Opinión

Del PSOE a Podemos

TRIBUNA

Agapito Maestre | Sábado 24 de enero de 2015

El PSOE tiene en Podemos, sin duda alguna, uno de sus principales competidores electorales; por eso, precisamente, resulta extraño una reunión de socialistas y dirigentes de Podemos sin el consentimiento del nuevo Secretario General del PSOE. Es lógico que haya un cierto malestar entre los actuales dirigentes del PSOE por la reunión mantenida entre el anterior presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ex presidente del Parlamento español, José Bono, con los dirigentes de Podemos, señores Pablo Iglesias Turrión e Íñigo Errejón Galván. Este tipo de reuniones, obviamente, deberían ser conocidas por Pedro Sánchez. No es muy normal, por decirlo suavemente, que dos hombres como Zapatero y Bono, que han tenido tanta responsabilidad en el Ejecutivo y el Legislativo de España respectivamente, se reúnan con la fuerza política competidora sin decirle nada a la actual cúpula dirigente del PSOE. Pero, al margen del malestar que se ha generado en el interior del PSOE, puede aprenderse mucho sobre ciertos, ciertísimos, puntos en común que los socialistas comparten con el grupo político emergente más importante de España. Aquí me voy a referir solo a uno, que podría reconstruir cualquiera que tenga un poco de memoria política.

La clave de ese punto en común tendríamos que buscarla en un profesor, nacido en Ferrol, su padre era un buen sastre, hombre culto y de maneras finísimas. Su discurso de entrada, en 2013, en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas sobre los precursores de la Constitución de Cádiz tiene cierto interés, aunque ha escrito cosas mejores. Con este politólogo y jurista se formó a comienzo de los setenta, en su despacho de Madrid, José Bono, el anfitrión del encuentro entre los socialistas y los dirigentes de Podemos, que sigue haciendo lo que mejor sabe hacer, o sea, política entre cortinas para que su partido crezca y crezca. Bono lo hace todo, según insiste, por su partido. Es el hombre-partido por excelencia de España, según sus palabras. Quizá este último encuentro con los dirigentes de Podemos pueda ayudar a que su formación llegue al poder, por ejemplo, en Castilla-La Mancha. ¿O es que acaso el amigo Emiliano García Page no podría aprovechar en el futuro el tirón de Podemos en la región castellano-manchega? Seguramente; pero, ahora, no es ese asunto lo más importante, tampoco tiene mucho interés pensar en futuras coaliciones entre Podemos y el PSOE, entre otros motivos, porque ni Zapatero ni Bono tienen responsabilidades orgánicas en su partido o, al menos, eso hacen creer a sus votantes. Ellos serían políticos (sic) que no hacen política. Un imposible.

Pero, a lo que íbamos, ¿cuál es el punto de contacto más relevante entre los dirigentes de Podemos y el PSOE? Y, sobre todo, quién es la persona que ayudó a crear esa comunidad de opiniones compartidas entre los socialistas y Podemos? Imagino, querido lector, que usted ya lo sabe con las pistas que he dado, e incluso podría extenderse sobre la biografía del personaje que tan fuertemente ha estado vinculado a José Bono y a Rodríguez Zapatero. Se trata de uno de los discípulos del famoso ex alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. Sí, me refiero al Embajador de España en Venezuela, nombrado en 2004 por Rodríguez Zapatero. En efecto, nadie ha hecho tanto por el régimen político venezolano, montado en torno a la figura del finado Hugo Chávez Frías, como el profesor Raúl Morodo que, por otro lado, tanto ascendiente tiene en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, donde se han formado e incluso trabajan los dirigentes de Podemos.

Pues eso es, amigos, una de las señas que comparten los socialistas de Zapatero y Bono con Podemos es su afecto político por el régimen bolivariano de Venezuela. Raúl Morodo, el Embajador español en Venezuela, desde 2004 a 2007, fue el principal creador de ese clima espiritual, intelectual y político para los europeos en general, y los españoles en particular, a favor del régimen de Venezuela. Aparte de sus gestiones para que el partido de Chávez fuera aceptado en la Internacional Socialista, definió a Venezuela como una de las democracias más avanzadas del mundo, imposible de entender, según insistió varias veces Morodo, por el conservadurismo político europeo. Desconozco por completo, ciertamente, si Morodo patrocinó, ayudó o coadyuvó a que los jóvenes líderes de Podemos colaborasen con el régimen bolivariano. Tampoco sé si medió para que los actuales dirigentes de Podemos pudieran formarse con becas u otro tipo de ayudas en el régimen de Chávez. De todo eso puede dudarse, pero hay algo evidente, a saber, Morodo, el amigo de Bono y correligionario de Zapatero, embajador político de España en Venezuela, creó una corriente de opinión política importantísima a favor del régimen chavista. Esa corriente favorable a Chávez fue compartida por Rodríguez Zapatero y Bono y, por supuesto, es del gusto de los dirigentes de Podemos.

Así las cosas: ¿Quién dice que no tienen cosas en común los socialistas con Podemos?, ¿a qué vienen tantos gestos de extrañamiento por una reunión entre políticos del PSOE y Podemos que apoyan al régimen bolivariano de Venezuela?, ¿por qué no preguntarse por las responsabilidades de los viejos dirigentes socialistas en la aparición de Podemos? En fin, el espectáculo sobre los vínculos entre el PSOE y Podemos no ha hecho nada más que comenzar. La cosa se animará a medida que entremos en las campañas electorales.