El Mundo dice que “El 34% de los trabajadores españoles gana menos de 645 euros”. Añade que “sólo el 0,7% de los asalariados ingresa más de 6.500 euros al mes”. El espacio principal es para una ilustración de Ricardo dedicada a la duquesa de Alba, a la que el diario tilda de la “más libre”: “Sevilla se vuelca en la despedida de Cayetana Fitz-Stuart, la aristócrata con más títulos de la nobleza española, fallecida a los 88 años”. En cuanto a las presuntas irregularidades en Podemos: “Íñigo Errejon incumplió su contrato al cobrar también de Podemos”.
Manuel Jabois dedica sus ‘Apuntes en sucio’ de este viernes a la duquesa: “Cayetana de Alba fue un acontecimiento biológico. Importante, ineludible y alegre, pero nada más, y nada menos, que biológico. (…) Fue una noticia per se que supo aprovechar en beneficio primero de sí misma, dándose una vida hermosa, y de su público, que nunca se preguntó por qué la quería. (…) Ha sido la exhibición del porqué el enorme atractivo de la duquesa: porque sí. Esa respuesta tan contundente y amorosa, llenita de un sentimiento que un se pué explicar, define un mundo, y aún hoy lo justifica”.
En editoriales, El Mundo destaca que, más allá de una “protagonista de la prensa rosa”, la duquesa fue “protectora del patrimonio español” y mecenas: “Vivió como quiso sin olvidar las obligaciones de su linaje y fue consciente de su papel en la Historia”.
La Razón, con una foto de juventud de Cayetana de Alba: “Grande”. Anuncia un despliegue informativo que incluye un cuadernillo central de 24 páginas. Otros asuntos de portada son los argumentos del borrador de la querrella de Torres-Dulce –“Mas dispuso de fondos públicos en cuantía indeterminada para desobedecer al Consstitucional”- y la española repatriada “que se pinchó con una aguja al atender a un enfermo de ébola”.
Pedro Narváez también se deshace en elogios hacia la duquesa: “Que la mujer con más títulos nobiliarios nos diera lecciones de modernidad es para hacérselo mirar. Los nobles ya nacen en el ataúd de los siglos, pero Cayetana se saltó varias veces su propio funeral para poner puntos suspensivos en su biografía”.
Como hace el editorial de El Mundo, el de La Razón subraya que doña Cayetana “conservó el patrimonio de la Casa de Alba sin perder su apasionado sentido de la vida y de la libertad”.
El País: “Mas asume la querella como un estímulo para la independencia”. Afirma que la vicepresidenta catalana dice sentirse “empujada fuera de España”. La foto es para la capilla ardiente de la duquesa de Alba, en el Salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla. “El duque de Huéscar recibe el título y legado de la Casa de Alba”. Además, “Trasladada desde Malí una española con sospechas de ébola”.
El País olvida en sus páginas de Opinión a la duquesa y aborda temas como, por ejemplo, el acuerdo en el Congreso para dar más detalles acerca de los viajes de los diputados. “Este apaño no sirve”, clama el diario: “Nada avala la pretensión de los partidos de dar por supuesto que los ciudadanos han de sufragar todo aquello que los parlamentarios decidan gastarse, sin límites ni rendiciones de cuentas. Muchos políticos continúan sin ser conscientes de la distancia que se ha abierto entre ellos y los ciudadanos, de acuerdo con reiterados sondeos de opinión. Millones de personas se pagan sus viajes, sus comidas y todos los gastos con cargo a sus salarios, o deben justificarlos detalladamente a sus empleadores cuando los hacen en nombre de aquellos. De ahí el abismo psicológico existente entre todas esas personas y aquellas otras que, en virtud de haber obtenido un acta como parlamentario, consideran lógico y natural que ese tipo de gastos corra a cargo de los contribuyentes y que ni siquiera sea necesario justificárselo. Es importante que se lo tomen en serio, en vez de salir al paso de los escándalos con remiendos u ocurrencias”.
ABC, con la misma foto de juventud de Cayetana de Alba que La Razón –mirada melancólica hacia el lateral inferior izquierdo-: “Adiós a la ‘duquesa de todos’”.
En ABC escribe ni más ni menos que el duque de Huéscar, en una tribuna titulada ‘Mi madre’, en la que dice: “Es irrepetible y es cierto. Yo no he visto jamás aunar en una misma persona tanta pasión y, a la vez, tanta capacidad de raciocinio. Dicho esto, quiero destacar algunos aspectos del proceder de mi madre que han constituido el guión por el que discurrió su fecunda vida. Y el primero de ellos ha sido su amor a España, que para ella era indisoluble de su pasión por la Institución Monárquica”. El texto acaba con un “gracias por todo, mamá”.
ABC, como El Mundo y La Razón, editorializa sobre la doble cara de la duquesa, la personal y también la relacionada con sus responsabilidades: “Logró preservar al mismo tiempo la grandeza patrimonial y cultural y la relevancia social de la Casa de Alba, y a la vez fue capaz de hacer su vida como quiso hacerla”.