Economía

Guindos abre la puerta a la privatización de Bankia tras los test de estrés

Daniel Villagrasa | Lunes 27 de octubre de 2014
En juego está recuperar el dinero del rescate financiero.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha abierto este lunes la puerta a la privatización de Bankia en lo que podría ser el final del mayor rescate financiero de la historia de España. Varios factores, entre los que pesa el precio de la acción –sería un triunfo político salir de la operación con ganancias económicas-, determinarán que la decisión se tome antes de final de año.

El lavado de cara de Bankia la ha situado en el ojo del huracán informativo. Investigados los presuntos desmanes de sus ex directivos, aprobadas las pruebas de estrés que la sitúan como una entidad solvente incluso en un escenario adverso, y obteniendo beneficios de su normal actividad bancaria - un beneficio atribuido de 894 millones hasta septiembre, el 53,9% más que en el año anterior-, Bankia no tiene nada que ver con esa entidad fallida que tuvo que ser tomada por el Estado a través del dinero del fondo de rescate europeo.

Parece claro que ha llegado el momento: el ministro de Economía ha dejado el mensaje claro esta misma mañana: los resultados del test de estrés y los beneficios durante el tercer trimestre “definen el camino para la privatización”.

Como resultado del rescate que se practicó en la entidad, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) se convirtió en su principal accionista, y, por lo tanto, el control de Bankia y su matriz BFA quedaban en manos públicas: “Establecimos un periodo de 'impass' hasta la publicación de pruebas de ayer y a partir de ahora el FROB tendrá que analizar todas las alternativas disponibles", ha recalcado de Guindos.

Fuentes del mercado han puesto de manifiesto a este diario que, aunque la operación podría producirse a lo largo del próximo mes de noviembre, aprovechando el rally bursátil de final de año, queda sujeta a varios factores determinantes.

Uno de ellos es el precio de la acción de Bankia, que tendrá que evolucionar en positivo, hasta superar el precio del primer amago de privatización que emprendió en la entidad, cuando vendió un 7,5% del accionariado de la entidad, a un precio de 1,51 euros por acción.

“Cuando se privatiza por el mismo precio o incluso por debajo se está enviando al mercado la señal de que no se espera obtener más recorrido alcista en su precio y no es bueno para su cotización futura; por tanto hay que esperar a que la acción esté por encima de los 1,51 euros por acción”, dicen fuentes consultadas por El Imparcial.

Se trata de palpar un interés por la acción de Bankia, que asegure tanto una alta demanda, como un precio beneficioso para el vendedor, y por tanto, será fundamental la evolución de la Bolsa española en las próximas jornadas.

Tras una apertura en positivo este lunes, la volatilidad se adueñaba de los mercados y los bancos salían perjudicados, debido a que el mercado ya descontaba los resultados de los test de estrés, desde que el viernes se filtraran los resultados a Bloomberg.

Las acciones de Bankia se vendían a 1,44 euros, por debajo del precio de la última colocación.

Las eventuales privatizaciones de otras empresas con control público, como Aena, también influirán en el éxito de la operación, así como el dinero que reclamarán los bancos que sí necesitan reunir el capital exigido por los test de estrés en los próximos 15 días, en la medida en que distraigan el interés de los inversores.

El Estado ha comprometido en el rescate de Bankia más de 22.000 millones de euros de capital y ha transferido más de 50.000 millones de euros en activos ‘dañados’ a la Sareb o banco malo. El precio que le permitiría recuperar el dinero del rescate se sitúa casi en los tres euros por acción, el doble de lo que vale ahora.

De esta manera, y aunque De Guindos haya sido muy claro en la voluntad del Estado de devolver Bankia a manos privadas ya saneada, los expertos opinan que pesará más el asegurar el éxito de la operación, en la que se pueden obtener importantes plusvalías, frente a las prisas. En juego está recuperar el dinero del rescate o no.