El Mundo abre con la dimisión de Torres-Dulce, que “golpea la credibilidad de Rajoy”, según el diario. En su editorial, va más allá y afirma que es “un fiscal riguroso e independiente que deja en entredicho al Gobierno”. Cree Victoria Prego que quien le sustituya será sospechoso de docilidad con el Ejecutivo y asegura que “con su gesto ha planteado una auténtica enmienda a la totalidad contra un modo de comportarse y de entender la función de la Fiscalía que ensucia gravemente el perfil de su actuación constitucional”.
La imagen, en cambio, es de la despedida de Alfonso Guerra en el Congreso de los Diputados. El diario le dedica el segundo editorial del día, en el que afirma que fue “un político con más sombras que luces pero decisivo en la Transición”. La cruzada del juez Ruz contra los Pujol y su entorno salpica ahora a su “guardia pretoriana”, en concreto a Alavedra y a Prenafeta, que se embolsaron 21 millones de euros, según el periódico.
Cuba abre la columna de salida con una ofensiva de los republicanos para boicotear el pacto entre Obama y Castro. Por último, España logra la financiación más barata de su historia.
La Razón ya conoce el nombre del sustituto de Eduardo Torres-Dulce. Sustituta, en este caso: Consuelo Madrigal será (si la información es certera) la primera mujer en la Fiscalía General. Ya en portada, el diario califica de “insólito” el escrito del Supremo “contra el ministro del Interior por criticar la excarcelación de etarras”. En clave internacional, ‘Los republicanos frenarán el pacto Obama-Castro’.
El editorial principal profundiza en el citado escrito. ‘Los jueces son criticables’, se titula: “En una democracia un servidor del Estado o cargo público está sujeto a la crítica de las decisiones o actuaciones en el ejercicio de su cargo. (…) Sin embargo, para trece magistrados del Tribunal Supremo esta peculiaridad medular del Estado de Derecho no está tan clara o, al menos, en los casos en los que el objeto del reproche sean ellos mismos. (…) Más allá de que algunos miembros de la judicatura tengan la dermis extremadamente delicada frente a las críticas, incluso tan fundamentadas, sorprende que magistrados del Supremo relativicen de esta forma el ejercicio de la libertad de expresión en una democracia y que pretendan coartarlo con una misiva tan singular. Pasan por alto, también de forma llamativa, que las sentencias se acatan, sin duda, pero pueden discutirse y cuestionarse desde el respeto institucional y personal”.
El País arranca con la dimisión del fiscal general del Estado “tras un prolongado acoso del Gobierno”. Dedica la fotografía que ilustra la tapa a Cuba, donde ciudadanos celebran la reanudación de las relaciones con Estados Unidos. El diario desgrana en el interior las ‘Consecuencias de un cambio histórico’. Además, ‘El Supremo denuncia presiones por la liberación de etarras’ y ‘Hollywood se subleva contra la autocensura de Sony por el miedo a los hackers’.
En editoriales, el diario afirma que lo que demuestra la marcha de Torres-Dulce es que el Gobierno “no quiere” un fiscal general “autónomo”. Sostiene este medio: “Todo esto no hace sino profundizar el clima de tensión entre el poder ejecutivo y el mundo de los jueces y de los fiscales, o al menos de partes significativas del mismo. Parece evidente que al Gobierno le gustaría imponer más clara y enérgicamente su poder de mando y que no termina de conseguirlo en terrenos muy sensibles, llenos de patatas calientes sobre las que un cierto coro político y mediático le critica por no ejercer su autoridad de modo mucho más contundente. Queda claro que el Ejecutivo no quiere una fiscalía autónoma cuando toda una serie de causas judiciales, políticamente muy sensibles, se encuentran en pleno desarrollo”.
Torres-Dulce, fiscal general del Estado, es el protagonista de la portada de ABC este viernes tras anunciar su marcha “sin esperar a que los jueces imputen a Mas”. El diario apunta a la falta de sintonía con el Gobierno como motivo de su adiós. El primer editorial explica que “es tiempo de hipocresía e la izquierda y toca defender la independencia del fiscal general”. También David Gistau escribe sobre este asunto y afirma que “cabe felicitar al Gobierno, que después de la dimisión de Torres-Dulce podrá ocupar un espacio institucional que le estaba vedado”. Por su parte, Ignacio Camacho opina que “no ha sido el fiscal más independiente de la democracia sino el único que ha intentado serlo”.
El acercamiento entre Cuba y EEUU, que durante todo el jueves acaparó titulares y portadas, ha quedado relegado a un segundo plano y el diario pone de manifiesto los recelos de la disidencia en Miami y de los opositores, que creen que Raúl Castro no abrirá su régimen. Dice Carlos Herrera que “la libertad de la mayoría de los presos de dentro y fuera de la cárcel queda pendiente para cuando la biología haga el trabajo que no han sabido hacer los embargos”.
Ángel Expósito escribe en la tercera sobre el “dilema de enviar a nuestros soldados contra la yihad” y se pregunta si se puede vencer este nuevo modelo de guerra sin botas sobre el terreno lamentando que en esta parte del mundo, “hasta para hacer la guerra hay normas”.