A Pablo Iglesias le sucede con la corrupción personal lo mismo que con las declaraciones en las hemerotecas que convierten en inveraz como hipócrita su discurso político actual, pretendiendo desdecirse cuando no le conviene a su rauda carrera hacia, ahí es nada para un aficionado, la presidencia de España. Erró, dijo ante Ana Pastor, por no medir las consecuencias de su lengua desatada; él lo reconoce con una ingenuidad rayana en la idiotez que sabe que ahora con responsabilidades políticas debe ser más prudente cuando habla... para engañar al potencial electorado, añadiría reflexionando en voz alta de ser un poco más consciente moralmente de la engañifa que pretende dando gato por liebre a los incautos. Claro que la moralidad no es algo que entre en el programa de quien dice a los suyos que a la gente hay que metérsela doblada con palabras amables, como democracia y libertad, aunque el fin último sea la imposición del totalitarismo proletario. Buen chico el orgulloso hijo de su mamá, admirador de Maquiavelo como estudioso de todos los resquicios ideológicos cuyo fin justifica los medios aunque sean tan rastreros.
Pablo Iglesias lo tiene claro en sus conferencias sectarias a los suyos: discurso por encima del programa y proyección audiovisual; discurso por delante de la promesa electoral con un desatado instrumento de lanzamiento audiovisual. Lo que pasa es que esos vídeos después se ven en toda España y repugna el señor Iglesias que en la caverna dice lo que calla fuera. ¿Importa poco la intención democrática y prevalece el método discursivo para llegar al poder? El engaño en las urnas es el equivalente a las anteriores revoluciones armadas, aunque no reniega de las pistolas el Pablo Iglesias del siglo XXI reivindicando portarlas como derecho democrático. ¿De dónde ha salido este sano portento social?
Para rizar el rizo, Podemos, severo y ejemplar azote de la corrupción, ahora parece que no se distingue de aquello que denuncia con férrea y pasmosa frescura. A partir de ahora el lastre que ha de cargar Pablo Iglesias es la estupidez de haberse explicado sin ambages antes, quitándose la careta en cientos de vídeos ¿justo cuando llegan los carnavales electorales? Maldito oportunismo descerebrado, más le habría valido ponerse un esparadrapo en la boca tal y como desea hacer con los medios privados si llegara a gobernar. El disfraz de niño modoso ya no sirve después de su lenguaraz currículum radical.
Ahora la estrategia, cuando salpican con tufo de corrupción ellos-pringados de sí mismos a la vieja usanza de la corruptela tradicional que denuncian-consiste en esconderse, no darle al pico, pasar inadvertidos, enterrarse y no dar la nota. El problema es que el impenitente y endiosado Pablo, ya ha dejado tantos chascarrillos en sus programas de televisión y tertulias de los ajenos que no hay dios leninista que le dé el don de la invisibilidad después de meter tanto la politóloga pata.
No puede dar marcha atrás a sus ligerezas verborreicas quedando como un mendaz embaucador cuando ahora pretende moderar el discurso de la desintegración. Internet es un archivador elocuente, más allá de la verborrea de estos circenses politólogos que da cuenta fehaciente del carácter extremista y destructivo de Podemos, con manifestaciones propias de exaltados que poco han de ver con la lid política en democracia, y menos la española. No es justo que representen a muchos ciudadanos ilusionados que se embarcan en un barco pirata, cuando en realidad esperan una singladura en un bonito crucero popular. Como antaño maniobraban los corsarios, está arriada la bandera de la calavera hasta cerciorarse de que los incautos se acerquen a brindar por una navegación feliz. Entonces será tarde cuando al abordaje lleven el cuchillo entre los dientes. Piratas de secano en el siglo XXI, eso es lo que lidera Podemos.
La revolución bolivariana que tanto envidia Iglesias y que desea para los españoles es fruto de las mismas estulticias que dimanan de su credo egotista. Llevan tanto tiempo mirándose el ombligo en el feudo dictatorial de la complutense que no han percibido que el fuelle de la demagogia que tan bien les resulta con jóvenes a los que moldean a imagen y semejanza de la intolerancia fascista- y digo bien, porque los politólogos sabrán de sobra que el fascismo se origina en la siniestra política-,en campo abierto es evidencia de carencias viscerales quedando ínfima y repetitiva la perorata esgrimida, curso cansino tras curso, en ese lavadero de cerebros universitario sufragado con dinero público
Ellos ufanos, habían acuñado el simbolismo de la honradez asociado a la hoz y el martillo; ellos, tan ideológicamente autosuficientes se habían erigido en azote de la casta que estaba en decadencia por la histórica revancha que, llegada de tiempos inmemoriales, se debía imponer como derecho implícito contra el "fascismo" que imperó en España los últimos 40 años. Ellos, tan integrados en la justicia revolucionaria que repercute en la voluntad del pueblo, se ofertaban como garantes de la ley y el orden que pertenecen, por derecho marxista, al legado de los hijos de la revolución contra la escoria del liberalismo y la nefasta libertad del individuo que no se somete a los dictados de la universal dictadura del proletariado. Ellos, tan singulares, extemporáneos, nos quieren engatusar para darnos la puntilla a la venezolana. Y si se protesta, todos fachas; a mí que me resbalan las ideologías y que sólo quiero vivir en paz como millones de semejantes honrados, sean de derecha o de izquierda, sin que nadie nos ponga un collar y un chip bajo control estatal para racionar los productos básicos.
Qué desilusión, qué jeta... Ellos, tan nimios, ególatras, vanidosos y arrimados al caudillaje rojo de las revolucionarias miserias que han sembrado el mundo de tragedia y totalitarismo, ellos los justicieros cuando no verdugos, son tan afines a la corruptela como el universo entero al que pretenden someter bajo el estandarte colorado de una honradez- vaya por Dios, con perdón, que Iglesias nos salió ateo- inexistente. De traca con todas las baterías de insultos que han descargado por no volverse los revólveres dialécticos a la cara propia y dispararse. La caradura, la jeta, la desvergüenza, vamos, son antológicas.
La corrupción de Podemos aflora en sus libertinos componentes que entienden el delito o la falta como ajenos, siendo derecho social los trapos sucios propios. No se libra ninguno de estar ensuciados con aquello que vomitan contra los demás. Pablo Iglesias, su novia Tania, Errejón y pronto saldrá el nada melindroso Monedero que con resabiada picaresca esquivará los dardos con el infantil argumento del tú más.
Una buena tropa pretende liderar la regeneración democrática desde la manipulación política para endosarnos una bolivariana revolución a la "españoña". No podemos ser tan tontos. Aquí en España, que se aprecia el papel higiénico más suave que los documentos de un programa electoral inexistente que pretende llegar a la Moncloa. Aquí que llevamos de libertad cuarenta años ganados a pulso, aunque los patrimonios familiares y el equilibrio institucional los esquilmara el nefando Zapatero que se fue a contar nubes arruinando el esfuerzo de toda una vida de millones de ciudadanos.
Vamos aviados con tan politólogas eminencias que ya deberían entonar un mea culpa antes de que los corran a gorrazos por farsantes y aprovechar con carácter parasitario la tragedia de tantos que en su debilidad pueden elegir un destino final que en España no se merece. En Venezuela tampoco, pero Chávez llevaba jarreteras para engañar e imponer, mientras Pablo Iglesias viste de calle un autoritarismo que apesta a populismo ya reconocido.
El feudo mafioso-comunistoide de Rivas con la familia de Tania Sánchez campando por viles respetos; Pablo Iglesias defraudando a diestro y siniestro, más siniestro, con sus programas de televisión; Errejón dándose la vida padre a costa de birlar el sustento a los ciudadanos que no reciben de la administración pública, como él...¿Para cuándo los posibles trapicheos de los padres del cínico dirigente Iglesias, a sabiendas del aforismo cierto "de tal palo tal astilla? Saldrán más trapos sucios, seguro.
El sistema funciona, es orden, denuncia lo que perjudica y lo erradica por el bien de la mayoría. El virus del populismo se combate antes de que nos lo roben todo en nombre del socialismo bolivariano y el Chávez nuestro bienaventurado. A otro perro con ese hueso tercermundista. Estos vienen a corromper pero asegurándose la impunidad en un régimen al estilo Maduro. Quítate que me pongo yo y además me eternizo, será. No lo tendrán fácil, es de esperar.
Maquiavelo no dijo nada de la soberbia contra todo un pueblo dispuesto a defenderse de amenazas totalitarias. Esa lección la tendría que aprender Pablo Iglesias a partir de ahora.