Jueves 08 de enero de 2015
Hay razones más que fundadas para que el primer viaje oficial de Rajoy en este 2015 sea a Andorra, pese a que pueda resultar chocante. Por parte andorrana, uno de cada tres residentes allí son españoles, y el 60 por ciento de su balanza comercial oscila hacia España. Además, 6 de los 8 millones de turistas que visitaron el año pasado el Principado fueron españoles, lo que permite poner en perspectiva que sus autoridades den prioridad absoluta a impulsar el actual statu quo.
Sobre el papel, Andorra dejó de ser un paraíso fiscal en 2011. Y aunque la realidad no sea exactamente así, su gobierno pretende desligarse de esta imagen en la medida de lo posible. De ahí que en la agenda oficial de la visita de Rajoy ocupe un lugar destacado el tema fiscal -al Presidente le acompaña el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro-, con el intento de evitar la doble imposición como punto fuerte.
Pero hay otro aspecto, además, en el que España tiene un interés especial: evitar que vuelva a producirse otro caso Pujol -lo que explicaría el malestar que este viaje ha generado en el seno de CiU- . Urge implementar acuerdos bilaterales que impidan el tráfico de maletines con dinero “B” y que agilicen el intercambio de información bancaria, para que los defraudadores no puedan escudarse más en la ley andorrana para eludir responsabilidades.