Traducción de Carmen Montes Cano y Berntsen Ada Elizabeth. Literatura Random House. Barcelona, 2014. 696 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 11,99 €
Por Jorge Pato García
Casi por pura deformación del imaginario colectivo, cuando hablamos de un detective generalmente nuestra mente acude a la imagen de un ideal Sherlock Holmes, esa criatura que nos regaló sir Arthur Conan Doyle y que representa el paradigma de la perspicacia. Pero en el caso de El leopardo el personaje que desarrolla las artes detectivescas no tiene nada que ver con alguien elegante o distinguido. Hablamos de Harry Hole, el personaje creado por Jo Nesbo y que otra vez lleva las riendas de esta nueva entrega de thriller policiaco. Quizás para el gran público el señor Hole es un desconocido, pero esta es la octava entrega en la que sus habilidades como investigador policial ayudan a resolver crímenes. Por ello, más de uno de los nuevos lectores que Nesbo recabe con esta entrega, se verán irremediablemente abocados a abordar la lectura de los siete anteriores.
En numerosas ocasiones a Jo Nesbo se le ha acusado de excesivo a la hora de describir los crímenes que se cometen en sus novelas, pero cualquier lector puede ver claramente cómo su capacidad narrativa y descriptiva no es un hecho puntual de los actos criminales, es una cualidad más de su destreza literaria que se extrapola a todas y cada una de las páginas de sus libros. Quizás otro de los puntos fuertes a destacar es que, a pesar de tener un protagonista muy bien definido, como es Hole, no por ello deja de ser un texto casi coral, con un tratamiento magistral de los personajes secundarios, que en novelas de similares características suelen carecer del contenido vital para hacerles partícipes y de este modo conformar una interacción atractiva para el lector. Con todo esto, y aunque la propia portada del libro lo advierte, hay que enfatizar el carácter adictivo de El leopardo, y por añadidura de toda la serie de libros sobre Harry Hole.
En este caso, Hole tiene que viajar para descubrir el origen de La Manzana de Leopoldo, un instrumento de tortura diabólico, perverso y muy desconocido, tanto que tendrá que cambiar las frías tierras noruegas por el continente africano. Esta manzana pensada para torturar no existe en la realidad, fue el propio Nesbo el que dio vueltas a su ingeniosa cabeza hasta conseguir transformar una tierna historia de su infancia, que aúna las manzanas del jardín de sus abuelos con una prohibición casi como la recibida por Adán y Eva, en este maquiavélico elemento.
Para algunos excesivo, para otros autor de culto, lo cierto que Jo Nesbo no deja indiferente a los lectores que decidan dar el paso de adentrarse en los diferentes volúmenes de las apasionantes aventuras de Harry Hole.