Opinión

Sin inversiones no hay producción ni empleo

TRIBUNA

Alieto Guadagni | Miércoles 29 de octubre de 2014
Estamos afrontando en Argentina un problema de caída en la producción y en el empleo. El sector privado no aumenta su demanda de empleo, ya que comienza a avanzar por el sendero de las suspensiones y no reemplazo de las vacantes laborales en las empresas. El único empleador que aumenta la cantidad de empleados es el sector estatal, donde no hay restricciones ya que todo lo termina pagando el Banco Central, que cada día utiliza más intensamente su máquina impresora de billetes, para financiar el creciente déficit fiscal.

Para aumentar la producción y el empleo de una manera firme y sostenida hay que aumentar la inversión. Quien puede aportar a esta inversión productiva? Hace varias décadas era casi exclusivamente el ahorro interno del país, pero con la globalización tecnológica y financiera el mundo ha cambiado mucho, ahora juega un papel creciente la inversión externa. Basta ver lo que nos dice la UNCTAD, cuando informa que en la década que va del 2003 al 2013, la inversión externa se multiplico 2,4 veces en todo el planeta. Destaquemos que este aumento fue realmente espectacular en América Latina, ya que en el 2013 estas inversiones externas fueron 6 veces mayores a las del año 2003. O sea que durante la década pasada nuestra región recibió un gran aporte para la expansión y modernización de sus industrias manufactureras, agroindustria, comunicaciones, energía, y la infraestructura vial, ferroviaria y portuaria.

Hay países en América Latina con grandes aumentos en las inversiones externas productivas (no financieras) en los últimos años. Brasil en el 2013 recibió 64.000 millones de dólares (el doble que en el 2000), México recibió 38.000 (el doble), Chile recibió 20.000 millones (cuatro veces más), Colombia 17.000 millones (8 veces más); el resto de los países de la región recibió 26.000 millones (tres veces más). Pero, según la UNCTAD, en Argentina no recibimos más, sino apenas 9.000 millones, un 10 por ciento menos. De cada 100 dólares que hace una década se invertían desde afuera en América Latina, 10 venían a Argentina. En el 2013 nos llegaron apenas 3.

Veamos ahora que está ocurriendo este año. Según CEPAL la situación empeoró en Argentina en el primer semestre de este año, cuando ingresaron a América Latina 84.000 millones de dólares de inversiones productivas. La mitad de esta suma, es decir 42.000 millones fueron a Brasil, 10.300 millones a Chile, 9.700 millones a México, 8.400 millones a Colombia, 4.680 millones a Perú, 1.568 millones a Uruguay y 1.075 millones a Costa Rica. En Argentina no entró nada, y según CEPAL, para peor se fueron inversiones productivas por 55 millones de dólares. Atención, que esta disminución en las inversiones externas en Argentina se agrava aún más cuando el ahorro interno se fuga al exterior. Cuando se compran dólares para cubrirse de la inflación y la incertidumbre por el empleo y los salarios, en realidad estamos “exportando” capital. Si estas “exportaciones” de capital son mayores a las inversiones productivas que están llegando, tenemos un serio problema.

La pregunta como argentino es obvia: que hicieron nuestros vecinos para atraer inversiones y no expulsar al exterior su propio ahorro? Qué tal si nosotros aprendemos algo de ellos.