Desde la ocupación de los holandeses y sobre todo de los ingleses, los habitantes de color de Sudáfrica desprecian su negritud, buscan los ideales blancos y se interpretan a sí mismos en términos definidos por estos. A pesar del fin del apartheid (1990), millones de sudafricanos de color, que son la inmensa mayoría, continúan viviendo en la más ínfima pobreza. La xenofobia y la violencia invaden todos los rincones de este país devastado por el hambre, el miedo y el odio. La vida allí no vale nada.
De momento, el brote xenófobo se ha cobrado la vida de más de 40 personas. Parece que el Gobierno y la Policía por fin toman cartas en el asunto, pues en 1998, la organización Human Rights Watch denunció los abusos y extorsiones a los que los Cuerpos de Seguridad del Estado sometían a los inmigrantes, tanto legales como ilegales. Actualmente, más de 10.000 inmigrantes se refugian en comisarías de Policía, iglesias y centros comunitarios, aterrorizados y sin apenas pertenencias.
La Policía se siente desbordada y el Gobierno ha enviado al ejército sudafricano para respaldar las actuaciones de protección de los extranjeros. Más de 25.000 personas han retornado a sus países pues, pese a recibir el apoyo del Gobierno, se sienten inseguros y desprotegidos. "Nos quieren matar, dicen que somos ladrones y que les robamos sus trabajos y sus novias", decía asustado un niño congoleño de doce años.
Desde 1994, la República de Sudáfrica es gobernada por gente de color, nativos que durante siglos no han tenido ni voz ni voto y han sido reprimidos y humillados por extranjeros que han explotado al máximo sus recursos naturales. Hoy, todavía las heridas no han cicatrizado; al contrario, cada vez se abren más y tiñen de rojo los suelos de ese país africano, que como muchos otros, vive un proceso de transición política.
El país atraviesa dificultades económicas. El crecimiento es más lento de lo esperado y el cambio político no ha logrado proporcionar a todos casa, empleo, educación y sanidad. Aun así, Sudáfrica sigue siendo "el rico" del continente. Este es el motivo por el que muchos africanos de países vecinos deciden trasladarse a este país con esperanzas de encontrar trabajo.
Llegaron a Johanesburgo buscando alivio y ahora viven atormentados tras descubrir que su vida no tiene ningún valor. Eunice es una joven de 23 años que huyó de la miseria de Zimbabue y ahora, en Sudáfrica, teme por su vida y la de su hijo de nueve meses. "Llegaron a nuestra calle gritando que nos fuéramos del país, eran unos 30 y llevaban palos y pistolas. Entraron en nuestras casas, las saquearon, nos golpearon y quemaron algunas de las chabolas. Nos refugiamos en el bosque y allí pasamos la noche hasta que la policía nos dijo que viniéramos a la comisaría, el lugar donde estaríamos más seguros".
Cuanto más oscura tengan la piel peor son vistos lon inmigrantesEn el país se extiende un clima cada vez más contrario a los inmigrantes. Se producen manifestaciones al grito de "¡inmigrantes fuera!" y la “caza al extranjero negro” está de moda desde el gobierno de Nelson Mandela, que constituyó la primera victoria democrática de un partido negro sobre los hasta entonces dirigentes blancos del país (1994).
Podría pensarse que tras haber sufrido tan duramente la segregación racial, la gran mayoría de la población rechazaría toda discriminación por razón de raza. Pero no es así, según recogió el International Herald Tribune (en su número del 20 de octubre de 1998), muchos sudafricanos tienen poco o ningún contacto con los inmigrantes. Puestos a elegir, prefieren inmigrantes procedentes de Europa o Norteamérica a los africanos. Cuanto más oscura tengan la piel peor son vistos.
En Sudáfrica, y en general en toda el África subsahariana, se percibe un fuerte desprecio por el hombre negro. El primer paso para combatir la xenofobia debe ser la concienciación hacia una positiva reevaluación de su existencia. Deben dejar de buscar ideales blancos para definirse y empezar a valorar su propia negritud., como idealizó el poeta senegalés Leopold Sédar Sénghor.
Los blancos pisan SudáfricaLa República de Sudáfrica es un país ubicado en el extremo meridional del continente africano. Limita con los Estados de Namibia, Botsuana, Zimbabue, Mozambique y Suazilandia. Es la primera potencia económica del continente, no obstante, el atraso de la mayoría negra hace que al país se le considere todavía en vías de desarrollo.
La historia escrita de Sudáfrica comienza con la llegada de los portugueses. En 1487 Bartolomé Díaz fue el primer europeo en alcanzar el punto más meridional de África, y lo denominó Cabo de las Tormentas debido al mal tiempo que experimentó en su navegación. Sin embargo, cuando volvió a Lisboa, el monarca Juan II de Portugal cambió el nombre por el de Cabo de Buena Esperanza y prometió establecer desde ese punto una ruta marítima para que los portugueses pudieran ir a buscar las riquezas de las indias. Y así fue durante los dos siglos venideros.
Las colonias holandesas La colonización blanca no comenzó hasta mediados del siglo XVII con la instalación de la Compañía Neerlandesa de la India Oriental en la zona de El Cabo de Nueva Esperanza. Este primer núcleo de europeos, principalmente holandeses, aunque también franceses y alemanes, dio origen a la población bóer o afrikáner.
La Colonización inglesa y la independencia En el siglo XIX se establecieron los ingleses, a quienes en el Congreso de Viena (1815) les fue concedida su administración. Ante el descubrimiento de importantes yacimientos de oro, Inglaterra trató de aislar a la República creando colonias circundantes para asegurarse su explotación. El descontento de la población extranjera, mayoritariamente británica, asentada en la zona provocó el estallido de un conflicto armado entre bóers e ingleses (1899-1902), en el que vencieron estos últimos. En 1910, el territorio bóer ya se había unido a las colonias británicas, todos los blancos tenían los mismos derechos. Era el momento de proclamar la independencia del imperio británico. Se crea la unión Sudafricana, Estado independiente dentro de la Commonwealth.
El "apartheid", a la orden del díaEn 1934, el partido sudafricano y los partidos nacionales se fusionaron para formar el partido unificado, que buscaba la reconciliación entre los afrikaners y los blancos angloparlantes, pero el proceso se interrumpió en 1939 por participar en la Segunda Guerra Mundial como aliado del Reino Unido. El ala más conservadora del partido nacional simpatizaba con la Alemania nazi.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la llegada al poder del Partido Nacional en 1948, posibilitó a la minoría blanca mantener su poder implementando las políticas que se conocerían en su conjunto como "apartheid", una serie de duras leyes racistas que segregaban el país según líneas raciales. Esta política xenófoba provocó serios conflictos con la ONU y países extranjeros que dejaron de invertir en este país como símbolo de protesta.
Fin forzado del "apartheid"Esta situación fue haciéndose cada vez más controvertida. Acabada la Segunda Guerra Mundial, los países europeos no veían con buenos ojos la política represiva y racista con la que los dirigentes políticos blancos controlaban a sus ciudadanos negros. Los movimientos "anti-apartheid", especialmente el Congreso Nacional Africano (CNA), iniciaron campañas de resistencia: huelgas, marchas, protestas y sabotajes. En 1990, la situación era insostenible y el gobierno del Partido Nacional levantó la prohibición sobre el CNA y otras organizaciones políticas izquierdistas y liberó, tras 27 años de prisión, a Nelson Mandela, líder del CNA, que fue arrestado por coordinar una campaña de sabotajes contra objetivos militares y gubernamentales, y planificar una posible guerra de guerrillas si el sabotaje no lograra acabar con el apartheid. El CNA utilizó medios pacíficos hasta la masacre de Shaperville. A partir de entonces cambió de estrategia y pasó al plan B: la violencia civil para combatir la violencia estatal. La legislación del apartheid fue gradualmente retirada y se celebraron las primeras elecciones multirraciales en 1994. El CNA ganó por mayoría absoluta y se ha mantenido en el poder desde entonces.