Los servicios de inteligencia españoles y algunos periodistas sagaces investigan a fondo las mordidas de ciertos políticos catalanes. Arturo Mas lo sabe y no le llega la bandera estelada al cuerpo. Conseller en cap de la Generalidad, firmó entre 1995 y 1997 contratos públicos por valor superior a los 2.200 millones de euros. Entre el 3 y el 20% supuso la mordida sobre ellos, según denunció Pascual Maragall en el Parlamento de Cataluña y según declaraciones de varios de los empresarios afectados por la tropelía.
En el mes de agosto informé sobre el dossier que denunciaba presuntas irregularidades de Arturo Mas. Varias filtraciones han puesto de relieve la existencia de ese dossier acusador y como al expresidente de la Generalidad le han puesto de rodillas, como varios dirigentes están en la picota, Arturo Mas sabe que en cualquier momento caerá sobre él el peso de las investigaciones periodísticas y policiales. Y está aterrado. Los que le rodean no disimulan la preocupación que sienten por el estado psicológico del presidente en su alocada carrera hacia adelante tratando de salvarse con el órdago secesionista del ludibrio público que puede caer sobre él.
“España no nos roba. Los que nos roban son los políticos catalanes”, ha dicho un prestigioso intelectual catalán. El escándalo crece de día en día porque de día en día se descubren nuevas corrupciones e incesantes trapisonderías.