‘La amenaza del Podemos griego sacude la Eurozona’, titula El Mundo en su apertura, tal y como prácticamente hace el resto de la gran prensa generalista este martes, penúltimo día del año. La posible victoria de Syriza en los comicios del 25 de enero, amplía este diario, provoca “temor en los mercados”. También en portada el microbiólogo Peter Piot, uno de los descubridores del virus del ébola, quien afirma que “la tragedia se podría haber evitado”. Ya en Cataluña, ‘Las comisiones de los colaboradores de Pujol no tenían justificación’ y ‘Montoro autoriza a la Generalitat a mantener su entramado de 200 entes públicos’.
En editoriales, el periódico interpreta el “posible triunfo” de Syriza como una “piedra de toque para Podemos”. Lo argumenta así: “Lo que ocurra a partir de ahora en Grecia tiene un reflejo directo en España, como atestiguó ayer el alegre intercambio de tuits entre Alexis Tsipras, líder de Syriza y Pablo Iglesias. El paralelismo no es exacto porque el partido griego no es nuevo en el espectro político de su país. Lleva en el Parlamento desde 2004 (…) y su ascenso ha sido espectacular. (…) Para bien y para mal, buena parte del futuro electoral de Podemos puede estar fraguándose ahora en Grecia. Un triunfo de Syriza que no tuviera grandes repercusiones posteriores en las perspectivas económicas y en la estabilidad política de la Eurozona supondría el espaldarazo definitivo para la formación de Pablo Iglesias”.
‘El Podemos griego hace temblar la economía griega’, destaca La Razón, que apunta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) “suspende la ayuda” a este país hasta que haya nuevo Gobierno. En primera plana también encontramos que ‘Las naciones islámicas se alían con la Junta y ven una provocación que la Mezquita de Córdoba sea de la Iglesia’ o que ‘Bermúdez espera el informe de la Guardia Civil para ver si juzga a ETA por genocio’.
Junto a un editorial que alerta de ‘Los peligros del cambio griego’, José María Marco, optimista, desea a todos ‘Muy feliz año nuevo’. Lo hace así: “La crisis económica ha quedado atrás y la economía española crece. (…) El nacionalismo ha llegado a su límite en el ‘procès’ nacionalizador. Es cierto que han llegado los populistas, pero como en casi todos los países europeos. Y nadie sabe de ningún texto constitucional que sustituya a la actual Constitución, la nuestra, a la que vamos cobrando más y más afecto a medida que se la insulta tan desmedida y estúpidamente. Total, que el 2015 promete, y mucho”.
‘El FMI y Alemania advierten a Grecia tras el adelanto electoral’, cuenta El País, que aporta que ‘Los SMS valdrán como prueba contra criminales’, que ‘Los soberanistas presionan a Mas para que convoque elecciones de forma inmediata’ o que entrevista a Cayo Lara, que dice: “La Transición no fue ningún pacto de élites. Algunos venían de la cárcel”.
Para los editorialistas de El País, “hay que renegociar el pacto Atenas-UE sin insultos a los griegos ni estigmas a los europeos”. Sobre el asunto Syriza, exponen: “Ahora se abre una etapa preelectoral en la que, para mayor espectáculo, sobresaldrán los dogmas opuestos. Unos tenderán a insultar a los griegos por su incompetencia: que traguen (y cumplan lo pactado) será su lema. Otros estigmatizarán al conjunto de los europeos por la miopía de su política económica: que paguen por sus errores (y condonen la deuda exterior: ya no de sus bancos, sino de los Estados, de los ciudadanos, españoles incluidos), será su consigna. Entre uno y otro dogma deberá surgir una renegociación, como la prevista para el tercer rescate. Porque esta no es una historia de héroes y villanos”.
Sin novedad en ABC, con fotografía de un pensativo primer ministro Samarás. ‘Temor en Europa a que el populismo antisistema gobierne Grecia’, dice el enunciado. Completan la tapa ‘Un libio curado en España en misión humanitaria se inmola en un atentado en Irak’ y ‘La ‘guardia pretoriana’ de Pujol ocultó veinte millones en paraísos fiscales’.
Ignacio Camacho no esconde estar empezando a desesperarse con Pedro Sánchez. Se le ve mucho, pero se le escucha poco, parece querer decir: “Frente al discurso ideológico y político de Iglesias, Sánchez se publicita colgado de un molino como un saltimbanqui. (…) Empeñado en darse a conocer, desperdicia una tras otra sus oportunidades de aclarar para qué quiere que le conozcamos. Se le ha olvidado vender partido, propuestas, modelo de sociedad y Estado. (…) Y en ese batiburrillo de consonantes saltarinas no se escucha ningún mensaje”.