"A las vícitmas se las insulta y maltrata"
Jueves 22 de mayo de 2008
Desde su liberación en 1997 y tras 532 días de cautiverio, Ortega Lara no rompió su silencio hasta que, en 2006, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero comenzó la frustrada negociación con la banda terrorista. Fue entonces, cuando el ex funcionario de prisiones concedió su primera entrevista.
El 30 de enero de 2007, Ortega Lara explicó a Fernando Sánchez Dragó “radicalmente en contra" de negociar "con asesinos", ya que implicaría someter al país a la tiranía de los terroristas. Confesó que durante su secuestro, "estaba convencido de que el Gobierno no iba a negociar, porque si lo hacía por mí, al día siguiente lo tendría que hacer por otro". "Cuando me liberaron, el entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, fue a visitarme y yo le dije que entendía que el Gobierno no hubiese negociado", añadió.
Ortega Lara ha defendido también con fuerza la dignidad de las víctimas del terrorismo que durante el primer Gobierno de Zapatero se sintieron ignoradas y perseguidas. El ex funcionario burgalés quiso romper su silencio "porque durante muchos años las víctimas del terrorismo han estado bien tratadas, pero ahora se les insulta, incluso algunos llegan a decir que somos los culpables de que no haya paz". Agregó que "quienes insultan y vilipendian a las víctimas del terrorismo odian también a Miguel Ángel Blanco porque ellos nunca serían capaces de arriesgar nada personal por su país y todo lo que hacen lo hacen para satisfacer sus ambiciones, que se podrían resumir en dinero y poder y poco más". Llegó incluso a calificar los primeros tres años de Zapatero en La Moncloa como “el trienio negro” para las víctimas.
José Antonio Ortega Lara sentir "con el corazón y como víctima una desazón indescriptible y una sensación de impotencia" al conocer cómo las organizaciones pro etarras llegaban a las instituciones.
Participó en numerosas ocasiones en distintos actos organizados por la Asociación de las Víctimas del Terrorismo, por la Fundación Miguel Ángel Blanco y por el Foro de Ermua. Interviene en ellos porque estas organizaciones realizan un gran esfuerzo "por inculcar en la sociedad que gracias a las víctimas del terrorismo, los que estamos aquí hoy podemos disfrutar de un amplio elenco de libertades y derechos". Es importante, para Ortega Lara, que la sociedad "se comprometa con la causa", para que "nunca nadie, ningún pirado ni ningún iluminado pueda vulnerar esos derechos y libertades con el único propósito de permanecer en el poder".
Las últimas apariciones públicas de Ortega Lara tuvieron lugar durante las manifestaciones convocadas en contra del llamado proceso de paz. En algunas de ellas fue el encargado de leer el manifiesto en memoria a las víctimas y en repulsa al Ejecutivo. En primera línea y sujetando la pancarta con él ha estado siempre María San Gil, la dirigente vasca que ha decidido no continuar al frente del PP del País Vasco como repulsa al cambio de política de Mariano Rajoy desde que perdió las pasadas elecciones.
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