Luis María ANSON | Lunes 17 de noviembre de 2014
Solo queda Rajoy. La renovación en la cúpula de los principales partidos es un hecho. Ahora le ha tocado...
Solo queda Rajoy. La renovación en la cúpula de los principales partidos es un hecho. Ahora le ha tocado el turno al Partido Comunista enmascarado tras la sigla de Izquierda Unida. Hay que reconocer acierto en la decisión de Cayo Lara. Solo la renovación del PC puede frenar el trasvase de votos hacia el otro partido comunista, el de Pablo Iglesias que, bajo la sigla Podemos, ha revolucionado el sistema.
El rechazo popular a la clase política, la ha convertido en el tercero de los diez gran-des problemas que atosigan a los españoles. La voracidad de los partidos políticos, su prepotencia, su financiación a cargo del dinero de todos han terminado por generar una repulsa cada vez más profunda. Convertidos en un gran negocio y en agencias de coloca-ción los partidos políticos han encontrado en Podemos la horma del zapato. Difícil saber si su renovación llega a tiempo y sobre todo, si es suficientemente profunda o se trata de un maquillaje para que todo siga igual.
En el año 2011 el Partido Popular gastó 133.398.210 euros e ingresó por las cuotas de sus afiliados 12.303.879. Más del 90% del derroche en los gastos fue sufragado con dinero público. Si Podemos quiere aumentar su penetración en la vida nacional bastaría con que propusiera una ley que dijera: “Ningún partido político, ninguna central sindical podrá gastar un euro más de lo que ingrese a través de las cuotas de sus afiliados”.
Parece claro, por otra parte, que, tras la renovación en la cúpula de los partidos polí-ticos, se produzca la de los sindicatos. No es de recibo la permanencia durante más de veinte años en la dirección de un sindicato. Eso se parece a una forma de dictadura.