Opinión

AISGE una asociación brillante

EL CHIVATO

Mariano Torralba | Sábado 27 de diciembre de 2014
Cuando, a mediados del pasado siglo, cómicos y bailarines españoles visitaban Argentina para ofrecer sus actuaciones a los numerosos aficionados al teatro, que pueblan uno de los tres países australes más amantes del arte de Talía y Terpsícore, quedaban cautivados por la existencia de una sociedad asistencial para los intérpretes, cariñosamente denominada “Triple A” por sus siglas AAA (Asociación de Actores Argentinos); muchos recordarán la película “Don Juan Tenorio”, protagonizada por el genial cómico argentino Luis Sandrini, que divulgaba la encomiable labor de la exitosa asociación defendiendo los derechos de intérpretes argentinos, tan implicada en su cometido, que hasta limitaba el tiempo máximo de actuación de actores extranjeros (y extranjeros consideraban a los españoles); Una actriz española, Luisa María Payán, de la compañía de Alejandro Ulloa se enfrentó a los grandes actores Carella y Duglio Marzio, a la sazón mandamases de la “Triple” reprochando que dos argentinos de apellidos Carella y Marzio limitaran el tiempo de actuación a cómicos españoles de apellidos Ulloa, Sánchez… ¡Pero limitaron a la compañía española su presencia en los escenarios bonaerenses! Sin reparar en la enorme afluencia que, de actores argentinos, se “beneficiaba” España sin que nadie se opusiera: Gadé, Torry, Cottens, Serrador. Amadori, Zulli Moreno, Klimovski…

Años después, muchos, en España fue creada la asociación AISGE: Artístas Intérpretes, Sociedad de Gestión que, en poco tiempo ha conseguido alcanzar éxitos inimaginables en los cincuenta y ha superado con creces a la “Triple” en gestión, administración, reparto y prestaciones sociales a favor de los intérpretes –también los argentinos que residen y actúan en España-

AISGE recauda y gestiona los derechos de propiedad intelectual de actores de escena y doblaje, bailarines, directores de escena y, en general los de todos los intérpretes cuyas actuaciones o interpretaciones hayan sido emitidas o grabadas en cualquier sistema de soporte audiovisual.

Sin intención política, la ejemplar entidad acoge a cuantos intérpretes, que devengan derechos de imagen, soliciten su adscripción, cuyo único requisito es haber participado en programas dramáticos o musicales emitidos o programados en los distintos soportes existentes.