Opinión

Entre populismos

TRIBUNA

Agapito Maestre | Sábado 29 de noviembre de 2014
Me tomo con mis amigos una copita de Freixenet y me río de las imbecilidades que se dicen sobre Podemos. Y es que el mundo se ve más amable, más humano, con unas risas y unas copitas del oro líquido catalán. Ya había sido escrito en este periódico: el programa de Podemos tendría un marcado tinte socialdemócrata. ¿Peligroso para la delicada situación económica de España? Quizá, pero no más dañino y ruinoso que el programa económico de restricciones marcado por Merkel y seguido a pies juntillas por Rajoy. Este nuevo partido, Podemos, sencillamente, busca votos entre el espacio de IU y PSOE, y, de paso, tocará la fibra sensible de ese alto porcentaje de votantes, creo que el 52%, que en 2011 votaron al PP y ahora dice que ya no lo quieren votar.

Veamos, pues, las cosas con naturalidad. No nos pongamos catastrofistas. Es obvio que existen dudas razonables sobre los tiempos y las formas para llevar a cabo el programa de Podemos. También hay dudas razonables, sospechas y temores sobre un partido político que nunca ha ejercido el poder, e incluso es legítimo criticar los orígenes de Podemos y su actual proceso de adaptación al sistema político español. Europeo. Pero, por favor, dejen ya los nuevos populistas de alarmar y crear “terror” sobre la posible llegada de Podemos al poder. Sí, las críticas que estoy leyendo contra el programa de Podemos caen en lo que critican. Son neopopulistas y baratas. Nada.

Sonroja escuchar a algunos líderes del PP descalificar el programa de Podemos, cuando el suyo, el de 2011, está inédito. Impoluto. Podrían presentarlo para las próximas elecciones generales, porque nada de lo que allí se recogía se ha llevado a cabo. Basta ya de demonizar a Podemos. No son diablos ni nos llevarán a las cuevas de Pedro Botero. Es un partido radical, socialdemócrata, que hace política y, por cierto, muy bien, que ha dinamizado la vida política española. Alegrémonos por su aparición. El dinamismo que ha insuflado en el ajado tejido político español es impagable. Es tanto ya lo que ha aportado que, incluso el PP, sí, el partido político que da soporte nada más y nada menos que al Gobierno de lo que queda de nación, no ve otra manera de hacer política que no sea demonizar a los de Podemos. ¡La leche!

Tranquilicémonos y tomemos otra copita de Freixenet y canten conmigo: Algo bueno, reconfortante y consolador ha traído el programa de Podemos, a saber, el resto de partidos tendrá que fajarse con lo allí expresado. Tendrán que elaborar propuestas nuevas y mejores o, por el contrario, autocriticarse por que han sido incapaces de llevar a cabo sus programas de 2011.