Opinión

La Constitución y el melón

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

José Antonio Ruiz | Viernes 05 de diciembre de 2014

Entre todos la mataron y ella sola se murió. La nave interplanetaria Orion ya va camino de Marte; y España, camino de ninguna parte, desorientada y rayada como una cebra del Kalahari. Como sigamos tentando a la suerte, Iberia acabará teniendo menos futuro político que el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, el ex amigo de Nicolás.

Si Mariano el timorato no se atreve a abrir el melón de la reforma constitucional por miedo a que salga amargo como una calabaza, lo mismo no sería mala idea mandar a un motorista para que traiga a Moncloa, subido al portaequipajes, al mejor melonero de Villaconejos. Lorenzo Díaz, «el sabio que llegó a Madrid en un camión de melones» (Raúl del Pozo dixit), debiera formar parte de la comisión de expertos que propone Anson.

Posada abrió la Puerta de los Leones para que corriera el aire y se oxigenara el Hemicirco, que a veces huele a establo, a veces a muerto y a veces a podrido. Y por un instante este cronista, de habitual mal pensado, temió que irrumpiera en el Congreso el general Pavía a lomos de su caballo trotón, dispuesto a dar otro cuartelazo, como el del 3 de enero de 1874.

Ahora los golpes de Estado no son tan cinematográficos, pero perpetrarse se perpetran casi a diario, pues basta que se lo proponga un rebaño de ‘revientademocracias’, de esos que se dedican a dinamitar el sistema desde las entrañas mismas del sistema, para que el tinglado salte por los aires y llegue hasta la azotea de la iglesia de San Francisco de Borja, como el Dodge 3700 GT de Carrero Blanco.

Si, ya sé que hay más ultras en la política que en el fútbol, y más energúmenos sentados en algunos escaños que encaramados a las gradas; y también sabemos que llegando como llegamos tarde, tampoco es el momento ideal que todos hubiésemos deseado para emprender una aventura reformista como la que necesita este simulacro de país nuestro para evitar deshilacharse del todo.

Pero aun siendo conscientes de todos los riesgos y de las trampas que esconde el sendero, no queda otra que echarle cojones, pues el mayor peligro que Podemos correr es asumir con resignación el destino como fatalidad.

Ya sabemos que lo más cómodo es renunciar de antemano al envite y fumarnos un puro como si nada pasase, ahora que el ministro de Sanidad ha decidido quitarse del fuqueme, apelando con golpes de pecho a la matraca del consenso, de la lealtad institucional y del cambio de régimen.

Pero si Mariano decide dejarse arrastrar por su pachorra, que se estrelle él sólo, pero que no nos obligue a que le acompañemos al desfiladero, que para mí se está haciendo el loco porque no tiene muy claro cómo entrar a matar el dichoso Título VIII, que está pidiendo a gritos un descabello.

There’s Only One ‘Jong-un’ in North Korea, titula The New York Times; y un Only One ‘Arturo’ en Catalonia, según la prensa adicta del régimen. La leyenda no le hace justicia en el asiento del copiloto de un Seat León recién salido de la factoría de Martorell, con el Rey Felipe al volante y el ministro Soria de paquete. Al paso que vamos, quienes respondan al mismo nombre que el del caudillo, tendrán que cambiárselo echando leches o correr con las consecuencias.

En el vídeo que las eminencias de la Organización Meteorológica Mundial han presentado en la Cumbre del Clima simulando el tiempo que hará en 2050, en pleno calentamiento de la corteza terráquea, Cataluña sigue formando parte de España, o viceversa, lo cual no se sabe si debemos interpretarlo como una buena noticia o como una maldición bíblica.

Del Marianato al Sorayato. España puede que esté libre de ébola, “gracias” al ex consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, esa eminencia; lo que no está libre es de intolerantes, de choris y de votantes fundamentalistas incapacitados para tomar una decisión juiciosa. Nada hay más parecido a un cenutrio de derechas que un cenutrio de izquierdas, dicho sea sin insultar, con el debido respeto.

A este cronista le parece bien que el sistema educativo finlandés haya decidido incorporar la mecanografía a su excelente plan de estudios; pero que la medida lleve aparejada la supresión de la escritura caligráfica a mano, me parece una tragedia sin remedio posible.

Puede que ya no haya lugar para el folio en blanco habiendo un dispositivo electrónico en el que se pueda escribir. Pero estamos en un plan, y tal y tal, que vamos a acabar gilipollas, sometidos a la dictadura de la tecnología concebida como un fin en sí misma en lugar de como un medio para hacernos la vida más fácil.

Ni apocalíptico, ni nostálgico. Sencillamente encabronado de tanto despropósito y tanta Playstation, que el cacharro no puede traer nada bueno.

El vídeo del ‘Gangnam Style’ ha conseguido bloquear YouTube tras volver loco al contador. Si el cantante surcoreano que lo protagoniza es un tío listo, que sin duda lo es, se estará partiendo el culo al contemplar la cantidad de tarados que hay repartidos por el mundo comiendo de su hierba como borregos.

Entiendo que Hawking, el astrofísico, haya tirado de guasa para decir que el mejor papel de su vida hubiera sido, sin lugar a la duda, el de villano en una peli de James Bond, el hombre de la pistola de oro, que para la próxima se ha agenciado el muy listo a la Bellucci, que sin duda es mucho más molona que La Gioconda china de Leonardo.

Mucho más en serio ha dicho al Financial Times que los seres humanos debiéramos comenzar a plantearnos la conveniencia de establecer colonias en otros planetas para evitar una catástrofe tecnológica, si acontece, como es de temer, que la inteligencia artificial se supera a sí misma hasta el extremo de convertirse en un peligro real en un futuro no muy lejano.

Confieso que sólo el desfile de Victoria’s Secret ha conseguido salvar del ostracismo a esta semana del muermo. Del toples de Madonna, mejor ni mentarlo, para no hacer sangre innecesariamente, pues luce la zagala más maquillaje que las cuentas de Bankia cuando salió a Bolsa, aunque se empeñe en opositar a figurante para el veinte aniversario del Wonderbra. Y de Rihanna, mejor ni hablar tampoco, porque la muchacha parece que le ha cogido tanto gusto a la afición de ir por ahí dejando escapar sus pezones, que comienza a dar más morbo vestida que desnuda.

El hotel Crillon de Paris ha celebrado un año más Le Bal des Débutantes, allí donde María Antonieta, la loba austriaca, acudía a menudo para hacer el mongui. Pero esta vez nadie ha visto en el photocall a Carmen Lomana, que ha preferido salir de copas por Malasaña con Monedero, el de Podemos. En este país no eres nadie si los belenistas no inmortalizan tu ‘caganer’. Y Pablo, el de la coleta, los piños separados y el culo en pompa, ya tiene el suyo, como cualquier otro miembro de la casta.