Rafael Ortega | Domingo 23 de noviembre de 2014
Escándalo por los presuntos abusos a menores en Granada. Por Rafael Ortega
Así ha reaccionado la Conferencia Episcopal Española con el caso de los “abusos de Granada”. José María Gil Tamayo, Secretario General y Portavoz de la CEE al término de la Asamblea Plenaria hablo muy claro y sin tapujos. “Nos duele, nos produce vergüenza si esta denuncia se confirma. Tenemos que tener un respeto exquisito por las personas, primero por las víctimas y segundo por las personas implicadas para que sus derechos no sean conculcados”.
Hace unos días se cumplió un año de la elección de Gil Tamayo como Secretario General y ya apuntamos en su día el gran acierto que tuvieron los obispos al confiar en este sacerdote la gran responsabilidad de la Secretaria General de la CEE y la de su portavocía. Por eso a nadie debe extrañar que Gil Tamayo vaya siempre “con la verdad por delante y sin ocultar nada” y que sobre este doloroso caso haya dicho que “las víctimas son lo primero y por tanto tolerancia cero” y que “como portavoz, tengo que limitarme a un papel accidental, porque el ámbito de la competencia por parte eclesial, es de la Santa Sede y de ladiócesis. La Conferencia Episcopal Española es un órgano colegiado, no es un órgano de gobierno, sino de servicio .Quiero reiterar el dolor, el pesar y al mismo tiempo repulsa desupuestos delitos como los denunciadosqueson una ofensa a la dignidad de las víctimas, a Dios y un grave daño a la Iglesia, a la comunidad diocesana y a la sociedad”.
Gil Tamayo es un hombre templado que actúa paso a paso, pero firme y que conoce muy bien a nuestra profesión periodística, por eso respeta a los informadores, aunque naturalmente no siempre se esté de acuerdo con las noticias que publicamos. Los obispos confían en su portavoz y este a su vez en José G. Vera, secretario de la Comisión de Medios de la Conferencia que a partir de ahora tendrá más responsabilidades en el campo informativo en la calle Añastro.
Termina una Asamblea Plenaria en la que los obispos españoles han hecho pública una nota en la que denuncian la actual situación de crisis: “El devenir de la crisis económica y sus causas, las fallidas previsiones e insuficientes respuestas dadas, los errores cometidos en la gestión política y económica de sus consecuencias, hacen aún más acertadas las palabra del Papa Francisco que señala que ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado. El crecimiento en equidad exige algo más que el crecimiento económico, aunque lo supone, requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicamente orientados a una mejor distribución del ingreso, a una creación de fuentes de trabajo, a una promoción integral de los pobres que supere el mero asistencialismo”.
Gracias por hablar claro. Algo, más bien bastante, ha cambiado en los obispos españoles.