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Crónica deportiva: Marc Coma muestra el camino de 2015 desde su altar

Diego García | Domingo 18 de enero de 2015
El piloto catalán consiguió su quinto Dakar, atravesando dos décadas de gloria en el rally. Por Diego García

El primer capítulo del fin de semana deportivo acogió la coronación con aroma estelar de Marc Coma. Ésta, la enésima vez que saca lustre a su icónica trayectoria, significó su quinto Dakar. La quinta vez que tumba a sus rivales, derriba las duras condiciones de la competición, esquiva con astucia los imprevistos -que en esta edición se cebaron con "Nani" Roma y Joan Barreda- y doblega a los demonios interiores que susurran el abandono en este desafío a los límites de resistencia del ser humano. El piloto catalán cerró este sábado la especial final, que fue recortada, para sumar otra muesca a los entorchados de 2006, 2009, 2011 y 2014. Reflexionaba al término de la competencia Coma sobre el orgullo que le generaba descubrirse triunfador al paso del tiempo de las generaciones. En efecto, su nombre figura ya a la elitista altura de Neveu y Despres. Tras otro año de absoluta dedicación al enero señalado, Marc siente ya la paz de guerrero que regresa de la batalla. Sin embargo, no cabe duda, pronto reiniciará la maquinaria para subrayar en su reloj biológico el próximo enero al que hincar el diente. Además, Laia Sanz hizo historia al concluir en la novena plaza y Nasser Al Attiyah cerró su segundo título.

De regreso a territorio español, la Liga BBVA presentó, con los focos del protagonismo, a algunos de los candidatos que asoman su resplandor para ocupar el escaño de algún gigante que resbale. El Valencia se entregó a la locura ofensiva para arrancar los tres puntos de un duelo indigesto ante el Almería de un afinado Hemed -que firmó un doblete-. El testarazo del vallecano cerró el 3-2 final para el suspiro de la tribuna de Mestalla y el carraspeo de Atlético de Madrid y Sevilla, ya que el proyecto de Nuno superó el bache copero y duerme tercero de la tabla, cerrada ya la primera vuelta.

Además, sus vecinos de Comunidad Autónoma y renovada ilusión, el Villarreal, expuso al paladar del aficionado neutral el irresistible magnetismo del talento juvenil asilvestrado. Así, fluyendo bajo la receta exquisita de Marcelino, Cheryshev ensartó en la diana con finura y Bruno, uno de los futbolistas más infravalorados del balompié patrio -quizá como peaje a su lealtad a la camiseta amarilla- condenó al Athletic desde los once metros para colocar entre ambos equipos, de intereses cruzados, un acantilado de 16 puntos a estas alturas del calendario. Por si resultara poco bagaje estadístico, el Submarinodeleitó a sus fieles con un cortejo exagerado a la madera. Tres encontronazos con el poste evitaron una sangría mayor de los leones. La victoria del Rayo en Anoeta, que patrocinó los primeros pitos del respetable a David Moyes, y el veneno de Caicedo, que derribó la estabilidad del Celta en Cornellá sobre la bocina, concluyó el bagaje futbolístico doméstico.

Extramuros, el Chelsea regresó a la Premier League para retomar el liderato con la escasa delicadeza que emplea Mourinho en sus quejas: 0-5 al Swansea con doblete de Diego Costa y actuación relamida, de nuevo, de Cesc y Hazard; la Copa África abrió su fiesta -cerrando con recelo las puerta al invitado indeseable, el ébola- con las tablas entre Guinea Ecuatorial y el Congo -Nsué y Thievy dejaron su sello goleador para sus países respectivos- y Aubameyang, flecha del trompicado Dortmund, saludó a Burkina Faso con el primer puñal del triunfo gabonés; y el Milan hizo oficial la adquisición del terciopelo andaluz de Suso, la Roma de Totti pinchó en Palermo y United y Liverpool sumaron de tres en tres, modusoperandisimilar al rebelde Southampton de Koeman, afianzado ya en la tercera plaza inglesa.

Regateando el foco futbolero, la selección española de balonmano sumó otra victoria, más sufrida de lo esperado, a su balance en el Mundial de Catar. Los "Hispanos" doblegaron por dos tantos a Brasil, con otra actuación sólida del meta nacional. Por último, Rafa Nadal siguió el proceso de descenso de los grados de auto-favoritismo de cara al Abierto de Australia destacando que "no me siento listo para ganar este torneo". Nairo Quintana, a quién este año no ha perjudicado ningún guiño más o menos discutible a Alejandro Valverde, saluda desde la preparación del Tour de San Luis, en las carreteras argentinas, a todos aquellos que se le imaginan destronando mitos en los Alpes franceses.