España presume de ser la nación más vieja en el conocido como Viejo Continente, y la frase lleva camino de convertirse en realidad, desde el punto de vista demográfico. El informe de la ONU sobre juventud -'1.800 millones: adolescentes, jóvenes y la transformación del futuro’- muestra que junto a Japón y Eslovenia, España es el país con menos jóvenes del mundo.
El informe de la ONU permite abrir una ventana al futuro a través de la juventud. En lo que respecta a España, la demografía lleva un camino negativo, y discurre hacia el envejecimiento: en la actualidad hay 6,7 millones de jóvenes, un 14% de la población total. Es uno de los factores que influyen en el envejecimiento del país, que según los cálculos del INE, perderá 5,6 millones de personas en los próximos 50 años.
Pero el informe también pone de manifiesto que hoy hay más jóvenes en el mundo que nunca: 1.800 millones de personas tienen entre 10 y 24 años, en una población mundial cifrada en 7.300 millones de personas. Según la ONU, esta circunstancia propicia una gran capacidad para la transformación socio-económica, siempre que se tomen las medidas adecuadas.
El tamaño de la población joven también plantea retos: “¿Habrá suficientes puestos de trabajo para cubrir sus necesidades de empleo decente y unos ingresos satisfactorios?”, se pregunta el informe.
La inmensa mayoría de este total de jóvenes –un “abrumador” 89%- vive en países en vías de desarrollo. En 17 de estos países, de hecho, la mitad de la población es menor de 18 años.
De esta manera, el informe llega a conclusiones preocupantes, ya que del total de los 1.800 millones de jóvenes, 500 millones viven en la miseria: disponen de menos de dos dólares al día.
Además de la pobreza, otra de las lacras que se ciernen sobre la juventud es el analfabetismo: 175 millones son “incapaces de leer una frase entera”.
En cuanto al empleo, 73,4 millones de personas de entre 15 y 24 años estaban desempleadas en 2013, es decir, suponían el 36% del total de los parados en todo el mundo.
Por todo ello, la ONU invita a invertir en la educación y en la salud para que el factor demográfico sea un factor de prosperidad. La educación sexual juega un papel clave en ello. “Cuando las mujeres tienen poder, medios e información para decidir libremente si tener hijos, cúando tenerlos o con qué frecuencia, optan por familias de menor tamaño”, se lee en ‘El poder de 1.800 millones’.
Si se emprenden las medidas adecuadas, la ONU vaticina que los países más jóvenes pueden obtener un ‘dividendo demográfico’ a través de una bajada de la fertilidad, unido al aumento de la población activa, junto a una reducción de las personas dependientes.
Esta es la receta, según el estudio, que posibilitará el “despegue de crecimiento económico” de naciones llamadas, dice la ONU, a repetir el “milagro económico” de Asia Oriental.
El África subsahariana, según este estudio, es la región llamada a repetir la proeza. Por el momento, la región todavía no ha obtenido ningún ‘dividendo demográfico’. Sin embargo, si los países de esta área geográfica “hacen las inversiones adecuadas en capital humano y adoptan políticas que aumenten las oportunidades para los jóvenes, sus dividendos demográficos combinados podrían ser enormes”. Según el estudio, de al menos 500.000 millones de dólares al año, “lo que equivale a aproximadamente un tercio del PIB actual de la región durante hasta 80 años”.