¿Por qué nos ha hecho sufrir tanto tiempo sin Indiana?Rodar una película siempre es un reto. Hacer una cuarta de "Indiana Jones" tenía un hándicap añadido. Tenía que estar convencido de que el guión iba a ser incomparable y superior a los anteriores. 20 años es lo que ha durado esta travesía en busca del adecuado. Me ha costado veinte años, espero que valga la pena.
Dicen que Harrison Ford ha ejercido mucha presión para que llegase este momento...(risas) Es un hombre muy persistente. Cuando me dieron el Oscar por “La lista de Schindler”, Harrison fue quien me lo entregó. Cuando me dio el abrazo y me puso la estatuilla en la mano, me dijo al oído: ¿Para cuándo el nuevo Indiana Jones?. Creí que lo decía en broma pero desde ese día no ha dejado de ir provocando que llegara este momento.
¿Y ahora se arrepiente o le agradece tanto empeño?No me gusta hacer valoraciones precipitadas sobre las películas. Si he aceptado rodarla, después de haberme resistido tanto, es porque he considerado que merecía la pena lanzarse de nuevo a la aventura. Ahora dejemos que llegue el día del estreno, que la gente disfrute, la valore y la juzgue. Después ya diré si ha merecido la pena, aunque sí creo que hemos conseguido construir unos buenos personajes.
En Cannes pedían a gritos la quinta entrega. ¿Estaría Harrison Ford preparado para ella?No te puedes imaginar la forma física y mental que tiene. A sus 66 años es un chaval a mi lado. No ha querido especialistas en las escenas de riesgo, las ha hecho todas. Ha saltado más que nadie y se ha sentido feliz. Se ha divertido y eso ha generado un clima positivo en el rodaje. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto.
¿Cómo fue el reencuentro con toda “la familia Jones” dos décadas después?Ha sido una experiencia asombrosa. Muchos de los integrantes del equipo hacía veinte años que no se veían. Esa distancia en el tiempo no se notó en ningún momento, parecía que no se habían dejado de ver. Después de mirarnos a los ojos, sabíamos que continuábamos teniendo la misma relación del principio. Gracias a eso, volvimos a vivir momentos muy especiales.
Siempre se habla mucho de la relación profesional que tienen George Lucas y usted. ¿Ha conseguido tenerle contento en este rodaje?(risas) Nos conocemos desde hace cuarenta años. Más que amigos tenemos una relación de hermanos y, como tales, discutimos las veces en las que discrepamos. Los años nos han dado a los dos un poso de paciencia, que ha sido muy beneficioso a la hora de trabajar. Llegamos a la conclusión de que había que delimitar competencias para que la sociedad funcionase como un reloj. Así que decidimos que George buscaría el dinero y yo me dedicaría a dirigir. Ninguno se mete ni opina del trabajo del otro. Ese es nuestro acuerdo.
¿Ni siquiera le dice lo que piensa?Él opina, claro que sí, lo que pasa es que al final no le hago caso. O al menos eso es lo que a él siempre le gusta decir. George es muy bueno eligiendo las historias, tiene un “ojo especial” para intuir dónde hay futuro pero, cuando llega el momento de ponerlo en práctica, él se retira y me deja actuar a mí. En esta película, en tres meses de rodaje, solo vino a vernos unas siete veces. No se puede decir que me haya vigilado demasiado...(risas)
¿La experiencia le ha enseñado a dominar la fórmula para ser un filón inagotable de ideas?Este trabajo es cada día más difícil y competitivo. Ya nadie, ni los elegidos, convierten en oro todo lo que tocan. Si hubiera una fórmula secreta no conocería el fracaso. Y te aseguro que no siempre me han ido las cosas como esperaba.
Conocer el lado oscuro de su trabajo, en cierta medida, estimula.No lo dudes, pero a nadie le gusta fracasar. Al principio de mi carrera, lo único que me importaba era complacer al público, hacer las películas que sabía que gustaban a la mayoría. Estaba muy agobiado con la imagen que tuvieran de mí, lo que pudieran pensar de mi capacidad como director. Sin embargo, los años me han dado una madurez que me permite ser más osado. Y eso es lo que me ha llevado a equivocarme en alguna ocasión.
Aún así, ¿está contento con lo que ha llegado a ser?En el sentido de la fama y la trascendencia pública, no soy nada vanidoso así que no le doy demasiada importancia a esas cosas. Soy un hombre muy trabajador, que arriesga en todo lo que hace y que teme al fracaso. Soy un insatisfecho permanente, sin embargo tengo que reconocer que ahora me siento orgulloso de lo logrado, sobre todo en el terreno personal. Mi mujer y mi familia son lo prioritario en mi vida. Ellas me han dado el valor suficiente para asumir riesgos y desafíos, que nunca me habría atrevido a abordar.
¿Sabe desconectar al llegar a casa?En el momento en el que dirijo películas de fantasía, sí... pero si trabajo con algo que ha ocurrido de verdad, como en “La lista de Schindler” o “Amistad”, es fácil que vuelva a casa deprimido.
¿Su familia entiende esos cambios de ánimo?Mi mujer con solo mirarme se da cuenta de lo que pasa en mi cabeza. Ella es la balanza que calibra en cada instante todo lo que ocurre en mi vida.
¿Hay algo que se le resista al rey Spielberg?Las comedias. En "E.T" metí un poco de humor para aliviar el drama que contaba la historia, pero aún me faltan tablas para hacer una comedia en toda regla. Tengo que reconocer que es mi asignatura pendiente. Espero aprobarla algún día.