Opinión

El embarazo de Carme Chacón

Miércoles 21 de mayo de 2008
Carme Chacón, flamante ministra de Defensa del Gobierno ‘feminista’ de Zapatero, ha batido un doble récord. El primero, ser la primera mujer en ocupar el ministerio, a priori, con carácter más masculino y, el segundo, ser el primer miembro del Ejecutivo no sólo en estar embarazada sino en dar a luz durante su mandato. Cuando hace poco más de un mes se anunció que la cartera de Defensa pasaría a manos de Chacón, hubo comentarios de todo tipo. Muchos criticaron su nombramiento por considerar que, independientemente de su sexo, una persona que se define como “pacifista”, no era la más adecuada para dirigir las Fuerzas Armadas de un país. Esta reflexión, que se comparte desde este periódico, no está desencaminada. Zapatero es un político al que le encanta dar titulares y a nadie se le escapa que era consciente de que la propia figura de Chacón, iba a ser tomada por muchos sectores del ejército como un desaire hacia ellos. Sea como sea, la ministra no lleva más de un mes en el puesto y hay que darle tiempo para ver si los temores de los críticos son fundados o no.

Otra cuestión son las críticas y comentarios machistas, soeces y, en ocasiones, de pésimo gusto, que provocó su condición de mujer y, además, embarazada. Desde que se hizo público su nombramiento, se criticó a Zapatero que la designase en el puesto, a pesar de su avanzado estado de embarazo, a sabiendas de que en breve Chacón se vería obligada a solicitar una baja maternal. Con este argumento, se da la razón a esos empresarios que se niegan a contratar mujeres en edad de tener hijos, por miedo a que éstas puedan quedarse embarazadas con el consiguiente quebradero de cabeza que darle la baja y buscar un sustituto supone para la empresa. ¿El embarazo per se inhabilita a una mujer para tener un puesto de responsabilidad? ¿Es que una mujer con ‘riesgo’ de embarazo no puede asumir ciertos trabajos?

Puede que Carme Chacón no sea la persona más adecuada para el puesto, pero no por ser mujer o por estar embarazada. Es más, aunque este periódico no sea amigo de los gestos “pedagógicos” y vacíos de contenido de los que gusta Zapatero, en esta ocasión hemos de reconocer que nunca viene mal que desde la instituciones se de un ejemplo de normalidad. En un mundo en el que los puestos de poder aún están en un 90 por ciento en manos de hombres, que desde las instituciones se lance el mensaje de que una madre puede compatibilizar sin problema su reciente maternidad -incluyendo la baja que está contemplada por ley-, con un cargo de enorme importancia, es un gesto que puede ayudar a la, hoy por hoy, deficiente conciliación de la vida laboral con la familiar.

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