Rafael Ortega | Domingo 04 de enero de 2015
Este es el título del mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que se celebró el pasado día 1.
Este es el título del mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que se celebró el pasado día 1. Un mensaje en el que el Papa hizo hincapié en su primer Angelus del año y que tuvimos la fortuna de seguir en directo en la Plaza de San Pedro en Roma.
Miles de personas nos encontrábamos allí para oír emocionados las palabras de FRANCISCO : “Todos estamos llamados a ser libres, todos a ser hijos y, cada uno de acuerdo con su responsabilidad, a luchar contra todas las formas modernas de esclavitud. Desde todo pueblo, cultura y religión, unamos nuestras fuerzas”.
Esas palabras del Papa fueron como un latigazo para todos los presentes, muchos de los cuales unimos nuestras manos, emocionados, para orar en esa Jornada Mundial de la Paz. “No más esclavos, sino hermanos”, un bello título pero que, suponemos, muchos habrán olvidad ya, cuando se siguen masacrando a personas de toda raza y condición en esas guerras subterráneas que hoy en día vivimos.
Luchas subterráneas que con “finezza” hay también tras los muros vaticanos. Por lo menos eso hemos detectado estos días en Roma, donde algunos quieren a toda costa descalificar las acciones de FRANCISCO con el aplauso de otros “ex” de Iglesias locales. Pero este Papa es fuerte y habla claro y sabe muy bien lo que quiere como también manifestó en su palabras anteriores al Angelus: “no se puede amar a Cristo pero sin la Iglesia, escuchar a Cristo pero no a la Iglesia, estar en Cristo pero al margen de la Iglesia”. Píldoras que FRANCISCO deja caer para que las oigamos todos, incluso aquellos que juegan a “curiales” y ponen por encima intereses personales, ya que en la reorganización de la Curia puedan quedar sin poltrona.
Una reorganización que llegará en los próximos meses con la unión de Dicasterios y de Congregaciones, lo que significa que sobrarán nombres. Mientras tanto a esperar el próximo Consistorio, para el 14 de febrero, San Valentín, que podría traer un capelo cardenalicio para España.
Feliz año, desde Roma, a todos los lectores de EL IMPARCIAL.