Opinión

Dolosa exégesis de los libros sagrados (I)

TRIBUNA

Antonio Agar | Martes 20 de enero de 2015
La lectura literal de los textos sagrados de las religiones monoteístas, han radicalizado en periodos concretos de la Historia, pasajes que incitan a la violencia, a la guerra e incluso al exterminio de ciudades y genocidios en nombre de la religión.

Los profetas, inspirados por el Creador (Un mismo Dios al que denominaron: Jahvé, Alá) redactaron unas escrituras hace siglos que estaban adaptadas a la mentalidad de una época en la que el ser humano, practicaba una oralidad primaria de los textos, con el añadido de estar desprovistos del conocimiento científico actual y del grado de desarrollo social adquirido por las Sociedades del siglo XXI.

Las religiones, en un momento determinado hacen su aparición como asideros espirituales, en los cuales se aferra el ser humano en aquellos momentos de desesperación de no encontrar argumentos racionales, que le hagan entender los sufrimientos, las pérdidas de sus hijos y las devastaciones y cataclismo procedentes de accidentes naturales como terremotos, incendios etc.

Jesús, no vino al mundo para erradicar los males, el sufrimiento y el dolor, ni tampoco para eliminar las catástrofes naturales que la vida del ser humano nos depara. Su misión fue la de abrir nuestra mente a través de sus parábolas, conduciendo nuestras acciones hacía el Amor al prójimo, la de poner la otra mejilla , la del perdón, la generosidad y la tolerancia. En suma la de sobrellevar con dignidad los reveses de la vida, mostrándonos con su propio ejemplo del calvario, de la blasfemia y tortura y suplicio final de la entrega de su vida, y de su triunfo sobre la muerte con la resurrección, consiguiendo con ello la redención de toda la humanidad.

Afortunadamente a través de los siglos, hemos alcanzado un grado de organización social de tipo aconfesional, permitiendo con ello que cada ciudadano, elija su propia fe religiosa, la de practicar el ateísmo, el agnosticismo o la de adorar fetiches. Es cierto que la humanidad ha pasado por periodos crueles en la historia, padecimientos que llegaron al paroxismo, como fueron los casos de apostasía de su fe religiosa, de abjurar de sus creencias, so pena del destierro o peor aún de morir en la hoguera de la Santa Inquisición.

Pobres de aquellos cristianos que en los siglos XVI hasta principios del XVIII, portaran en sus hematíes, moléculas de sarracenos o de sefardíes, viviendo en una permanente zozobra, con la angustia de que un cristiano viejo por envidia o resentimiento, lo delatara a un miembro de la Inquisición.

Los terribles latigazos del terrorismo islámico que estamos padeciendo desde hace más de una década, no obedecen a una simple reacción religiosa por caricaturizar la imagen de un profeta, devienen de un trasfondo político y económico de mayor recorrido. Tendríamos que remontarnos al final de la década de los 70, en ese momento en que Rusia quiso apoderarse de Afganistán con la oposición de un joven y adinerado saudí Bin Laden, quien concertó una alianza con Estados Unidos de millones de dólares, que le garantizaron el suministro de armas y apoyos logísticos, que lograron después de unos años alzarse con la victoria y la retirada de los rusos.

Dejamos para el próximo capítulo cómo otros países: Francia, Inglaterra e incluso España se enriquecieron con negocios de armas con países africanos y musulmanes, y nos adentraremos en el nulo papel que desarrolla la ONU como Institución en los conflictos internacionales.

Pasajes de contenidos violentos en los libros del Corán y el Antiguo Testamento.

El Sura 9 del Corán, declara que todos los infieles deben ser aniquilados o completamente sometidos. No debe de prevalecer esta aleya sobre el resto de los 114 versos en los que se instaura la paz, según su profeta Mahoma.

En el libro del Antiguo Testamento, queda escrito en el libro de Samuel versículos:

18-1-16 Referencias del odio y el resentimiento entre Jonatan y David.

18-17-30 Se alienta a David a la lucha a muerte con los Filisteos.

Éxodo 15-3 Se incita a los hebreos a la conquista de Canaán con espadas y azadones.

El misticismo , como exaltación del Alma en las religiones: Cristiana e Islámica.

El misticismo es la afectación del espíritu, por medio del cual la persona interioriza su encierro, su acercamiento a Dios envuelto en un misterioso y personal arcano, alumbrando esos instantes en que alcanza ese grado excelso de santidad y recogimiento.

Los místicos españoles, lograron esa unión del Alma con Dios, a través del éxtasis: Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León y San Juan de la Cruz dejaron su impronta de estas experiencias en códices y escritos sagrados de sobrado conocimiento.

La excelencia de la Mística Islámica: El Sufismo.

La voz etimológica Sufí, se traduce por lana, de ahí que el atuendo habitual de estos místicos, se caractericen por sus toscos vestidos de piel, procedente directamente del animal desollado, como muestra de su desapego al mundo y lejos de una vida suntuosa.

Su desarrollo histórico comienza a partir del año 700, alcanzado su apogeo científico y literario en el 1200 hasta el 1350 con figuras como: Ibn-el Farid, Ibrahim IBn Adthram, Al Razi, Jalau Din y especialmente el persa Rumi y el murciano Ibn-el Arabi.

Su poesía y su oralidad, se condensa en la Naturaleza, afirmando que con solo abrir sus ojos contemplamos las maravillas del Ser Supremo, enfatizando con entusiasmo “Que la creación se convierte en una mota de polvo suspendida en la nada.” Lo que técnicamente se denomina en su lenguaje “El aniquilamiento de sí mismo en Dios” (Faná).

De ahí que los tres niveles del conocimiento, radican de menor a mayor grado en la Fé, La Certeza y la Aniquilación.

El sufista Rumi incorporaba a sus cuentos y poesías el término Ihsam que se traduce como hacer lo bello. Este sufí consideraba que a través de la danza de los darwish giróvagos, término persa, se llega al éxtasis, como trasunto del armonioso girar de los planetas que vibran en consonancia con la música del Creador.

Profetizaba que la danza es poner en marcha un misterio que enlaza los pasos rítmicos con esos rayos perpendiculares y atornasolados del arco iris que preceden al fulgor de las estrellas.

Su legado, no deja de ser un tesoro, un testamento aún por desvelar que heredamos todos los seres humanos de cualquier confesión, como prueban estos sonetos:

¡OH Día, despierta con la majestuosa aurora¡

Las almas errantes con éxtasis bailan,

el susurro cadente de sus pasos,

nos marca la felicidad o amargura de sus giros.

Cada átomo feliz o desgraciado, preso está del son de su melodía cósmica.

Finalizo con unas hermosas palabras del místico murciano IBn el Arabi, dictadas desde un corazón, invadido por LA TOLERANCIA:

“ Mi corazón, es pasto de las gacelas,

un convento para los monjes cristianos,

un Templo de Ídolos, la Kaaba del peregrino,

las tablas hebreas del Torá y las Suras o Azoras del Corán.

Pongamos en camino este AMOR UNIVERSAL, en cualquier dirección que avancen sus caravanas.