“Eso será el colmo de la idiotez, una peluquera votando a P. Iglesias”...
La calle ya ha dictado su veredicto y cuando eso ocurre la sentencia es inapelable. P. Igl., estás completamente perdido. Eso es, y ha sido, siempre así; bien lo sabes como conspicuo historiador que eres [aunque a mí me pareces más bien un fabulador]; y si me equivoco siempre podremos huir a Venezuela o cualquier otro paraíso caribeño, que faltar no faltan.
A esa condena añadiré algún agravante propio, pero de escaso fuste ante el cargo principal, uno no llega a más. Así que empiezo por lo menor.
Creo que te propones “sacarnos de la OTAN” y romper el “Tratado de Amistad y Cooperación”, o como se diga, “con los USA”, la cosa esa de las “bases americanas”, para entendernos.
Estupendo punto de confluencia con aquellos chicos del Gal, que pasaron de la pancarta “OTAN; de entrada, no” a conducir su secretaría general en aquel enorme bochorno de la Guerra de los Balcanes, cuyas imágenes nos relataba, con chaleco antibalas en ristre, Jorge Martínez Reverte. ¡Qué te voy a contar a ti, que eres un conspicuo historiador!
Pero volvamos al asunto. Yo, de ser votante tuyo, te pediría que puesto que Podemos, llevemos hasta sus últimas consecuencias ese menosprecio de Imperio y alabanza de caverna. Ante todo coherencia, P. Igl. ¡Y salga el sol por Antequera!
Nada de aire acondicionado, ni de teléfonos móviles, ni Internet; por supuesto nada de esa cosa tan reaccionaria que es la tv, auténtico opio del pueblo; ni nada que tenga patente USA 0 de sus vecinos, no sea que sean despreciables beneficiarios de algún efecto frontera en Nueva España/Méjico o Canadá.
Menos que nada de esa libertad que nos devolvieron hace ya 70 años en Normandía, contaminada ad nauseam de capitalismo salvaje, qué te voy a... (estribillo); la que tú combates aunque como euroaforado –euroaforrado, que me dice el canalla del “Chespir”– te suponga pingües emolumentos.
Y cuando nos tengan que poner el by-pass, nada de tecnología USA, ¡quede claro!; ya iremos a alguno de esos paraísos de los tuyos a ponernos en manos de matasanos progresistas.
Pero eso era lo inocuo, lo peor viene ahora; ni más ni menos que esta frase demoledora: “Eso será el colmo de la idiotez, una peluquera votando a ése”.
-“Como para limpiar la política, ése, que parece que ni se lava el pelo”, abundó una clienta;
-“Y es que ahora, si lo vieras arreglado, dirías: ¡vaya, otro que ha cambiado de chaqueta!” apostilló la tercera;
-“Dan asco, son todos iguales”, concluyó concisa la 4ª catedrática del saber del pueblo.
¡Panda de reaccionarias! Yo, calladito, claro, que “estoy más mono”. Y sé muy bien eso de que cada uno es muy dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Y ni añado ni quito: eso es lo que oí.
Mira que acometer de una tacada a todo el honorable gremio de los estilistas, ¡eso no se le ocurre ni al que asó la manteca, P. Igl.! ¡Pues anda que no hay peluquerías ni ná!
Créeme, chico, eso es demoledor; porque el boca a boca ya no hay quien lo pare. Vamos que no te lo arregla ni Arriola, que no sé dónde oí también –debió ser en el bar; en las estilistas no me suena– que lo iban a nombrar “Hermano Mayor Honorario” de la Santa Cofradía de los Hermanos Fosores. ¡Toma ya! ¡A ese no hay quien lo apee del machito!
Claro que, cuando nos establezcas en ese régimen paradisiaco y neotroglodítico [©] que sugieres, tampoco habrá mayor problema, porque entonces ir a la peluquería será una detestable veleidad pequeñoburguesa; se prohíbe y punto, muerto el perro se acabó la rabia.
¡Ay, Señor!, dime: ¿qué quieres de nosotros, quienes otrora fuimos el más firme baluarte de tu fe?
Nos has enviado al psoez de zp y rubalkaaba; al pp del aguerrido gran timonel; al iberrinches, el lindacara de euskadisurque dice el “Chespir”; al pujolet y sus secuaces, el sr+[4%]&Co; y por si fuera poco, al piglesias... ¡Señor, guíanos al buen camino...!
Porque encima yo tengo que aguantar la mofa de mi amigo el “Chespir”, que se lo pasa en grande. Lo maltrato [de palabra y en broma, claro] porque no progresa en su español macarrónico “ni a la de chés” –que así pronuncia tras 2 años ininterrumpidos de cerveza y tumbona mediterránea–, pero bien que se desquita riéndose de mí y de nuestro retablo con sus actores.
No calla el muy canalla: “Don’t worry! Como desís los ispanis, a todo Napoleón le llega su St. Martin”.
-¡St. Martin in the fields! ¡Canso!, ¡pero mira que eres canso con tu Orwell y su Rebelión en la Granja!, le respondo... El “Chespir”, ¡menudo pájaro! ¡Otro pájaro de cuidado!
Adiós, Napoleón. Good-bye, piglesias.