Opinión

Abascal y Espinosa

TRIBUNA

Francisco Delgado-Iribarren | Jueves 11 de diciembre de 2014
Mucho se ha hablado, se habla y se hablará del relevo generacional en España. El Rey, como el primero de los españoles, dio el primer paso, acertadísimo, de abdicar la Corona de España en su hijo Don Felipe. En realidad Rubalcaba le precedió, pero Rubalcaba, por poderoso que fuese, no debía ni debe considerarse primero de los españoles.

El mérito de cualquier relevo generacional no es solo de quien cede forzada o magnánimamente el sitio, sino de quien viene por detrás empujando y dispuesto a asumir responsabilidades. En este sentido, hay que reconocer a Podemos el empuje que ha provocado y está provocando para promover la sucesión generacional, pues evidentemente Podemos es un partido que nació joven (y ahora me refiero a la edad de sus miembros, no a su ideología).

Casi todos los partidos del arcoíris político han comenzado ya su reemplazo generacional, motivados o no por el empuje podémico. Ahí está el flamante Pedro Sánchez -si me permite las vocales-, revestido de la auctoritas de haber sido votado directamente por los militantes socialistas. Más joven aún es el Garzón del futuro, que no es Baltasar sino Alberto, militante del Partido Comunista de España y de IU, que se perfila como sucesor universal de Cayo Lara para una convergencia y unión con las huestes de Pablo Iglesias.

No hay que mirar tan hacia la izquierda para ver signos de cambio generacional: en el pujante Ciudadanos manda desde 2006 el elocuente Albert Rivera, nacido en 1979. En cambio, en el PP y en UPyD las aguas del relevo se remansan, pues sus presidentes siguen siendo Rajoy y Díez, de 1955 y 1952 respectivamente. Conste que es comprensible que Mariano Rajoy quiera repetir mandato y no pasar como un presidente ‘raro’, de sólo 4 años.

Y por último llegamos a la derecha, que es adonde quería yo llegar. En este lado, han tomado los mandos de VOX Santiago Abascal e Iván Espinosa de los Monteros, de 38 y 43 años respectivamente. Entre ambos reúnen una amplia experiencia profesional, política, empresarial e institucional. Además, han formado un Comité Ejecutivo Nacional que se caracteriza de forma mayoritaria por la juventud y la profesionalidad. Tanto Abascal como Espinosa tienen frescura, talento y ganas de que su voz se escuche en el Parlamento nacional.

Y esto no por el placer de ser escuchados, sino para cambiar muchas cosas mejorables. Una de las ventajas y desventajas de los dos líderes de VOX es que no tienen complejos para el debate ideológico. Ventaja porque los tiempos que se avecinan requieren soltar lastre de complejos ideológicos. Y desventaja porque quizá una gran parte de su electorado potencial se ha dejado arrastrar por la línea ideológicamente insípida de los dirigentes del PP, a quienes Jiménez Losantos motejó como “maricomplejines”.

Los de centro, los de izquierdas y los de extrema izquierda ya tienen a sus candidatos jóvenes a quienes votar. El votante de derechas y centroderechas de toda la vida debería fijarse menos en Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Íñigo Errejón y Albert Rivera y mucho más en Santiago Abascal e Iván Espinosa de los Monteros.