La actualidad cultural nos brinda una oportunidad inaudita: asistir a una exposicióninternacional dedicada a Hernán Cortés llamada Itinerarios de Hernán Cortés. Todos los días escuchamos en medios de comunicación anuncios de esta muestra como "inédita". Es fruto de colaboración entre la Real Academia de Historia (España) y elInstituto Nacional de Arqueología e Historia (México), con participación de CONACULTA y otros cincuenta museos e instituciones que han prestado sus obras. Los comisarios, Martín Almagro Gorbea (RAH) y Dª. Cristina Esteras Martín (INAH), contaron con el ojo experto de Hugh Thomas (hispanista y biógrafo de H.Cortés) y Joseph Pérez (reciente premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales) que supervisaron la exposición.
Las ideas anunciadas por los organizadores son claras: "No podemos juzgar con nuestra sensibilidad a un castellano matando a un indio o a un indio comiéndose a un castellano". También anuncia que no es una exposición biográfica, sino que se trata del encuentro de dos mundos, donde se pretende mostrar las formas del contacto cultural entre el universo europeo y el cosmos mesoamericano, asícomo los procesos de identificación antropológica por cada parte y las formas de contacto bélico implícitas en el proceso de la guerra de Conquista. La embajadora de México, Roberta Lajous Vargas, anuncióque la exposición es también un homenaje a México como país hermano de España y a su cultura milenaria. El mensaje más prometedor lo encontramos en el programa de esta muestra: "...el imperio azteca se transformóen el Virreinato de Nueva España. Su riqueza, favorecida por el comercio entre el Atlántico y el Pacífico, y su formidable proceso de hibridización y mestizaje étnico y cultural prefiguran muchos de los rasgos de nuestra actual civilización global". Es de agradecer este reconocimiento de las raíces mestizas y novohispanas del México actual, porque son raraslas ocasiones en que las instituciones culturales mexicanas apoyen esta visión. Lo normal es lo contrario: defensa a ultranza o larvada del nacionalismo indigenista, o sea, lo de siempre vulgar ideología: "los mexicanos ya existían antes de llegar los españoles."
Ahora bien, después de esas declaraciones grandilocuentes, entramos en la exposición y se nos cae la venda de los ojos que nos han puesto los anuncios. Lo primero que vemos son mapas y piezas de diversas colonizaciones, a saber, la romana, la islámica y la de los llamados pueblos bárbaros. ¿Ha sido un acierto empezar por tiempos tan lejanos? Bien pudiera ser, pero la impresión que produce este comienzo queda reflejada en la reacción de un señor, un español medio, que miraba y miraba por toda la sala sin ver nada que tuviera que ver con Cortés; cansado de mirar, y casi desesperado, preguntóal guardia de la sala: "por favor, señor, ¿podría decirme dónde estála exposición dedicada a Hernán Cortés?".
Llamar a la exposición Itinerario de Hernán Cortés y luego anunciar que no es biográfica demuestra el miedo de los organizadores al gran Hernán Cortés real, el gobernador y descubridor. El terror de descubrir quién fue este personaje, trascendental para la historia de México y de España, es omnipresente en las instituciones de carácter académico y, por supuesto, ha determinado el fracaso rotundo de esta exposición: ha quedado desnaturalizada, sin eje, una suma de piezas esparcidas, casi tiradas por el suelo, en el inabarcable espacio de la sala. Sí, es verdad, que muestra algo de la época, algunos antecedentes del descubrimiento, pero estállena de objetos cuya presencia es cuestionable: un cráneo con un clavo, legado de las antiguas colonizaciones; un instrumento musical, una espada de un reyerzuelo moro; y, por si fuera poco, entre los discutibles libros, aparecen los de Bartoloméde las Casas, causante principal de la Leyenda Negra contra España, y los espantosos grabados de Theodoro de Bry, y todo eso estáal lado de unos huesos con huellas de sífilis. Incomprensible.
Agradecemos a los organizadores que se hagan eco delnombre de Hernán Cortés, algo es algo, pero no es suficiente. Mientras tanto, lean, por favor, el libro de un historiador serio, Demetrio Pérez Ramos, sobre Hernán Cortés, quienno ha tenido miedo ni escrúpulos políticamente correctos de acercarse a estainmensa figura de la historia política de España.