Los Lunes de El Imparcial

Xavier Vidal-Folch: Cataluña ante España

ENSAYO

Domingo 21 de diciembre de 2014

Libros de La Catarata. Madrid, 2014. 144 páginas. 12,25 €


Por Alfredo Crespo Alcázar



El prólogo de la obra es fundamental pues la dota de oportunidad. En efecto, Xavier Vidal- Folch toma como punto de partida el verano de 2014 cuando se produjo el mediático acontecimiento de la confesión de fraude fiscal por parte de Jordi Pujol, personalidad clave a la que se le puede atribuir “la función de refundador de la nación catalana, signifique esto lo que signifique” (pág. 9).

Al respecto, el autor añade un matiz que incita el debate, ya que sostiene que no existen pruebas para indicar que el expresidente haya hecho de guía en la evolución del autonomismo hacia el independentismo aunque, subraya, “le dispensó su aval”.

Tan relevante como la anterior afirmación es la tesis de que la caída de Pujol afectará a “el procés”, aunque Artur Mas intente aislarlo. Para Vidal-Folch ese deseo es imposible puesto que no es un fenómeno que viva al margen de la coyuntura.

Frente a la polarización política que hoy percibimos en Cataluña, Vidal-Folch forma parte, y lo reivindica sin complejos a lo largo de la obra, de una suerte de tercera vía: ni es independentista, ni partidario del statu quo. Podemos afirmar que desea que su comunidad autónoma natal siga formando parte de España, al mismo tiempo que exalta su aportación a la modernización de nuestro país. De hecho, lamenta que hoy en día, las ideas de políticos como Prat de la Riba o Cambó hayan caído en el olvido, cediendo su espacio a la rauxa.

Ha cambiado, eso sí, el marco socioeconómico. Por tanto, el mercado español ya no es único para los productos catalanes sino que convive con algunos otros, en especial la Unión Europea, con vocación de permanencia. De esta premisa se deriva una consecuencia: todo intento de frenar el fenómeno independentista recurriendo solo a argumentos de naturaleza económica, conducirá al fracaso.

En íntima relación con este argumento, ofrece un listado de soluciones (suspensión de la autonomía, intervención militar o defensa a ultranza de la Constitución, ya que esto último genera “inmovilismo”) que tampoco solventan “el problema”. Sobre los orígenes de éste, como ya hiciera en su anterior obra (¿Cataluña independiente?), otorga excesiva importancia a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el (nuevo) Estatuto de Cataluña y un superávit de culpabilidad al Partido Popular, tanto en su etapa en la oposición como ahora en el Gobierno. Para Vidal-Folch, decantarse como hace el Ejecutivo de Rajoy por la vía jurídica en lugar de por aquella de tipo político, es un error.

Con todo ello, el autor completa la radiografía con un apartado de propuestas de resolución. Él opta por el federalismo ya que solventaría los agravios de los que se queja el independentismo y modernizaría el Estado de las Autonomías, poniendo en valor la singularidad de Cataluña. De nuevo, Vidal-Folch se anticipa a un panorama de potencial incertidumbre ya que, toda vez que CiU y ERC abogan por la secesión, resulta verosímil vaticinar que el federalismo les será insuficiente.

Finalmente, ¿qué modelo baraja el nacionalismo catalán? Vidal-Folch no escatima contundencia en su respuesta. Así, tras hacer un sucinto pero completo repaso de aquellos otros nacionalismos en los que se ha inspirado (en ocasiones, idealizado) el catalán, concluye que este modus operandi, cercano a la mimetización, puede obedecer a que (el nacionalismo catalán) carece de uno propio. A modo de ejemplo, efectúa un análisis de cómo Escocia y Reino Unido estimulan al Gobierno (y a sus socios) de la Generalidad, para recalcar que las diferencias predominan sobre las semejanzas en aspectos fundamentales como las competencias y el autogobierno.