Los precios podrían estar bajando
Viernes 23 de mayo de 2008
The Economist lleva varios artículos dedicados a observar el boom primero y la caída después de los mercados inmobiliarios de Estados Unidos y de Europa y específicamente de España. Nuestro país, como Irlanda, está sufriendo las consecuencias de su entrada en el Euro, ya que la política monetaria no tiene en cuenta sus necesidades.
El semanario apunta lo que ya se ha señalado por varios analistas y es que ni España ni Irlanda “son lo suficientemente grandes como para determinar la producción o la inflación europea por sí mismas”, por lo que su situación económica no influye en las decisiones del BCE. Sus mandatos miran casi exclusivamente a Alemania y Francia. Ambas economías sufrían un letargo económico que contrastaba con el dinamismo de Irlanda y de España. Estas dos necesitarían mayores tipos de interés, pero el BCE optó por “ayudar” a Francia y Alemania. “Como resultado de la política monetaria de ‘una talla para todos’, los tipos de interés fueron demasiado bajos para ambos países”.
Esta facilidad del crédito fue aprovechada por bancos y cajas de ahorro, que han abierto la posibilidad a millones de españoles de comprar su vivienda. Pero las condiciones han sido tan favorables y los precios de la vivienda han subido de forma tan espectacular que muchos han visto en el crédito barato y los precios al alza la oportunidad de su vida para enriquecerse sin grandes esfuerzos. Ha habido una demanda especulativa de vivienda, calentada por el BCE, que ha causado una auténtica transformación económica en España. Como señala el semanario, según un informe de Goldman Sachs, la vivienda residencial concentraba en ambos países un 13 por ciento del empleo privado, en vivo contraste con el 5 por ciento de Alemania.
El resultado, según un informe elaborado por la Royal Institution of Chartered Surveyors citado por The Economist, se han construido en la última década cuatro millones de casas. La revista apunta a que “se han construido en el último año más viviendas de las que se necesitan en condiciones de mercado normales; no digamos en una desaceleración”. La economía española tiene el crecimiento más bajo desde 1995, que es menos de la mitad de lo que crece Europa.
Como máximo ejemplo de la situación a que nos ha llevado una política monetaria inadecuada para España, The Economist hace mención de “el pocero”, que ha erigido en Seseña 13.500 viviendas, de las cuales sólo ha sido capaz de vender 2.500. Sólo 750 de ellas están ocupadas.
Si la política de tipos, que se ha trasladado a las condiciones financieras, es la que ha calentado el mercado inmobiliario español, ahora la crisis de solvencia del sistema financiero, causada precisamente por los pasados excesos, está llevando a una restricción del crédito que tiene como resultado, como ha informado el INE, en un desplome de la compraventa de viviendas del 24,4 por ciento.
Las consecuencias son claras. “Tanto España como Irlanda tienen paralelismos con el mercado de la vivienda en los Estados Unidos, donde el inventario de hogares sin vender ha alcanzado un máximo en 20 años”. En España pasará lo mismo, lo que forzosamente tiene que llevar a una corrección a la baja de los precios, que se produce en Irlanda pero no en España, donde siguen creciendo, aunque a un ritmo más lento que la inflación. La razón, según apunta un experto consultado por el semanario, es que las estadísticas no se basan en precios de mercado sino en tasaciones, y éstas “podrían ser cautelosas a la hora de costar sus estimaciones”.
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