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Crónica deportiva: La noche en que Sergio Ramos plantó su bandera

Diego García | Domingo 21 de diciembre de 2014
El Madrid se coronó en el Mundial de clubes con el central sevillano como líder. Por Diego García

Decía José Mourinho que veía a Sergio Ramos como un central destinado a marcar una época -consideración posicional compartida por una eminencia en el repliegue y la versatilidad defensiva llamada Maldini junior-. Desde que arribara el técnico luso a la casa de Chamartín apostó por entregar atribuciones al futbolista andaluz de centro defensor, amoldando su asilvestrada intencionalidad latente de subir con la pelota, que saciaba con su derroche físíco en el carril lateral madridista y de la selección nacional, para conseguir una transición hacia la sobriedad, la economía del folclore con el balón y la inteligencia en la cobertura de espacios. La mutación de Ramos encontró estabilidad con Mou y el crecimiento en la concepción táctica y las labores de anticipación, achique, salida avanzada con la marca, marcaje de último hombre y repliegue ha convertido al futbolista de Camas en la referencia de este Madrid de referencia. Aunque Carlo Ancelotti no quiso entregar más protagonismo a Sergio que al resto de sus compañeros con el pitido final del árbitro todavía caliente, sobre el festivo césped de Marrakech, en un escorzo de meritocracia, el técnico italiano ya había percibido hace tiempo el cambio de dimensión de Ramos, entregando al 4 la responsabilidad de sostener la jerarquía de ordeno y mando a este engranaje madridista plagado de estrellas -con tendencia a la dispersión en labores defensivas- que todavía no ha encontrado el muro del cansancio ni de la saciedad.

El Real Madrid salió indemne, salvo por el pinchazo del soldado Marcelo, de la guerra de guerrillas que planteó el San Lorenzo de Almagro representante del tenebroso estado actual del fútbol latinoamericano, enmarañado por los agujeros organizativos y seguridad, con la tradicional calidad salvaje maniatada o empaquetada con precocidad y bajo el paradigma del bloque "canchero" entendido con una muestra de codazos en riñones en los saltos, pisotones y planchazos a destiempo y la competitividad entendida como intercambio, literal, de golpes y no como imposición de la clase propia a la ajena. Ramos fue de los primeros en entender la emboscada de los de Boedo y bajar el culo para morder en el fango dispuesto. Una patada anacrónica le costó la amarilla en un balón intrascendente pero alertó a sus compañeros de vestuario, que comprendieron lo incómodo del baile. Tras el cabezazo del central español preeminente en este lustro, la relajación soltó las contras merengues y el gol de Bale pasado el intermedio sentenció el fragor violento de San Lorenzo. La final cayó, por inercia, pegada y justicia poética, del lado que propuso y dispuso. El Madrid obtuvo el único título que le faltaba, Casillas celebró su partido 700 con la elástica madridista con dos paradas de foto a la priviliegiada bota izquierda de Barrientos y el récord del conjunto de Carletto sigue vigente. La fiesta del campeón de Europa podía, entonces, empezar.

De vuela a territorio nacional, la Liga BBVA ofreció el baño y masaje que disfruto el Barcelona ante el Córdoba. Djokic, entrenador visitante en el Camp Nou confesó en sala de prensa sentirse "avergonzado" por el espectáculo ofrecido por los suyos. "Hemos venido a pedir camisetas", sollozó el técnico serbio. Y el marcador (5-0) y las sensaciones le entrgaban la razón. Luis Suárez selló su primer tanto en la liga española y Pedro continuó su proceso de revindicación ante la lesión de Neymar en otro día en la oficina, el último de 2014, para Leo Messi.

Además, el Valencia se impuso y se impulsó tras su victoria por la mínima en Ipurúa, el Levante arrancó un punto de la visita que le propinó la nueva Real Sociedad y el Rayo Vallecano reservó un patinazo mayúsulo a su hinchada para despedir al año al caer en casa 1-3 ante el Espanyol. "No estamos dando el nivel de esta categoría", aseguró Paco Jémez. Fuera de las fronteras patrias, el balompié continental ofreció el intenso empate entre la Roma y el Milan que deja escapar a la Juve -que se impuso con claridad a domicilio ante el Cagliari-, la nueva derrota del Borussia Dortmund en la Bundesliga, el City alcanzó al Chelsea en el liderato de la Premier -con un partido más que los blues- colgado de la magia creativa de David Silva y Radamel Falcao asestó si primer zarpazo vestido de red devil para salva el empate de United en su visita al Ason Villa.

Por último, el plano polideportivo mostró el ilustr crecimiento de Nicola Mirotic, que se coló en el duelo de altura de los hermanos Gasol -Memphis Grizzlies - Chicago Bulls- para sentenciar el envite con un impecable seis de seis desde la línea de tres. Además, la presentación de Rajon Rondo como nuevo capitán general del juego de los ambiciosos Dallas Mavericks colapso el escenario protagónico de la NBA y Lindsey Vonn, la musa moderna del esquí alpino, se colocó a un olo triunfo del legendario récord de la austriaca Annemarie Moser-Pröll.