532 días de cautiverio en un zulo
Jueves 22 de mayo de 2008
El funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara permaneció secuestrado por ETA quinientos treinta y dos días, desde el 17 de enero de 1996, cuando fue capturado en Burgos, hasta la madrugada del 1 de julio de 1997, fecha en la que la Guardia Civil le rescató en un zulo en Mondragón (Guipúzcoa).
El secuestro de Ortega Lara ha sido el más largo de los efectuados por ETA y coincidió en el tiempo con los de los empresarios José María Aldaya y Cosme Delcalux. El siguiente cautiverio más prolongado fue precisamente el de Aldaya, que permaneció 341 días en poder de los terroristas.
ETA, que por primera vez secuestraba a un funcionario de prisiones, exigió para liberar a Ortega el reagrupamiento de sus presos en las cárceles vascas en vez de la habitual petición de un rescate económico.
El funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, de 38 años, casado, padre de un hijo y militante del PP, fue secuestrado por tres etarras el 17 de enero de 1996 en el garaje de su vivienda en Burgos, cuando regresaba de su trabajo en la cárcel de Logroño. Los terroristas le introdujeron en el maletero de su coche y luego le transportaron al zulo en un camión, escondido en una máquina especialmente preparada.
Su vehículo apareció al día siguiente abandonado en el polígono industrial burgalés de Gamonal y en el maletero se encontraron sus gafas. El 20 de enero un comunicante anónimo reivindicó el secuestro en nombre de ETA en una llamada telefónica al diario "Egin". La familia nombró como portavoz a Isaac Díez, hermano de la esposa de Ortega.
El 22 de enero los compañeros de trabajo del funcionario convocaron un paro de cinco minutos en las cárceles españolas. En todo el país comenzaron las muestras de solidaridad con el rehén, que fueron continuas mientras duró el secuestro. Los funcionarios de la prisión de Logroño decidieron concentrarse en silencio todos los miércoles a las puertas de la cárcel, como recordatorio del día de la semana en que se produjo el secuestro.
El 30 de enero unas 25.000 personas, entre ellas el ex etarra José Miguel Sueskun, se manifestaron en Logroño para pedir la liberación de Ortega y del empresario José María Aldaya.
El 1 de febrero ETA asumió en un comunicado el secuestro del funcionario y seañló que si el Gobierno acababa con la "estrategia de la represión", los funcionarios de prisiones dejarían de ser un objetivo preferente.
El 24 de febrero ETA difundió en "Egin" dos fotografías de Ortega Lara para demostrar que se encontraba en buen estado.
El 14 de abril la banda liberó al empresario guipuzcoano José María Aldaya tras 341 días de cautiverio.
El 16 de abril se supo que ETA, en una carta enviada veinte días antes a todos los centros penitenciarios y sindicatos de prisiones, consideraba que el Estado buscaba "un duro desenlace" en el secuestro de Ortega Lara.
El 24 de abril unas 30.000 personas solicitaron en Madrid, Burgos, Logroño, Jaén y Santander la libertad de Ortega Lara y del industrial Publio Cordón, secuestrado por los GRAPO.
El 27 de abril "Egin" publicó una carta manuscrita en mayúsculas por Ortega, en la que pedía a sus compañeros que cesaran en el maltrato a los presos de la banda, y al Gobierno, que negociase. El rehén decía recibir un trato correcto.
El 21 de mayo más de 30.000 estudiantes de Burgos participaron en diversos actos organizados para pedir el fin de la violencia y la liberación del funcionario de prisiones.
El 21 de agosto los funcionarios de las prisiones de Burgos y Logroño pidieron a ETA que permitiese a Ortega Lara ponerse en contacto con su familia. El Ayuntamiento de Bilbao suspendió los actos oficiales de las fiestas de la Aste Nagustia en solidaridad con el funcionario.
El 24 de agosto Correos puso en circulación 800.000 sellos bajo el título "Ciudad de Burgos por la libertad de Ortega Lara".
El 21 de septiembre el Príncipe Felipe pidió la libertad del secuestrado durante el último día de su visita a La Rioja.
Un día después, cuando se cumplían 250 días de cautiverio, el PNV y EA sugirieron al Gobierno una posición más flexible de diálogo y el acercamiento de los presos de ETA a cárceles de Euskadi para resolver el secuestro.
El 25 de septiembre representantes de CCOO y de HB analizaron en San Sebastián la situación de los presos de ETA y el secuestro de Ortega Lara, sin acercar sus posturas.
El 2 de octubre se produjo una nueva reunión entre miembros de HB y de la Unión de Sindicatos Independientes en la Administración Pública (USIAP) en Madrid.
El 16 de octubre el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, calificó como "amenaza inequívoca", las palabras pronunciadas un día antes por el portavoz de HB, Karmelo Landa, sobre la "cuenta atrás" que suponía no acercar los presos de ETA a Euskadi.
El 23 de octubre la esposa de Ortega Lara, Domitila Díaz de la Iglesia, recibió en Estrasburgo la solidaridad del presidente del Parlamento Europeo, el alemán Klaus Haensch. Por primera vez, la mujer de Ortega reivindicó la libertad de su esposo.
El 11 de noviembre ETA secuestró en Vizcaya a Cosme Declaux, hijo de un destacado empresario vizcaíno.
El 16 de noviembre Jaime Mayor Oreja visitó en Burgos a la esposa de Ortega para transmitirla la "solidaridad y cariño" del Gobierno y de la sociedad.
El 19 de diciembre ETA solicitó al Gobierno, en un comunicado enviado a Radio Euskadi, que negociase con los presos que había designado como interlocutores, como paso previo para la liberación de Ortega Lara.
El 24 de diciembre la esposa de Ortega Lara envió a través del "Diario de Burgos" una felicitación de Navidad a su marido.
El 7 de enero de 1997 IU pidió al Gobierno que negociase con ETA la liberación del secuestrado.
El 15 de enero el lehendakari, José Antonio Ardanza, solicitó a Interior que adoptase una iniciativa para acabar con el secuestro.
El 7 de febrero el Ministerio del Interior anunció el traslado de cuatro presos de ETA a Nanclares de Oca (Alava) y de otro al centro penitenciario de Burgos. En julio de 1996 habían sido trasladados 32 reclusos y, en agosto, cuatro.
El 4 de marzo la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco visitó en la cárcel de Alcalá-Meco al preso de ETA Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, "Txikierdi", quien se negó a hablar de la liberación de Ortega Lara.
El 18 de abril el consejero de Interior vasco, Juan María Atutxa, insistió en que una política de acercamiento de presos a cárceles vascas facilitaría la liberación de Ortega Lara. El 24 de mayo Jaime Mayor Oreja aseguró en Bernedo (Alava) que su departamento "no se dejará chantajear, ni siquiera un poquito, por razones humanitarias" para conseguir la libertad del secuestrado.
El 29 de mayo el lehendakari, José Antonio Ardanza, consideró "lamentable" la negativa del ministro del Interior a adoptar medidas "medidas administrativas" para favorecer la libertad de Ortega Lara.
El 30 de mayo, al cumplirse 500 días desde que el funcionario fue secuestrado, se produjeron manifestaciones de solidaridad por todo el país. El portavoz de la familia, Isaac Díez, recordó al Gobierno su "responsabilidad y obligación" en solucionar este problema.
El 1 de julio agentes de la Guardia Civil rescataron a José Antonio Ortega Lara en un zulo construido en una nave industrial de Mondragón (Guipúzcoa), después de detener en sus respectivos domicilios a los cuatro etarras responsables del secuestro, uno de los cuales, Jesús María Uribeetxeberría, fue trasladado al zulo.
La operación "Delfín-Pulpo", en la que participaron 500 guardias civiles coordinados por el juez Baltasar Garzón, se prolongó varias horas, ante la dificultad para encontrar el escondite, oculto debajo de una máquina pesada. El etarra presente en el registro negó en todo momento que el rehén se encontrara en la nave. Ortega Lara, al que un Guardia Civil hubo de convencer para que saliera del zulo, se encontraba en un estado lamentable, había perdido 23 kilos y estaba decidido a suicidarse el 5 de julio, unos días después de su aniversario de boda.
El lugar donde Ortega estuvo recluido más de diecisiete meses era un habitáculo de madera húmedo y frío, de tres metros de largo, dos de ancho y 180 centímetros de alto. Durante el cautiverio Ortega sufrio fiebres, diarreas y hongos. Horas antes, también en la madrugada del 1 de julio, ETA liberó a Cosme Delclaux en Elorrio (Vizcaya). Su familia pagó un cuantioso rescate a los terroristas.
El 29 de junio de 1998, los cuatro etarras detenidos por el secuestro de Ortega, Jose Luis Erostegui Bidaguren, Javier Ugarte Villar, Jesús María Uribeetxeberria Bolinaga y Jose Miguel Gaztelu Otxandorena fueron condenados a 32 años de cárcel cada uno como autores de un delito de secuestro terrorista y otro de asesinato alevoso en grado de conspiración.
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