Opinión

El retablo de las ignominias

TRIBUNA

Antonio Agar | Martes 11 de noviembre de 2014
Cuando los ciudadanos estamos siendo sistemáticamente engañados por nuestros gobernantes, cuando hemos llegado a un grado de hastío, de desolación insoportable, se impone una profunda reflexión para poner en valor el decorum, la Ejemplaridad.

En una Sociedad, tan azotada por la corrupción, NO NOS BASTA, el histriónico arrepentimiento, acompañado del ansia de forjar pactos con el diablo, con la promesa tan manida de combatirlo con la creación de nuevas leyes que ofrezcan: Una garantía tangible para acabar con la corrupción, y así contentar a una ciudadanía abochornada.

Pero el pueblo ha perdido ya, la total confianza y ahora que le pisan los talones unos jóvenes universitarios, a los que ellos califican como una jauría de populistas y demagogos, ven peligrar de verdad los privilegios del poder. Entonces lanzan un mensaje desesperado, al modo que coloquialmente decimos en mi tierra: ¡Por tu pare picha, votadnos que esta vez no vamos a fallar!

Estas intervenciones in extremis, guardan una gran semejanza con el famoso entremés de Cervantes: El Retablo de las Maravillas, que como recordarán, centra su obra entre la ficción y la realidad, destacando el poder de la seducción de la palabra, para crear y recrear falsas ilusiones que seduzcan a los espectadores (Ciudadanos) a recabar el voto de compromiso, que les garantice su continuidad.

Escenifiquemos la Representación del retablo:

Protagonistas: - Chanfalla ( El partido en el poder)

Chirivos ( Partido en la oposición, cómplice del Monipodio)



Espectadores de sillas y gradas: Los ciudadanos.

Espectadores de palcos y butacas: Presidentes de Comunidades, Directores provinciales,

Senadores, Ediles y Jerarquías judiciales.

TRAMA: Representación teatral mediante la cual, iluminan el escenario con

MARAVILLAS:

Creación de millones de empleos (Valoran como puesto de trabajo, la contratación de 2 horas a la semana) ¡Que jeta hay que tener!
Acabar con la extrema pobreza de inmediato.
Fluidez en el crédito a los modestos empresarios y autónomos.
Control y transparencia de las cuentas públicas.
Liquidación y derribo del Nepotismo.
Aplicar mayores tributos al grupo de la Plutocracia.
Con todo ello, llegará el ansiado día del bienestar social, justo antes de las elecciones generales del 2015.


Exordio

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En el prefacio del auténtico entremés de Cervantes:

Advierten a las autoridades, que antes de iniciar el primer acto, tengan en cuenta lo siguiente:

Aquellos que tengan la condición de raza de confeso (Judío o musulmán) o aquellos otros, no procreados de padres legítimos, DESPÍDASE de ver las cosas jamás vividas en el retablo. Ante ese temor de verse señalado, seguían la farsa de ver cosas extraordinarias.

En la trama que reproducimos, el exordio se ejercita con los políticos pregonando con reiteración en los mítines y medios audiovisuales, advirtiéndoles a los electores, que aquellos que censuren los incumplimientos del gobierno, aquellos que sufran de los recortes y todos aquellos que se atrevan a quejarse de los niveles de pobreza, de los desahucios, de los escándalos de las preferentes etc. : DESPÍDASE de ver y disfrutar de las MARAVILLAS que van a tener lugar en el retablo.

Comienza la representación que transcurre con lánguida resignación de los espectadores tragándose la inquina de una anodina ficción, hasta que súbitamente, irrumpen en el Teatro el Furriel con su equipo de ejército (Las juventudes universitarias del 15 M) exclamando al unísono: ¡Aquí se acabó la FARSA!

Ante esta repentina aparición, las autoridades de todo pelaje y en tono amenazante, gritan al Furriel “De illi es, dello es. = Ellos son, acusándoles de ser bastardos, populistas y demagogos que no aciertan a ver las maravillas del retablo.

Acto seguido el Furriel, monta en cólera y comienza a repartir mandobles a diestro y siniestro, acabando con el Tenderete.

Como ya he confesado en otros artículos, mi agnosticismo político, se fue construyendo a lo largo del comportamiento de los partidos nacidos en la democracia (Voté por primera y única vez a Suárez), ya que me demostraron como instalaron la mediocridad en la clase dirigente y en donde supeditaban los intereses de su partido, en lugar de luchar por los intereses de los ciudadanos. Muchos de los lectores sabrán de una divertida anécdota de Bernard Shaw:

Al ser preguntado por un perspicaz periodista en qué consistía la democracia, respondió: La democracia es un sistema, en el que los elegidos no son mejores que los electores.