Opinión

La bolsa o la vida

TRIBUNA

Nacho López | Jueves 04 de diciembre de 2014

Nunca subestimes el poder para cambiarte a ti mismo y nunca sobreestimes el poder para cambiar a otros” H. Jackson Brown Jr.

Los españoles somos, entre muchas otras cosas, humildes, vividores, solidarios y también arriesgados. La humildad, de alguna forma extraña, hace que no seamos grandes emprendedores. No terminamos de creer en nuestras posibilidades y emprender es casi siempre la última opción. Vividores en el sentido de ‘saber vivir’, nos gusta socializar, charlar, comer y viajar. Solidarios, aunque a veces no de la forma más legal… El español se ayuda el uno al otro, la seguridad social que nunca falla es la familia, tutelada y supervisada por el quasi-omnipotente y no siempre eficiente papá estado. Los españoles, sin saberlo, somos arriesgados, nuestras inversiones están muy concentradas, ponemos todos los huevos en la misma cesta, la cesta de siempre.

Cuando buscamos asesoramiento patrimonial, lo primero que nos suelen preguntar es si tenemos un perfil conservador, moderado o agresivo. Conservador es la respuesta más común, pero si yo le contara al asesor que el 70% de mi patrimonio son activos poco líquidos, que su precio ha caído de media un 35% en los últimos 5 años, que hay pocas probabilidades de verlos subir en el medio plazo (inmuebles), y que el resto de mi patrimonio está invertido en activos líquidos pero con alto riesgo de penalización por reembolso y con rentabilidades cercanas a la inflación (depósitos, planes y fondos garantizados), desde su punto de vista, ¿sería un inversor conservador o agresivo?

Si pudieran elegir entre un negocio nuevo, que requiere de una inversión inicial importante y que cuenta con pocas probabilidades de éxito, o un negocio que les convierte en copropietarios de empresas consolidadas y productivas de todo el mundo y cuyo valor a largo plazo tiende a subir más que el resto de los activos financieros, ¿cuál de los dos le resultaría más agresivo? Reconozco que me he convertido en un inversor conservador, he dejado de arriesgarme, a largo plazo soy un gran defensor de la renta variable.

No sería de recibo intentar venderles algo que no quiero para mí mismo, de la misma forma que su gestor les pregunta sobre su perfil como inversores, creo que ustedes también deberían preguntarles cómo invierten ellos su dinero, ¿no les parece justo? Puede que sean más conservadores que ustedes mismos o arriesgados, desde mi punto de vista. Hay un dicho que soltaban mis clientes británicos cuando no estaban convencidos de la inversión que les estaba recomendando: put your money where your mouth is’.

Como en todas las inversiones, el momento de entrar es muy importante, no es lo mismo haber comprado un piso en el año 1998 que en 2006, y hay mucha diferencia entre haber suscrito un fondo de renta variable en 2006, que en 2009. Dicen que a la hora de invertir en inmuebles hay tres reglas fundamentales: location, location, location. En renta variable encontramos otras tres reglas para entrar: momentum –del negocio y del valor de las empresas-, momentum –geografía y coyuntura de los mercados-, momentum -de paciencia y serenidad necesarias para invertir, desinvertir o no hacer nada-. Si no saben cuándo es el mejor momentum para comprar renta variable, busquen a alguien que sepa y asegúrense antes de que también pone su dinero allí donde pone sus palabras.

Las viviendas se viven y se comparten, los proyectos empresariales se disfrutan y se sufren en compañía, los billetes se cuentan, se gastan y se regalan, en la vida hay inversiones que no tienen precio. Sin embargo otras, como la renta variable, ni se ven ni se tocan y la mayoría de las veces, cuando conceden generosas ganancias, no se disfrutan en compañía, pero el dinero no conoce de emociones y sí de cifras y rentabilidades.

Para invertir más en ‘la bolsa’, antes habría que cambiar la manera de entender ‘la vida’. No se puede convencer a la razón sin haber pasado antes por la sensación. Los cambios llevan su tiempo y cada vez hay más personas que de verdad diversifican su patrimonio, que no lo arriesgan casi todo a la misma carta, que se forman y se asesoran. Como ellos, deje de arriesgarse y sea más conservador.