo subraya en diferentes ocasiones, indicando que se trata de un fenómeno serio, sanguinario y peligroso.
El libro expone -y explica en los casos en los que es posible- el nacimiento de la Mafia, su fortalecimiento, la vertiente norteamericana de Cosa Nostra, la connivencia con políticos y con Fuerzas de Seguridad y judiciales corruptas, cómo trabaja y se acomoda a los tiempos, mostrando una sorprendente modernidad y capacidad de adaptación. Relata varias historias que demuestran su arraigo en Sicilia y su desarrollo en Estados Unidos. Describe los mecanismos de iniciación, las actividades criminales que le han llevado a contar con un enorme patrimonio y poder económico, el intento de crear en Cuba un Estado mafioso... Asimismo, el autor describe magistralmente las dificultades de investigar a la Mafia, los obstáculos que ha encontrado -y encuentra- la actividad judicial, la variabilidad o inaplicación de las sentencias, la corrupción de parte de las fuerzas policiales. Y en sus páginas, entre tantos malos e impresentables, aparecen algunos héroes, personas que, pese a conocer el peligro de enfrentarse a la Mafia, decidieron luchar contra ella, ofrecer un heroico ejemplo, pagando su valentía y sus principios con su vida. Héroes olvidado y en algunos casos “maltratados” por los propios italianos.
Probablemente la parte más impactante del libro sea la relativa a las relaciones entre la Mafia y las altas esferas políticas nacionales. Son páginas muy instructivas para entender la política italiana al menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Al fondo de esta historia aparecen especialmente dos personajes políticos italianos muy conocidos. Por un lado, Giulio Andreotti, siete veces primer ministro y ministro en treinta y tres Gobiernos, cuyas relaciones con la organización criminal parecen hoy en día incuestionables. Representa una figura clave de la política italiana, necesaria para comprender la historia de este país. Leyendo esta parte, he recordado la famosa frase de los Onorevoli del grande Totò, cuando su mujer sabiamente le amonesta: “Yo voto a Giulio: no hay rosa sin espinas, no hay Gobierno sin Andreotti”. Y, por otro lado, Silvio Berlusconi, el excavaliere y expresidente del Gobierno de Italia. Sin duda, se trata de interesantísimas y polémicas páginas, donde con muchos detalles el autor reflexiona sobre el ascenso político-económico de Berlusconi y el origen de su ingente fortuna. No estoy completamente de acuerdo con la afirmación de Íñigo Domínguez de que las relaciones de Berlusconi con la Mafia son “una cuestión muy ignorada”. Muchos autores -varios citados en el libro como Travaglio, Gomez, Pinotti...- han cuestionado reiteradamente la fortuna económica de Berlusconi e indicado la dudosa proveniencia del dinero en el inicio de su carrera empresarial. Yo mismo en un artículo de diciembre de 2009 publicado en El Imparcial cuestionaba su ser mafioso, invitándole a “defenderse de estas acusaciones infamantes en los cauces legales, como una democracia exige”. Acción que, como muy bien indica Domínguez, nunca ha llevado a cabo, encargándose de silenciar todo.
La cuestión es que estas voces no siempre cuentan con grandes repercusiones o el favor de los medios, sobre todo dentro de Italia. Una reflexión más sobre estos dos políticos: el autor habla correctamente de cómo en muchos casos ambos se han “salvado” de una condena derivada de estas deshonrosas acusaciones porque el delito imputado había prescrito. Una prescripción no es una absolución: en Italia hay una “confusión” interesada y muchos medios nacionales intentan confundir a la opinión pública, manipularla hablando de sinónimos, de la prescripción como una “demostración de inocencia”. No se trata de una sentencia de condena, pero tampoco de absolución, sino más bien se declara que “se ha extinguido el tiempo para perseguir e indagar” el delito imputado.
No solo hay política en el libro. Contiene un ingrediente más: el Vaticano. El libro condena su silencio y la frecuente tolerancia de la Iglesia católica respecto a la Mafia -y las otras organizaciones criminales. No sobra recordar que por primera vez en junio de este año el Papa Francisco ha declarado que “los mafiosos no están en comunión con Dios, están excomulgados”. Palabras fuertes que contrastan con la tibieza y benignidad de más de un siglo. La presencia de este elemento -el Vaticano- junto con Berlusconi y sus relaciones con la Mafia, completa el cuadro expuesto y a la vez ofrecen una respuesta a dos de las preguntas “más habituales” cuando se habla de Italia hoy en día.
Otra elemento que destaca es la afición del autor por el cine: por eso, al final del libro aparece una larga lista de películas sobre la Mafia o relacionadas con el tema, no solo enumeradas sino también comentadas críticamente, que completan la información y despiertan en muchos casos curiosidad de verlas.
Por otra parte, Íñigo Domínguez apunta justamente a que unas de las claves para derrotar a la Mafia era/es “atacar su patrimonio, sus riquezas, sus sociedades ficticias, sus testaferros”. Completamente cierto: sigue siendo necesario atacar a los patrimonios financieros de los mafiosos, confiscar sus bienes, investigar sus propiedades y el dinero escondido en los diferentes paraísos fiscales. Y, al mismo tiempo, parece necesario lograr un efectivo cambio social, una labor de “saneamiento urbanístico-social” de las zonas afectadas, plagadas de la Mafia, garantizando una mayor presencia del Estado, más allá de la infructuosa militarización del área. Pero también se derrota a la Mafia contribuyendo a la información sobre el fenómeno, explicando qué son las Mafias en realidad, sin minimizarlo a problema local o folclórico al estilo de El Padrino, recordando que se trata de un fenómeno negativo, criminal e ilegal, que conlleva sangre y muerte. Esto es uno de los grandes méritos de este libro.
Considero de fundamental importancia la información y el deber de estar informados sobre este fenómeno, evitando cualquier forma de hipocresías, connivencias o comprensión sobre un asunto tan delicado; solo de esa manera, podrá realizarse algún día una reforma moral e intelectual de Italia (tal como auguraba Gramsci) llegando, aún con décadas de retraso, a la consolidación de una cultura social antimafiosa y partidaria siempre de la legalidad. Recordando las palabras de uno de los héroes nacionales, Paolo Borsellino: “Hablad de la Mafia. Hablad de ello por la radio, en televisión, en los periódicos. Pero que hablen de ello”.
El resultado es un libro erudito que entretiene y a la vez relata y reflexiona sobre cómo han operado y prosperado las organizaciones criminales a ambos lados del Atlántico. Un viaje crítico en la historia de Italia con el mérito de escribir sobre una temática incomoda. Personalmente creo que escribir de la Mafia -y de esa manera, sin caer en la tentación sensacionalista o novelada- es una forma de combatirla, de abrir los ojos, de dar a conocer el lado oscuro y la brutalidad de las organizaciones criminales italianas. Ojalá sirva también para obligar al Estado italiano a una reacción, a involucrar a las instituciones y a la sociedad civil en una problemática frecuentemente arrinconada e infravalorada. Finalmente, en las últimas páginas el autor muestra un justificado pesimismo compartido por muchos italianos que miran el fenómeno criminal con fatalismo, derrotismo y apatía. En tono esperanzador, me permito recordarle las palabras de otro de los héroes nacionales, el juez Giovanni Falcone: “La Mafia y las organizaciones criminales son fenómenos humanos y como tal tienen un inicio y tendrán un fin”. Esperamos que tenga razón.