Martes 09 de diciembre de 2014
Como ya había dejado entrever, el fiscal Pedro Horrach ha solicitado que se archive la imputación de la Infanta Cristina por el caso Noos, al no apreciar indicios de delito fiscal. Sí los ha visto, en cambio, en el caso de Ana María Tejero, mujer de Diego Torres. Ella, además, tendrá que sentarse en el banquillo acusada de blanqueo de capitales. Este es el dato más llamativo de las conclusiones definitivas elevadas al juez Castro, quien tendrá ahora que decidir en última instancia antes de que de comienzo la fase judicial.
Siendo grave la petición de casi 20 años de cárcel para Iñaki Urdangarín y Diego Torres, lo es más la presunta doble vara de medir empleada por el fiscal para calificar la conducta de la Infanta Cristina y de Ana María Tejero. Cuesta entender cómo, con un patrón de conducta casi idéntico, el fiscal pide que la mujer de Torres siga imputada y en cambio solicita lo contrario para la Infanta Cristina. Conviene insistir, no obstante, en que se trata únicamente del escrito de conclusiones del fiscal, y que todavía puede haber cambios por parte del juez Castro, pero la polémica está ya servida.
Con independencia de tecnicismos jurídicos, es ya un hecho que el comportamiento de los duques de Palma no ha sido precisamente ejemplar. Y ejemplaridad es justo lo que ha de acompañar a todas y cada una de las actuaciones de alguien en su posición. Si además se atisban indicios de trato de favor ante la justicia, la alarma social será más que considerable y el daño a la institución monárquica tan evidente, como evidente sería el refuerzo de autoridad que le daría una estricta imparcialidad.