xenofobia
Miércoles 21 de mayo de 2008
Llegaron a Johanesburgo buscando alivio y ahora viven atormentados, al descubrir que su vida allí no vale nada. Eunice es una jóven de 23 años que huyó de la miseria de Zimbabue y ahora, en Sudáfrica, teme por su vida y la de su hijo de nueve meses. "Llegaron a nuestra calle gritando que nos fuéramos del país, eran unos 30 y llevaban palos y pistolas. Entraron en nuestras casas, las saquearon, nos golpearon y quemaron algunas de las chabolas. Nos refugiamos en el bosque y allí pasamos la noche hasta que la policía nos dijo que viniéramos a la comisaría, el lugar donde estaríamos más seguros".
De momento, este brote xenófobo se ha cobrado la vida de casi 30 personas, y aunque los disturbios hayan cesado, la alerta sigue al rojo vivo. Miles de inmigrantes se refugian en comisarías de policía, iglesias y centros comunitarios, aterrorizados y sin apenas pertenencias.
La policía se siente desbordada y el Gobierno baraja la posibilidad de ofrecerle apoyo mediante el Ejército, pues es consciente de que la mecha pueda volver a prender en cualquier momento.
Análisis de la ONU
La explosión de xenofobia que vive desde hace una semana Sudáfrica es una demostración de que "las situaciones de intolerancia provocadas por la pobreza se están extendiendo y agravando en todo el mundo", afirma el alto comisionado de la ONU para los refugiados, Antonio Guterres.
Guterres ha advertido de que situaciones como esa pueden repetirse "en cualquier lugar y momento, en países industrializados o en desarrollo" y sostuvo que la manera más eficaz de evitarlo consiste en "crear condiciones de vida mejores" para los pobres.
Como medidas más inmediatas, subrayó la urgencia de asistir a las víctimas de los ataques, y de mejorar la capacidad de la policía y la Justicia para responder a situaciones de este tipo.
Asimismo, defendió la necesidad de que las autoridades y las organizaciones de la sociedad civil se unan en una campaña para la promoción de la tolerancia en Sudáfrica.
En un encuentro con periodistas, el alto comisionado explicó que en los últimos años se está consolidando la tendencia a una disminución del número de refugiados, mientras que el de desplazados internos aumenta dramáticamente.
Aunque los conflictos armados siguen siendo una de las razones principales que lleva a las personas a abandonar sus hogares para instalarse en otro área dentro de su país, Guterres dijo que la pobreza extrema y el cambio climático se han convertido en las otras dos grandes causas de los movimientos masivos de población.
"La combinación de esos tres factores está provocando la erosión de la tolerancia dentro de las comunidades y entre ellas. Eso es lo que está sucediendo en Sudáfrica", concluyó.
Sin embargo, el responsable del ACNUR -la mayor agencia humanitaria de Naciones Unidas- aclaró que este "es un problema mundial".
Ante el surgimiento de la pobreza y la degradación del medio ambiente como causa de desplazamiento, Guterres dijo que la comunidad internacional necesita dotarse "de nuevos instrumentos jurídicos" que abarquen esas problemáticas.
Consideró que un mecanismo que haga posible ofrecer protección temporal a una persona -a diferencia de una protección a largo plazo como la que está pensada para los refugiados- podría ser una alternativa válida.
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