Efe | Miércoles 14 de enero de 2015
Los levantinos realizan un partidazo en Anoeta y el Celta, que ganó en San Mamés, no obtuvo premio.
El Villarreal ha empatado a dos goles ante la Real Sociedad en Anoeta, donde ha hecho valer el triunfo por la mínima de la ida para pasar a cuartos, en un partido en el que sufrió poco y que terminó con un jugador menos por la expulsión de Mateo Musacchio.
La Real quiso y no pudo en una primera mitad en la que lo poco que llegó cerca la portería rival fue merced a alguna conducción aislada de Xabi Prieto, sin inquietar gran cosa al portero Asenjo.
El argentino Rulli dio vida a su equipo porque evitó el gol en varias ocasiones, una de ellas con una excepcional parada tras una jugada de Gerard y un remate de Trigueros que iba a gol.
Los donostiarras no querían arriesgar porque un tanto del Villarreal les obligaba a marcar tres goles y prácticamente dejaría sentenciada la eliminatoria, por lo que sus acercamientos eran siempre con mucha precaución, escenario en el que los de Marcelino García, cómodos, esperaban su oportunidad.
Ésta llegó en el minuto 26 con un robo de balón que aprovechó Nahuel para montar una contra dirigida por Giovani y culminada con un remate en parábola de Gerard Moreno que se coló cerca del palo derecho de Rulli.
Cambiaba totalmente el encuentro. La Real, obligada a nadar contracorriente ante uno de los mejores equipos con espacio a favor, naufragaba en su intento de empatar.
Pudo sentenciar Moi Gómez en un disparo repelido otra vez por Rulli y, en el siguiente ataque, al filo del descanso, empataba Vela para la Real, al aprovechar el balón que dejó Asenjo tras su intervención después de un cabezazo de Agirretxe.
La segunda mitad estuvo viva, con un partido abierto porque la Real necesitaba marcar y el Villarreal encontraba el camino hacia la puerta de un Rulli que volvió a evitar el gol en otro remate de Giovani. Los guipuzcoanos estuvieron cerca del gol en el minuto 55 por medio de Xabi Prieto, pero el capitán blanquiazul se encontró en el último momento con Costa.
Marcó el segundo el equipo castellonense a veinte minutos para el final, en una jugada sin mucho peligro que complicó la falta de entendimiento entre Iñigo y Yuri para que Giovani, el más listo de todos, se llevara el balón y batiera a Rulli.
Inmediatamente empató la Real en la mejor jugada del partido, una preciosa y larga combinación que culminó Granero después de una asistencia de Vela con la que dio una brizna de esperanza a la afición local.
No hubo espacio para la sorpresa, porque el Villarreal se mostró muy sólido y no concedió ocasiones para un tercero que habría llevado la eliminatoria a un final con algo más de suspense.
El Sevilla golea a un Granada entregado y piensa ya en el Espanyol
El equipo hispalense salió concentrado y con ganas de mandar pese al 1-2 logrado en la ida y lo renovado del once inicial, con muchos hombres que el próximo domingo no serán titulares en este mismo escenario ante el Málaga.
A los seis minutos, el delantero gallego Iago Aspas, que pudo sentenciar la eliminatoria hace una semana en Los Cármenes con tres claras ocasiones de marcar en el tramo final del encuentro, fue el primero de los sevillistas que gozó de una gran oportunidad pero otra vez no estuvo acertado en el remate.
El Granada, aún más renovado que el rival en su equipo por las lesiones y por los jugadores que quiere reservar Joaquín Caparrós para superar su crítica situación en la Liga, en la que van colistas, estuvo a merced del Sevilla y así llegó lo inevitable, el 1-0, obra del delantero francés Kevin Gameiro tras un gran gesto técnico después de un pase de Fernando Navarro.
El tanto local no cambió en nada el partido, con el conjunto que entrena Unai Emery como dominador total de la situación, que botó numerosos saques de esquina como muestra de sus constantes avances y tuvo a sus jugadores activos, sobre todo los que querían reivindicar más minutos en esta temporada, entre ellos Iago Aspas, quien logró el premio del gol a los 28 minutos con un buen remate de cabeza.
Solo con el 2-0 el Sevilla, y ya en el tramo final de la primera parte, bajó un poco el ritmo y se vio entonces algo al Granada por las inmediaciones de la portería que defendió en esta ocasión Sergio Rico, pero nunca con sensaciones de peligro.
En la segunda parte, los visitantes, ya sin el delantero Iván Sánchez-Rico 'Riki', quien fue sustituido por lesión en los últimos instantes de la primera por el venezolano Darwin Machís, quisieron darle más chispa ante un adversario relajado al tener en el subconsciente el que el Granada tenía que hacer mucho para remontar.
Pese a ello, un fuerte remate de Gameiro a los diez minutos de la reanudación, con colaboración del meta Roberto Fernández, puso el tercero en el marcador para los sevillistas ante un rival que, además, tuvo que ver como el centrocampista Héctor Yuste también se tuvo que ir lesionado y ser sustituido por el sueco Daniel Larsson.
Con el cuarto del Sevilla, obra de Denis Suárez, el partido se le hizo muy largo al Granada, que luchó para que la goleada no fuera de escándalo y centrarse ya exclusivamente en la Liga.
El Celta roza la hazaña pero será el Athletic el que se mida al Málaga
El Celta rozó la hazaña en San Mamés al imponerse al Athletic Club por 0-2 pero al final no ha podido completar la remontada al 2-4 de la ida en Balaídos y será el conjunto rojiblanco el que se mida al Málaga en los cuartos de final de la Copa del Rey.
Como ocurriera en la ida en Vigo, el resultado final ha sido mucho castigo para el equipo derrotado, que ha jugado al menos para no perder, y quizás demasiado premio para el ganador, que se ha encontrado dos goles, de Xabi Etxeita en propio puerta y de Fabián Ariel Orellan, de penalti, en dos jugadas singulares.
Fue en el primer cuarto de hora de la segunda mitad cuando el Celta marcó los dos tantos que le dieron emoción a la última media hora de la eliminatoria.
Etxeita despejó hacia su propia portería, con efecto y por encima de Herrerín, un centro de Santi Mina tras la enésima ocasión en la que se fue de Mikel Balenziaga; y Orellana transformó con solvencia un claro, y casi obligado, penalti de Mikel Rico a Charles consecuencia de un error de Iker Muniain.
Un fuerte tiro cruzado de Williams, escorado y tras una carrera, cuando aún no se había consumido dos minutos de juego parecieron aventurar un partido más animado y cierto protagonismo del 'cachorro' goleador.
Pero no se confirmaron ni una ni otra cosa. El choque se fue adormilando a medida que transcurría, con contadas cosas que destacar, y Williams fue a menos tras unos desmarques iniciales en velocidad de los que no consiguió sacar nada. Aún así fue de los más activos de su equipo.
Otro disparo parecido de Santi Mina, bien respondido por Herrerín, fue la réplica del Celta y lo único reseñable hasta pasada la media hora, cuando se sucedieron varias jugadas interesantes.
La primera, un cabezazo de Ibai, a centro de De Marcos, que acabó en las manos de Rubén; después, un golpe franco directo de Orellana que despejó Herrerín cuando el balón se colaba junto al palo derecho; y, llegando ya al descanso, un remate de cabeza de Sergi Gómez, a saque de córner, que se marchó fuera.
En medio, una jugada polémica. Una mano de De Marcos dentro del área tras un disparo de Santi Mina en el que los visitantes pidieron penalti, pero que el árbitro no sancionó.
Parecía que para el primer paso por vestuarios estaba todo dicho, pero en el primer cuarto de hora de la continuación el Celta encontró dos goles en jugadas un tanto afortunadas y la eliminatoria quedó al albur de una jugada definitiva.
La primera fue un gol en propia puerta de Etxeita, que despejó con efecto hacia su portería y por encima de Hererín un centro desde la derecha de Santi Mina tras irse con autoridad por enésima vez de Balenziaga.
Le entraron los nervios a un Athletic en horas bajas en la Liga y el Celta se animó como no se esperaba. Y encontró un nuevo error local en un pase atrás de Muniain hacia su área pequeña que acabó en un jugador celtiña. Rico, a su lado, se vio obligado a hacerle penalti y a jugarse la tarjeta roja. Sólo vio la amarilla y Orellana engañó a Herrerín desde los once metros.
Valverde no esperó más y, como tuvo que hacer en otras ocasiones, tuvo que poner a lo que se había reservado sobre el césped. Es decir, a Aduriz, Iraola y Susaeta, con quienes su equipo mejoró y buscó el gol que le devolviese la tranquilidad.
Pero antes de que se reestructurase con los cambios el Athletic, el Celta lamió el 0-3 en el minutos 63. Fue en otro centro de Santi Mina que buscaba a un Charles solo en el área y ante el que se cruzó Gurpegui, salvador.
A partir de ahí, empuje rojiblanco y pánico en San Mamés y los jugadores del Athletic cada vez que el Celta pasaba de la raya del centro del campo.
En esa dinámica, Aduriz acarició el 1-2 después de un robo de Susaeta, que le cedió a la carrera par que disparase ante un acertado Rubén.
Una jugada con innumerables toques de balón visitantes que acabó en un más que discutible fuera de juego de Santi Mina cuando entraba al área con opciones de crear una ocasión finiquitó un choque con amago de tangana, con Cabral e Iturraspe de protagonistas, en el circulo central.
Sarabia anima un partido tedioso para sellar el pase del Getafe
El Getafe selló su pase a los cuartos de final de la Copa del Rey con una aparición acertada de Pablo Sarabia, que salió en la segunda parte del encuentro ante el Almería para animar un partido tedioso que ganó el cuadro madrileño 1-0 con un tanto de Álvaro Vázquez.
Se presagiaba un partido aburrido y los dos equipos se encargaron de confirmarlo. El poco público presente en el Coliseum Alfonso Pérez tuvo que armarse de paciencia para soportar uno de los choques más soporíferos de todo el curso. Y, encima, el clima no acompañó. El frío dejó helada a una hinchada que bostezó durante los 90 minutos.
Era predecible porque tanto Getafe como Almería no dieron lo mejor de sí mismos para afrontar el segundo acto de la eliminatoria con todas las garantías. Tanto José Ignacio García como Quique Sánchez Flores, reservaron a sus mejores jugadores para empresas futuras más importantes.
Enredados en problemas ligueros (los dos equipos rozan el descenso), la Copa parece una competición mejor. Los datos son claros: el Almería llegó al Coliseum sin cinco teóricos titulares y con cuatro canteranos. El Getafe, más de lo mismo: afrontó el encuentro sin Juan Rodríguez, Pedro León, Naldo y Jorge Sammir y con tres canteranos.
Con el 1-1 de la ida, el Getafe parecía conforme con el 0-0 con el que se inició el partido. Eso bastaba y con el Real Madrid en el horizonte, mejor no arriesgar demasiado. Eso es lo que parecía. Los canteranos Carlos Vigaray, Emiliano Buendía, Alex Felip y Pere Milla lo intentaron con mucho empeño pero sin mucho éxito.
El Almería, bien cerrado atrás, y expectante de alguna jugada aislada para abrir el marcador y romper la eliminatoria, tampoco era el mejor equipo contra el que un futbolista del filial puede mostrar sus cualidades. Todo era frío sobre el césped del Coliseum y eso se contagió a todo el mundo.
Aún así, en los primeros 45 minutos, el Getafe "obsequió" a sus aficionados con un disparo lejano de Sergio Escudero, el único entre los tres palos del Almería y sin peligro alguno. Los andaluces respondieron con una internada del tailandés Teerasil Dangda, que salvó el tercer portero del cuadro azulón esta temporada, Jonathan López "Jona".
Ese fue todo el bagaje ofensivo de ambos contendientes en el acto inicial. Insuficiente a todas luces para sus entrenadores, que no tardaron en mover el banquillo. En el Getafe salieron Pablo Sarabia, Emiliano Velázquez y Álvaro Vázquez. En el Almería, en los primeros quince minutos, saltaron a la palestra Dani Romera e Iván Sánchez, otros dos canteranos más que se sumaron al juego.
Las sustituciones dieron un poco de sabor al partido. Tampoco demasiado, pero el suficiente para inquietar al espectador en algún momento concreto. La pareja Sarabia-Álvaro Vázquez funcionó en una jugada que a punto estuvo de acabar en gol cuando el segundo remató dentro del área un balón servido por el primero.
El portero Julián Cuesta desbarató la ocasión, la mejor de todo el partido, antes del único gol del partido obra de Álvaro Vázquez. De nuevo Sarabia imaginó un pase perfecto en profundidad para Emi, que falló en el mano a mano, y el delantero catalán no perdonó el rechace.
La entrada de la pareja azulona fue decisiva para animar un choque que estaba destinado a terminar sin goles. Sarabia, sobre todo, desatascó el partido para dar una victoria al Getafe con un sabor de boca extraño. Jugó mal pero venció. La eliminatoria se la llevó el cuadro madrileño a los puntos. Los dos equipos empataron en aburrimiento.