Una imagen limpia, nítida y perfectamente encuadrada del presidente de EEUU, junto a otra que parece su contraste –borrosa, difusa, lejana, antigua-, ilustran la información de El Mundo: “EEUU y Cuba derriban su muro”. El rotativo habla de “memorable discurso de Obama”, del papel del Papa Francisco en el fin del embargo y en la liberación de Gross. “Montoro perdona los intereses a las CCAA en el año electoral”, dice también el diario, resaltando que Cataluña y Valencia son las más beneficiadas”. También puede leerse que “Torres-Dulce paraliza dos nombramientos porque está ‘reflexionando sobre su futuro”, y “Díaz disgusta a Sánchez otra vez al admitir su ambición por liderar el PSOE”.
En editoriales, El Mundo destaca que la “histórica decisión permitirá a Cuba caminar hacia la democracia”. Opina también que el Papa, “cuyo papel ha sido determinante para llegar a este acuerdo, deberá estar muy presente también a partir de ahora”, así como que es normal que “muchos exiliados” puedan entender lo ocurrido como una “traición”, pero que “la determinación mostrada por Obama es la respuesta que esperaba la comunidad internacional, que ha celebrado el fin de un bloqueo innecesario, ineficaz e injusto”.
El periodista y disidente cubano Raúl Rivero lamenta que “se quedan fuera de juego los opositores pacíficos, las Damas de Blanco” o “los periodistas independientes que reciben palizas, acosos y asaltos a sus casas”, pero tiene la esperanza de que “empiece a llegar la libertad” con el acuerdo.
La Razón afirma: “Y ahora, Cuba libre”. “Obama y Castro abren una nueva era para normalizar sus relaciones 53 años después del bloqueo”, relata el diario sobre una foto del discurso de Raul Castro televisado en un bar de La Habana. El acuerdo entre ambos mandatarios permitirá la apertura bancaria y dará luz verde a los viajes. El Papa Francisco jugó un papel fundamental en las conversaciones secretas en Canadá y el Vaticano durante 18 meses, puede leerse en portada. Fuera del asunto del día, varios titulares: “El clan Pujol suma ya 18 delitos con penas de hasta 90 aoñs de cárcel”; “El Estado ha gasta den tres años 54 millones en abortos”; y “Rosell se impone como presidente de la CEOE por 33 votos”.
‘Estados Unidos y Cuba rompen el hielo’, dice el enunciado del editorial de La Razón, muy en línea con el resto de diarios: “Lo importante es que Cuba está obligada a emprender una transición que acabe con un régimen obsoleto que impide el desarrollo y bienestar de sus ciudadanos y las más elementales libertades. (…) La modernización de la economía cubana será lenta y necesitará de medidas políticas claras que abran una transición hacia la democracia, lo que supondrá el cumplimiento de los derechos humanos, incluida la libertad de los presos políticos. Hay un hecho evidente que ha precipitado la decisión de Estados Unidos: por un lado, Venezuela, el mayor aliado de Cuba y cabeza de la ya decrépita izquierda bolivariana latinoamericana, está en crisis; por otra parte, China estaba dando pasos evidentes en el continente para ocupar un papel predominante. Es la hora de que Cuba encuentre el camino hacia la democracia”.
El País habla de “fin a 53 años de Guerra Fría en América”, ya que EEUU y Cuba “abren relaciones”. Dice que ambos países contarán con embajadas, que Obama cree que el embargo ha fracasado, que el Papa medio en los contactos y que un canje de presos eliminó el último obstáculo. La fotografía es para los discursos televisados de ambos presidentes, con sustancial diferencia entre la nitidez de Obama, frente a la borrosa imagen de Raul Castro, que muestra el contraste en la tecnología de ambos lados. Otro ex actor importante de la Guerra Fría, Rusia, “entra en pánico por temor a un hundimiento económico”. Dice que la población gasta en masa ante la depreciación del rublo, mientras Putin estudia un cambio de Gobierno para atajar la crisis. Además, “El Tribunal de Cuentas y el juez investigan la gestión de Tomás Gómez”.
“Hasta ayer, la Guerra Fría no había concluido en el Caribe”, recuerda El País al comienzo de su editorial en relación con Estados Unidos y Cuba, que continúa así: “Se inicia un nuevo capítulo entre ambas naciones, pero la decisión no solo cambia la historia del último medio siglo. Tal vez cambie la del medio siglo próximo. (…) Existe, además, una importante derivada continental. Los cambios no tendrán solo repercusión en la isla caribeña. El Gobierno del venezolano Nicolás Maduro -cuyo principal apoyo internacional es, precisamente, Cuba- ya habrá evaluado las implicaciones para su propia –difícil- sustentabilidad. (…) La puerta se ha abierto; arranca ahora un recorrido de resultados inciertos”.
ABC, con la foto de la coronilla de Obama durante la conversación telefónica del presidente de EEUU con Raúl Castro: “EEUU se abre a Cuba”, algo que pone fin a 53 años “de Guerra Fría”. Han sido “18 meses de contactos secretos alentados por el Papa”. Otras cosas: “La CEOE queda dividida al elegir presidente a Rosell por solo 33 votos”; “El Estado pagará los intereses de la deuda de las autonomías y las controlará más”.
‘Ahora deben mover ficha los Castro’, pide ABC en páginas de Opinión: “Es imprescindible recordar que el objetivo para el final de este capítulo no era el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Occidente, sino la democratización y liberación de la sociedad cubana de su yugo dictatorial”.
Ignacio Camacho reflexiona sobre esto: “Los Castro y su dictadura criogenizada han permanecido incólumes hasta que el adversario ha acabado guiñando un ojo. (…) Los cubanos no se merecen recibir el doble castigo de la opresión comunista y el bloqueo democrático. Tampoco los afganos merecen la oscuridad de los talibanes ni los iraquíes el exterminio islamista. Pero a éstos Occidente los ha abandonado a su suerte porque defenderlos tiene un coste moral y práctico que no soportan las éticas indoloras de nuestras opiniones públicas. La rigidez con Cuba era más llevadera pero tampoco ha funcionado. Tal vez pronto podamos comprobar lo poco que funciona la estrategia del abrazo con quien no desea dejarse abrazar”.