Opinión

Reducciones de Paraguay

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Martes 25 de noviembre de 2014

Nunca sobran los motivos para recordar la labor de España en América. Ahora Caixa Forum nos brinda la posibilidad de apreciar la labor de los jesuitas en Paraguay. Una pequeña sala llena de información y preciosas imágenes nos cuenta todo sobre las reducciones o misiones jesuitas en la provincia antiguamente llamada Paracuaria, fundada en 1604, y que incluía territorios de actuales provincias de Argentina, Brasil y todo Uruguay.

La escritura para la orden jesuita fue parte obligatoria de su quehacer cotidiano. Las cartas anuas, un resumen anual de las cartas de los misioneros, y las crónicas son la fuente principal para la exposición. Entre las crónicas destacamos a los misioneros Joseph Sánchez Labrador, autor de El Paraguay Católico (1770), Antonio Ruiz de Montoya de la Conquista espiritual (1639) y JoséCardiel y su Carta y relación de las misiones de la provincia de Paraguay (1747). Estas obras nos informan sobre la vida en las reducciones, su economía autosuficiente, los horarios y las escuelas y hospitales fundados por los misioneros, sus bailes, representaciones teatrales y música. Destacamos también la construcción de la imprenta para imprimir los libros en guaraní, que no sólo consistían en las gramáticas y vocabularios, sino en las traducciones de obras literarias europeas y escritas directamente en la lengua de los nativos.

Se puede decir que la base de la vida en la reducción fue la labor cotidiana de los indios y los misioneros. El indígena era libre de elegir su profesión, pero no podía cambiarla por capricho. Como señalóel padre Labbé: "Hacen relojes de bolsillo, imprimen pequeñas guías, dibujan mapas y son excelentes en todas las actividades manuales, siempre que tengan delante de sus ojos el original o un modelo". Los jesuitas que provenían de los países como Italia, Alemania e Inglaterra, enseñaban a los indígenas las técnicas de dibujo, música y canto, construían instrumentos musicales y también los educaban en diferentes técnicas y estilos arquitectónicos.
Resulta sumamente curioso encontrar en la exposición la siguiente frase sobre la actitud de los jesuitas en una misión: "la inculturación, es decir, conocer y aprender la lengua de los pueblos evangelizados y apreciar y aceptar sus valores culturales, sus tradiciones y sus costumbres". Dado que los guaraníes fueron muy belicosos y se consideraban superiores a otros indígenas, muchos pecaban de ser antropófagos y polígamos, ¿cuáles de sus valores habrán aceptado los padres? Sospecho que no demasiados.
Los misioneros administraban lo eclesiástico y parte de los asuntos civiles, pero estos últimos normalmente los resolvía el cabildo, es decir, el consejo de indígenas. También los señores naturales o caciques guardaban su puesto preeminente entre sus súbditos si aceptaban el bautismo y colaboraban con los jesuitas.
En una de las vitrinas de la exposición se nos avisa que "las reducciones fueron una exitosa experiencia de organización social, de desarrollo económico y cultural y de salvaguarda de la libertad y la dignidad de los guaraníes frente a los abusos del sistema colonial". Un aviso simplón, sin duda alguna, si observamos los horarios de trabajo que había en la reducción, que lejos de explotar a los indígenas son horarios de trabajo más flexibles y civilizados que los nuestros. Según el horario que podemos ver allímismo, las horas de trabajo eran de 7:30-11:30 y 14:00-18:00. En poco o nada difieren del horario de una oficina actual. Demasiado simplón y dependiente de la leyenda negra es el aviso que ponen los responsables de esta muestra... ¿Quées el sistema colonial? ¿Quién lo había instaurado allí? ¿El monarca o los encomenderos? ¿Eran las reducciones las únicas instituciones que protegían a los indios? Pues, según los organizadores las encomiendas, introducidas en Antillas por Isabel la Católica y luego establecidas por toda Hispanoamérica, llevaron a grandes abusos y aún a situaciones de la esclavitud. Recordemos que los indios en la encomienda fueron "encomendados" a un español, que tuvo que darles educación y mantenimiento a cambio del trabajo, asíllamada mita, porque los indios no disponían de medios para pagar en metálico.
Nadie pone en cuestión que hubo abusos, pero es una gran imprudencia generalizar los casos aislados, tan grande como atribuir al gobierno español de las provincias de Ultramar el carácter colonial. Las Indias no fueron colonias. No hace falta salir de la exposición para encontrar el ejemplo que demuestra que en Hispanoamérica no hubo régimen colonial: la batalla de Mbororé, en 1641, entre los guaraníes armados por la autorización del rey y los paulistas, en su mayoría portugueses que atrapaban a los indios de las misiones y vendían como esclavos. Pongamos otro ejemplo olvidado por los organizadores: la guerra que duróaños entre los guaraníes y el ejército español que implantaba las nuevas fronteras entre España y Portugal, según el tratado de 1755. Es decir, los guaraníes luchaban con los españoles por seguir siendo los súbditos de la Corona de España y no pasar bajo la autoridad de Portugal, sabiendo que estosignificaría la esclavitud inmediata. No faltaban voces que señalaban esta guerra como una de las razones de la expulsión de 1767.

La exposición, como vemos, no estáexenta de caer en lo políticamente-correcto, pero entendemos que es por seguir con demasiado celo las palabras del fundador de la orden San Ignacio de Loyola: "acomodación a todo", olvidando la segunda parte "con prudencia santa".