Editorial

Israel y Palestina: la paz imposible

EDITORIAL

Viernes 02 de enero de 2015

Resulta evidente que el largo y enquistado conflicto israelí-palestino, en el que se ha enseñoreado el ojo por ojo, exige una solución. Esa solución que, pese a todos los esfuerzos de la comunidad internacional, nunca ha llegado haciendo siempre aguas por las imposiciones de las posturas más radicales de ambos lados. No parece, sin embargo, que la última decisión tomada por Mahmud Abbas vaya en la dirección correcta, sino más bien todo lo contrario. El presidente de la Autoridad Palestina acaba de firmar su adhesión a la Corte Penal Internacional (PCI). La iniciativa se produce inmediatamente después de que los palestinos forzaran una votación en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la que no obtuvieron el respaldo necesario para que saliera adelante su petición en la que ponían una fecha límite para la creación de un Estado palestino.

Da la impresión de que Abbas está tratando de atajar su creciente impopularidad y acallar las voces que le acusan de parálisis e inoperancia en la solución del conflicto, pero no ha pensado en las consecuencias. En realidad, su decisión de adherirse a la Corte Penal Internacional es contraproducente y enrarece aún más el clima para las negociaciones con Israel, ya de por sí tremendamente complicadas. Estados Unidos e Israel han reaccionado condenando la idea y advirtiendo de que podrían producirse contundentes sanciones económicas.

Con la adhesión, Abbas persigue que los palestinos puedan llevar al Tribunal de La Haya a Israel por sus actuaciones como posibles crímenes de guerra, pero parece no tener en cuenta que también puede ser a la inversa, estableciéndose previsiblemente una cadena de acusaciones que no favorece precisamente el más mínimo entendimiento, y da munición a los extremistas. Por desgracia, el fin del secular enfrentamiento entre palestinos e israelíes es sumamente difícil. Pero desde luego no se avanza en su resolución con radicalizaciones de uno y otro bando. Por ejemplo, Abba haría bien en embridar de una vez por todas a Hamás que, apoyado por Irán y su potencial nuclear, quiere destruir el Estado de Israel.