Sábado 13 de diciembre de 2014
Dos días escasos que lleva operativo el Portal de Transparencia han bastado para una nueva lección de demagogia de la izquierda parlamentaria, empezando por el PSOE. Su líder, Pedro Sánchez, lleva desde el miércoles repitiendo que “todo va a cambiar cuando llegue a la Moncloa”, en referencia al desfase de algunos sueldos de la administración. El Portal de Transparencia es una herramienta positiva para poner luz y taquígrafos en el gasto público; o lo que es lo mismo, dónde van a parar los euros de los impuestos que pagamos todos. Es también insuficiente, por cuanto faltan datos muy relevantes, especialmente de las administraciones periféricas, aunque no puede negarse lo acertado de una iniciativa pionera en España.
Y también debe servir para arreglar algunos desajustes que, hechos públicos, causan perplejidad, como el desfase del sueldo del Presidente del Gobierno frente al de otros funcionarios. Sirva como ejemplo el siguiente dato: 6 de cada 10 altos cargos gana más que Rajoy. Puestos a comparar, los 78.000 euros que gana el Presidente están muy lejos de lo que perciben otros homólogos suyos: en Francia, 178.000 Manuel Valls; en Inglaterra, 225.000 David Cameron; en Alemania, 270.000 Angela Merkel, y se lleva la palma Obama en Estados Unidos, con un sueldo anual de 400.000 dólares.
Basta ya de hacer demagogia populista. Si la Administración quiere tener a personal de la máxima cualificación, tendrá que remunerarle como es debido. Cosa distinta es el criterio de amiguismo y derroche con que desde las administraciones autonómica y local se otorgan regalías a “asesores” y demás cargos inútiles. Si quiere aportar algo a un debate más que necesario, este es el punto de partida que debería tomar Pedro Sánchez.