Opinión

Partido Podrido

TRIBUNA

Francisco Delgado-Iribarren | Miércoles 29 de octubre de 2014

Un sano ejercicio para vislumbrar el escabroso panorama político nacional consiste en el juego de cambiar el significado de las siglas de los partidos. Así, el Partido Popular habría pasado a ser el Partido Podrido, el Partido Socialista Obrero Español habría mutado en el Partido para el Saqueo Orquestado de España, Convergència i Unió sería ya Corrupció i Desunió (en este caso no se respeta la última sigla), Esquerra Republicana de Catalunya significaría Estamos para Reventar la Constitución…

Es injusto generalizar y que paguen justos por pecadores. Supongo, al contrario que muchos compatriotas, que la mayoría de los políticos son honrados y que lo que quieren es trabajar por su país -en los casos nacionalistas este país difiere- y también, para qué negarlo, ganarse los panes y los peces de cada día, como intenta cualquier hijo de vecino. Cabría encargar a una consultora de prestigio un estudio exhaustivo y solvente que confirme esta tesis: que la mayoría de los políticos son honrados. El problema, en cualquier caso, es que esta mayoría honrada parece cada vez más exigua, más raspada.

Las siglas del PP bien podrían responder a Partido Púnico –aunque no sea el único partido púnico-, incluso al Pánico Púnico que se ha desatado definitivamente con la referida operación policial. También podríamos hablar de Pedir Perdón, gesto de cierta humildad y gallardía que han expresado Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre y del que podrían aprender dirigentes de partidos y federaciones no menos ni mucho menos corruptas, léase José Antonio Griñán, Manuel Chaves, Artur Mas y tenebrosas compañías. Duran i Lleida sí que pidió perdón por el caso Pallerols, aunque dimitir, no dimitió.

El Partido Popular no sólo está podrido por los escándalos de corrupción, sino también porque está Perdiendo sus Principios, si es que no los había abandonado ya hace muchos años, que parece ser que sí. El interminable viaje al centro del electorado, orientado por la famosa brújula de Arriola, le ha hecho soltar por el camino lastres tradicionales: la defensa de la vida humana desde la concepción, el respeto a la sensibilidad católica en lo que se refiere al matrimonio, incluso, quizá, el reconocimiento de una nación española incompatible con la catalana, según una publicación reciente de El Confidencial Digital que ningún miembro del Gobierno ha desmentido.

Al PP se le escapan los votos a chorros por las alcantarillas, por utilizar la gráfica imagen de Monago, y lo mínimo que podría desear el tradicional votante de centro derecha es que existiera otro partido pujante que sirviera de alternativa al PP. Ese partido, en este momento, se llama VOX. Al PP, aunque no se dé cuenta por puro egoísmo, también le conviene que VOX sea fuerte. Porque no es plan que mientras el PP se desfonda, con sus Ratos, sus Granados y sus Franciscos Nicolases, se desacredita con sus incumplimientos y se desangra con sus bochornosas luchas intestinas, las únicas alternativas de poder en España sean el socialismo o el comunismo.