Opinión

Asesinos en el fútbol

TRIBUNA

Antonio Hualde | Miércoles 03 de diciembre de 2014

Hace cosa de diez años, Holanda se sobrecogió al saber que hinchas del Feyenoord y del Ajax habían concertado una cita para pegarse. Lo hicieron vía correo electrónico, algo que la policía supo después y que, por aquel entonces, resultó novedoso. Hubo algunos heridos de diversa consideración, y poco más. Por desgracia, cundió el ejemplo e hinchas de otros países empezaron a imitarles. Aquí, en España, un miembro del Frente Atlético -los ultras del Atlético de Madrid- reconocía pocas horas después que “los suyos” asesinasen a un miembro de los Riazor Blues -los ultras del Deportivo de La Coruña- que aquí también se producen quedadas de este tipo, pero no todas salen a la luz.

Así pues, los hechos de este pasado domingo no son nuevos; energúmenos que se citan por whatsapp para zurrarse de lo lindo y hacerse el mayor daño posible. Lo novedoso de este caso es el resultado: un muerto, 11 heridos y dos hijos de 19 y 4 años huérfanos de un padre irresponsable. ¿Qué clase de descerebrados son capaces de quedar para algo así? ¿Y por qué los clubes los siguen amparando? El mismo integrante del Frente Atlético reconocía en antena que muchos de sus secuaces tienen “privilegios”, sin entrar demasiado en detalles. Pero quien conozca mínimamente el mundo del fútbol sabrá que muchos dirigentes se apoyan en estos grupos ultras y que les facilitan entradas, ayuda para desplazamientos y acceso a sus instalaciones oficiales.

Ultra Sur y Boixos Nois fueron disueltos por los presidentes de Real Madrid y Barcelona respectivamente. Ahora, el Bernabéu y el Nou Camp son estadios mucho más presentables. Y otro tanto cabe decir del campo del Español, donde las Brigadas Blanquiazules tienen prohibida la entrada. Como se ve, sí puede hacerse algo por parte de los clubes. Pero claro, tienen que querer. Florentino Pérez y Joan Laporta sí quisieron.

A Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo, inicialmente reticentes, no les ha quedado más remedio que imitarles. Ambos negaron tener la más mínima intención de disolver el Frente Atlético “porque no pueden”. Cierto. Pero lo que sí pueden hacer es lo que hicieron anteayer: expulsarles del campo y poner en su lugar a todos esos atléticos que están en lista de espera para hacerse socios del club de sus amores. Que no es un club violento, como tampoco lo son el Deportivo de la Coruña, el Real Madrid, el Barcelona o tantos otros. Sí lo son sus ultras, y a ellos es a los que hay que erradicar.

Años atrás, siendo Chendo jugador del Real Madrid, falleció en un accidente su hijo pequeño, de apenas un año. Mientras la afición guardaba un minuto de silencio en su memoria, el Frente le dedicó un canto que les define a la perfección: “Chendo, cabrón, mataste a tu varón”. En 1998 Aitor Zabaleta, hincha de la Real Sociedad, moría apuñalado por otro de estos anormales en las inmediaciones del Vicente Calderón. Y este pasado domingo, los ultras del Atleti se cobraron una nueva víctima, esta vez del Depor. Si Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil permitían que el Frente Atlético siguiera siendo el amo y señor del Calderón, estarían perpetuando la violencia en el fútbol. Una violencia que ha hecho ya demasiado daño a toda la sociedad.