El Mundo abre con que ‘Interior refuerza el control a 100 islamistas en España’, todavía pendiente de los terroristas Said y Chérif Kouachi, “acorralados al norte de París” pero aún no localizados tras atentar contra Charlie Hebdo. Además, ‘Santander aumentará capital en 7.500 millones para seguir creciendo’, ‘El TSJ catalán cree que Mas no obedeció al TC al convocar la consulta del 9-N’, ‘La Fiscalía carga contra la Audiencia por excarcelar etarras sin base legal’ y entrevista a Thomas Piketty, “el economista francés de moda en la izquierda europea”, que dice a este medio que “es un error afirmar que lo peor de la crisis ya ha pasado”.
Manuel Jabois escribe sobre la matanza de París y alaba a las víctimas: “Si el mundo entero reprodujese dibujos de Mahoma como lo está reproduciendo hoy, Charlie Hebdo no hubiera tenido la importancia fundamental que tiene. Una democracia necesita poner a prueba su tolerancia, porque detrás está su libertad. Esa tolerancia no se ejerce con quienes maldicen en bajito sino, entre otros, con quienes se burlan de lo más sagrado de cada uno, sea un dios o una madre. Charlie Hebdo le dice al yihadismo que en Occidente las reglas las ponen los ciudadanos, no los cielos. (…) Si usted tiene miedo y decide no ponerse en la diana del terrorismo, cosa comprensible, piense que hay gente haciéndolo para que pueda seguir disfrutando de su modo de vida”.
‘Caza al yihadista’, titula La Razón, con fotografías de los dos fugados. Uno de ellos rapea y el otro, apunta con un rifle. Cuenta también este diario que ‘La Fiscalía española media para que Marruecos colabore con París contra el terrorismo’, los indicios de desobediencia de Mas, a juicio del TSJC, la ampliación de capital de Santander y que el director del programa de televisión de Pablo Iglesias está imputado “por equiparar al PP con ETA”.
Pedro Narváez muestra orgullo de ser parte de La Razón y lo hace, en este caso, por la portada de este jueves, en la que mostró una de las polémicas tapas de Charlie Hebdo, cosa que ningún generalista más hizo. Señala Narváez: “No sólo no hay que dar un paso atrás sino mojarse hasta las cejas, como hace este periódico, por principio y hasta el final. (…) Los que piensan que pueden amaestrar a la fiera sólo con no pisarle la cola acabarán entre sus fauces haciendo su propia digestión entre hilillos de sangre. Pocos momentos hay para sentirse orgulloso de estar en una trinchera y éste es uno de ellos. Yo soy Charlie, yo soy de La Razón, yo soy, piense lo que piense, libre”.
El País destaca que ‘Los atacantes de Charlie Hebdo actuaron al modo de Al Qaeda’. Ilustra con una joven manifestante en París que eleva un rotulador en homenaje a los fallecidos. Pocos elementos más en la primera aparte de la ampliación de capital de Santander y la deriva judicial del 9-N.
El editorial más destacado de este viernes en El País lleva por enunciado ‘Todos somos franceses’, y defiende: “El clima político y social previo no permite engañarse sobre la pervivencia de la sangre fría y de las energías positivas desplegadas durante las primeras jornadas. Por eso hay que exigir seriamente a los franceses que no permitan la desestabilización de su país. Desde Francia surgió el ‘todos somos americanos’, un mensaje en solidaridad con los ataques sufridos por Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Hoy, los amigos y vecinos de Francia tenemos todo el interés en que este país se mantenga firme y demuestre que el terror no puede prevalecer. No encontramos mejor forma de decirlo: hoy, todos nos sentimos franceses”.
‘Francia, la mayor caza al hombre’, subraya ABC, que muestra a uno de los 90.000 policías que rastrean la pista de los autores del tiroteo. Mismo esquema que el resto de diarios: espacio para Santander y para Mas. El resto de temas hay ya que descubrirlos en el interior.
En ese interior, más concretamente en las páginas de Opinión, David Gistau escribe en francés: “C’est mon hommage, apporter à ce journal la langue avec laquelle pensaient et écrivaient Charb, Wolinski ou Cabu” (“Este es mi homenaje, aportar a este diario el lenguaje en el que pensaron y escribieron Charb, Wolinski o Cabu”). Gistau aplaude en esta columna el coraje de los asesinados. ‘Bonjour tristesse’, titula Carlos Herrera, aunque su texto está en español: “Los muertos en París eran hombres libres. Y valientes, muy valientes. Los que hemos sido señalados por las armas de los terroristas sabemos lo que comporta mantenerse fiel a los discursos sin abrigarse en refugios sintácticos. Su valentía nos muestra un sendero hacia la dignidad”. Ignacio Camacho, para concluir, lamenta que “la libertad no es gratis”, que “gratis sólo significa que el precio lo pagan otros y los ‘charlies’ han pagado el de la tuya”.