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La tragedia griega conmociona a Europa: los radicales de Syriza logran la mayoría y dispuestos a desafiar al euro

SAMARAS Y NUEVA DEMOCRACIA PIERDEN 50 ESCAÑOS Y SE QUEDAN COMO SEGUNDA FUERZA

Borja M. Herraiz | Domingo 25 de enero de 2015
Tras cinco años buscándolo, Alexis Tsipras, el líder de la coalición radical de izquierdas Syriza, ha logrado un histórico vuelco electoral en Grecia y se ha impuesto en los comicios legislativos con un margen de ocho puntos sobre Nueva Democracia del hasta ahora primer ministro Antonis Samaras. Syriza ha logrado además la mayoría absoluta lo que le dota de más fuerza para renegociar con la Troika la descomunal deuda del país. Por Borja M. Herraiz

Los pronósticos se han cumplido y los griegos han optado por romper con la tradición: Syriza, la formación radical de izquierdas que aboga por plantar cara a la Troika y no descarta sacar a Grecia del euro, se ha impuesto en los comicios legislativos anticipados de este domingo rompiendo así con 41 años de alternancia entre partidos moderados y convirtiéndose así en el primer partido anti-austeridad en acceder al poder en Europa.

Con un xxx por ciento de los votos, lo que le supone 151 escaños en el Consejo de los Helenos, el Parlamento nacional con 300 asientos, Alexis Tsipras, el carismático líder de Syriza, se ha hecho con la mayoría absoluta en la Cámara, por lo que podrá gobernar en solitario desbancando a los conservadores.

La segunda formación más votada, Nueva Democracia del hasta ahora primer ministro, Antonis Samaras, ha sido el gran derrotado de la noche al obtener el xxx por ciento de los votos, lo que se traduce en 79 escaños, xxxx menos que hace tres años.

Samaras no ha logrado atraer para sí a los casi 600.000 votos indecisos que se calculaba que había todavía este sábado y su futuro político es toda una incógnita. El serio correctivo que le han infligido las urnas es un mensaje muy serio de los griegos a la tradicional clase dirigente conservadora.

Por detrás de Syriza y Nueva Democracia han quedado varios partidos que en los últimos días se antojaban claves para la formación de un hipotético Gobierno de coalición que ya no tendrá lugar.

Uno de los más favorecidos ha sido el periodista reconvertido a político Stavros Theodorakis, líder de la formación centroliberal To Potami (El Río), que cuenta con apenas unos meses de vida y que ha obtenido el por ciento de los votos (14 escaños).

Por detrás han quedado los neonazis de Amanecer Dorado, que han obtenido un xxx por ciento de los votos (escaños). Los ultranacionalistas, que tienen a toda su cúpula en prisión preventiva desde 2013, comparten con Syriza la eurofobia y los recelos a una Troika a la que culpan de todos los males del país.

Además de Nueva Democracia, otro partido que ha salido muy mal parado de las urnas, y que confirma el serio varapalo de los helenos a los tradicionales grandes partidos del país, ha sido el histórico Pasok de Evangelos Venizelos. Los socialistas han pasado en apenas unos años de gobernar en mayoría el país en 2009 a apenas sumar apenas el xxx por ciento de los votos (13 escaños).

Completan el arco parlamentario los comunistas del KKE, con un por ciento de votos (13 escaños), y los independientes, con un % (13 escaños). Por el contrario, fuera del arco parlamentario se queda el ex primer ministro Yorgos Papandreu, que no ha logrado el 3 por ciento necesario para ser representado en la Cámara.

Reseñable también ha sido la alta participación electoral en una jornada que ha discurrido sin incidencias reseñables. A pesar de que en Grecia es obligatorio votar por ley, hace años que ya no se persigue la abstención. Aún con todo, los datos son mejores de lo esperados, pues un 75 por ciento de los 9,8 millones de griegos con derecho a voto han acudido a su colegio electoral, ocho puntos más que en los últimos comicios legislativos de 2012.

"Grecia dejá atrás el miedo, Grecia pasa página"
En su primera comparecencia pública tras confirmarse su victoria, Alexis Tsipras ha felicitado a los griegos por la "incuestionable victoria" de su coalición" que anulan los compromisos adquiridos con la Troika, que pasa a ser parte del pasado" del país.

El vencedor de los comicios legislativos asegura tener claro que el pueblo no le ha dado "un cheque en blanco", sino que es consciente de la responsabilidad y la confianza que en él se han depositado y llama a todos los griegos a "reconstruir el país bajo premisas más justas", al tiempo que ha aasegurado que "Grecia es hoy ejemplo del cambio y del avance de Europa".

"Hoy es la victoria sobre la Grecia de las élites, de las oligarquías, de unos pocos privilegiados, es la victoria de la Grecia que lucha, que trabaja y necesita tiempo y espacio para crear un futuro con dignidad y esperanza" por que hoy "Grecia deja atrás el miedo, Grecia pasa página", ha asegurado Tsipras ante millares de ciudadanos congregados en la sede de Syriza en la Plaza de la Universidad de Atenas.

El líder radical, muy crítico con Bruselas y la Troika, se ha comprometido a que el nuevo Gobierno griego estará dispuesto a colaborar con los socios europeos en el marco de "una negociación justa para que Europa vuelva a los principios de los tratados de la Unión Europea, a la Europa de la solidaridad, la cohesión social y la estabilidad".

"El nuevo Gobierno desmentirá a todos los que ven destrucción. No habrá desastre, ni tampoco sumisión. Nuestro objetivo desde el primer día es restablecernos de las consecuencias de la crisis", ha señalado el líder de Syriza.

El futuro, una incógnita
Con toda la eurozona pendiente de los comicios, se abre ahora un periodo de profunda incertidumbre, pues Tsipras se ha comprometido con los griegos a renegociar la descomunal deuda nacional con Bruselas y la Troika, una deuda cuyo plazo expira el próximo 28 de febrero, si bien el Eurogrupo trabaja con una prórroga de esta fecha, pues no ve capaz al líder de izquierdas de formar un Gobierno antes de finales de febrero.

El claro vencedor de la jornada electoral Grecia tiene por delante la complicada misión de no defraudar a sus votantes y, al mismo tiempo, rescatar a un país sumido en una profunda crisis económica y social. Además, recuperar la confianza de los griegos en la clase política, muy mermada tras años de promesas incumplidas, es otro de sus frentes abiertos.

Tras seis años de recesión, Tsipras, cuyo lema electoral ha sido "Grecia avanza, Europa cambia", se pone al frente de un país sumido en un clima generalizado de hartazgo con la clase dirigente, que ha sido incapaz de rescatar a un país en caída y que ha visto cómo se le han tenido que inyectar 240.000 millones de euros para no entrar en bancarrota.

Cabe resaltar que casi la mitad del electorado griego se ha decantado por las opciones más radicales de entre las que pugnaban por la victoria, Syriza, de ultraizquierda, y Amanecer Dorado, de ultraderecha, lo que da buena cuenta del agotamiento que han sufrido las fuerzas tradicionales y moderadas del país y el hastío de la sociedad.

De país pujante, Grecia ha pasado a ver cómo uno de cada tres helenos está sumido en la pobreza, el índice de desempleo se ha disparado hasta el 27 por ciento, el 50 por ciento entre los jóvenes; los hogares ingresan ahora un 40 por ciento menos que antes de la crisis y la deuda pública ronda el 180 por cien del Producto Interior Bruto.

Así, el nuevo primer ministro deberá ponerse al frente de una nave con demasiadas vías de agua que tapar. El izquierdista pretende renegociar la deuda griega y, en última instancia, sacar al país del euro, una opción que sólo ven con buenos ojos un 15 por ciento de sus compatriotas.