Esta semana el ‘pequeño Nicolás’ ha despertado una expectación mediática considerable tras un silencio de semanas en las que ha permanecido ‘escondido’. El miércoles pasado, abandonó el domicilio familiar y negoció entrevistas: con el diario El Mundo, que se publicó por entregas a lo largo del fin de semana, y con Telecinco, por la que ha cobrado, según ha publicado Periodista Digital, 200.000 euros. La audiencia de Un tiempo nuevo se duplicó esa noche logrando un 21,1% frente al 9,6% de la semana anterior.
Este debate/entrevista, moderado por Sandra Barneda, tenía previsto recibir ese sábado a Pablo Iglesias, pero el líder de Podemos parece no querer ser ya tan mediático y tras retrasar su intervención, planeada para el pasado 8 de noviembre, sólo unos días antes de la nueva fecha pidió intervenir en conexión remota desde la sede de su partido y respondiendo a una única pregunta pactada.
Y sólo unas horas antes del programa, propuso acudir al plató pero acompañado por cuatro de sus secuaces: Monedero, Bescansa, Alegre y Errejón. La dirección del programa les invitó a acudir en grupo otro día pero a mantener el formato previsto tal y como hicieran antes al entrevistar a Pedro Sánchez, Montoro o Monago. Iglesias demostró así que lo que no quería era acudir él solo puede que tras los fracasos de sus últimas intervenciones mediáticas, como la sonada y muy comentada entrevista que le hizo Ana Pastor en El Objetivo de La Sexta.
Y mientras las televisiones hacen su agosto con los personajes del momento y las revistas del corazón sacan jugo a la muerte de la duquesa de Alba y el ingreso en prisión de la tonadillera Isabel Pantoja.