Opinión

Homenaje a Carande

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Lunes 17 de noviembre de 2014
Mis felicitaciones a Carmen Sanz por haber recibido el Premio Nacional de Historia y felicitaciones al jurado por haber premiado la tradición intelectual que inauguró Ramón Carande en los años cuarenta. En efecto, el Premio Nacional de Historia del año 2014 ha sido entregado a la obra Los banqueros y la crisis de la monarquía hispánica de 1640 (Marcial Pons, 2013). El galardón vino a parar en las manos de su autora, Carmen Sanz Ayán, historiadora y miembro de la Real Academia de Historia. La académica aclara con sencillez el objetivo de la obra: "ver cómo los agentes financieros incidieron en la grave crisis política de 1640", porque esta relación o, si quiere, dependencia entre la monarquía y los banqueros en el siglo XVII todavía no había sido suficientemente estudiada. El jurado eligió la obra "por constituir una investigación profunda sobre la Hacienda de la monarquía española en el marco de la crisis de 1640, retomando la investigación que había desarrollado Ramón Carande sobre los banqueros de Carlos V".

Carmen Sanz ha retomado una línea de investigación fundamental para la historia de España de los Austrias o, mejor dicho, de las Españas. La grandiosa obra de Ramón Carande, Carlos V y sus banqueros (Madrid, 1943), es uno de los estímulos intelectuales de la investigación de Carmen Sanz, por eso quiero dedicarle este recuerdo al gran economista e historiador español. Carande, economista de formación, aportó un estudio económico-político del auge del imperio español, 1516-1556, y demostró con pruebas documentales lo que ya sabíamos, a saber, que el Imperio donde no se ponía el sol, envidiado por toda Europa, en realidad, no tuvo ni un duro. La conquista del Nuevo Mundo fue financiada por los propios conquistadores, los triunfos militares en Europa fueron realizados por los ejércitos, a los cuales lo único que les sobraba era la fanfarronería guerrera y el arrojo personal pero no el dinero, a pesar de todo, esos ejércitos iban de triunfo en triunfo pero sin esperanza de recibir la ´soldada`. El libro de Carande es imprescindible para rebatir, por un lado, las acusaciones de la leyenda negra sobre el enriquecimiento de España a costa del ´saqueo` de las Indias, y, por otro, nos permite entender que las cuestiones económicas, aunque son de suma gravedad para el Estado, pueden ser remediadas por la sociedad, por su impulso emprendedor.

Además, Carande nos informa sobre otros aspectos más cotidianos de la vida del imperio, verbi gratia, trata las industrias, las ferias, señala la Reconquista como la razón del arraigo del pastoreo frente al cultivo porque "permitía el traslado de bienes que podían escapar más fácilmente a los estragos de la guerra"; analiza la actividad de los astilleros, el reclutamiento de la tripulación y los seguros que existían para las naves que iban a las Indias. En cuanto a estas últimas, Carande nos informa sobre la repercusión del descubrimiento en la economía europea y, si todavía hay alguien que sigue considerando a los conquistadores unos brutos, que pasaban días aniquilando a los indios, les aconsejamos el capítulo Economía y técnica de los conquistadores.

Una de las páginas lleva un comentario antológico: "La breve distancia que media entre su [de Carlos V] abdicación y la primera bancarrota de su hijo, presenta más de un problema que no está aún planteado". Estas palabras nos demuestran la gran intuición de Ramón Carande, apoyada, sin duda, en el profundo conocimiento del tema. En fin, pasados casi setenta años ha aparecido una obra que pueda revelarnos los cambios que afectaron al imperio más extenso de la época, si no de todos los tiempos. Al final, nos quedamos con las esperanzas que expresó el ilustre historiador Antonio Ballesteros Beretta: "Esperamos con ansia la aparición de los siguientes volúmenes, y ojalá que los nuevos investigadores españoles de asuntos de historia económica sigan la vía tan brillantemente trazada por Carande".