Opinión

Rebajas en enero

TRIBUNA

Enrique Arnaldo | Jueves 22 de enero de 2015

“Dan, un amigo de Morongo Valley, ha llevado a cabo una minuciosa investigación sobre nuestros impuestos. De hecho, ha llegado al punto de revisar las actas de las sesiones del Congreso, y ¿sabes qué ha descubierto? Que no existe fundamento jurídico para el impuesto sobre la renta federal.

  • En realidad, si uno va al fondo de las cosas, no existe fundamento jurídico para nada –contestó Joey.

  • Pero obviamente el gobierno federal no quiere que sepamos que todo el dinero recaudado en los últimos cien años nos pertenece legítimamente a los ciudadanos… Sin embargo, en los principales medios de comunicación, nadie está dispuesto a tocar el tema. Y en fin… ¿eso no te parece un poco raro? ¿No crees que al menos una televisión o un periódico debería interesarse en cubrirlo?”(Jonathan Frazen. Libertad)

¡Si fuera verdad! Pero es una novela y además transcurre en los Estados Unidos. Pero es una deriva onírica soñar con que los impuestos son ilícitos y que nos han de devolver lo ingresado indebidamente. Algo se inventarían al final como que habría que haber recurrido en tiempo y forma o que la declaración de nulidad es pro futuro. Incluso nos enviarían al grupo de moscardones inspectores amenazantes con todas las penas del infierno si se nos ocurre pedir lo que es nuestro. Y es que la coacción es ilegítima sólo en algunos casos.
Parece ser que con la “rebajilla” del tipo del IRPF un montón de españoles van a notar sus efectos benéficos en la nómina de enero, traducidos en una propina de 20 o 30 euros. No es una broma. Se presenta como un gran logro de quien, ahora, y en tiempo de descuento, con las elecciones a la vuelta de la esquina, se acuerda de que la gente se ha sentido esquilmada durante estos años.

Es difícil en cualquier circunstancia histórica que los ciudadanos tengan siquiera un mediano afecto al Ministro de Hacienda. No se conocen momentos en parques y plazas a los que han ocupado tal posición, pero parece harto improbable que se pongan en marcha cuestaciones públicas para levantar una estatua al Señor Montoro. Ni siquiera pondrían un euro los miembros de su partido, que, en privado, despotrican contra el mismo y le acusan de la pérdida de unos cuantos cientos de miles de votos… irrecuperables y además cabreados por desprecios a la inteligencia como la propina antes citada.

Pero como dice el protagonista de la novela de Jonathan Frazen los medios de comunicación callan porque necesitan callar. Eso sí, como decía Voltaire ¡moriremos por defender la libertad de información!... Ahora bien, el movimiento se demuestra andando y se espera de esos medios que hagan uso de ella.