Opinión

Syriza alertará a España sobre Podemos

TRIBUNA

Ignacio Fernández Candela | Lunes 26 de enero de 2015

Grecia será el ejemplo europeo de lo que no debe hacerse en España. Primero fue Venezuela en la ruina absoluta por los consejos de Iglesias y Monedero, los injusta como espléndidamente pagados al precio de la miseria de los venezolanos; ahora los chapuzas del asesoramiento para la destrucción de estados latinoamericanos apoyan la próxima hecatombe helena, con los griegos optando en las urnas por un suicidio colectivo a no ser que la realidad obligue a entrar en razón al utópico Alexis Tsipras presto a recetas socioeconómicas de seguro batacazo experimental. No, no tiene de qué enorgullecerse el extremista de la corrupción vallecana Pablo Iglesias, pero cinismo no le falta para seguir dando la cara cuando se le debería estar cayendo de vergüenza a tenor de las múltiples informaciones que corroboran la intención en los líderes podemitas de controlar la corrupción, no de erradicarla. Eso es hipocresía más allá del pensamiento político, inmundicia personal tras pretextos ideológicos que tampoco son nada ortodoxos para los tiempos que corren.

Dice Iglesias, a modo de mesías redentor, que son atacados por encarnar la pureza de la regeneración democrática, cuando en realidad tras el virtuosismo aparente asoma la fetidez de la corruptela que los envuelve junto a los extremismos mal disimulados. Si estuvieran limpios de verdad, no parecerían ni serían tan éticamente sucios.

Pablo Iglesias es fiel reflejo del cinismo embaucador, un aprovechado del victimismo para imponer perjuicios que terminan arrasando cualquier país capaz de elegir democráticamente a sus verdugos. No hacen falta las armas, aunque se reivindique el derecho a portarlas, bastan las urnas para conseguir el propósito de engañar a un pueblo sometiéndolo a los dictados de sus propios y primeros deseos aunque luego se muera de asco y de hambre, de ansias por la libertad atropellada con un grupúsculo malicioso de aprovechados en torno a un proceso constituyente como el chavista.

Pablo Iglesias es el meritorio engañador que pretende dar del mismo modo gato por liebre en España, aprovechando la indignación generalizada de los ciudadanos ante un sistema de convivencia política e institucionalmente desgastado. Él generó la expectativa por modificar los estamentos al precio de un programa indeterminado de gancho electoral. Él ha conseguido denostar a los partidos políticos tradicionales acusándoles de la misma corrupción que practica Tania Sánchez y familia, Juan Carlos Monedero, Iñigo Errejón y hasta él mismo con una sabiduría propia del experto del tocomocho, timo que tanto éxito obtuvo por la existencia de no pocos tontos en este país nuestro donde lo lleva bien gente tan lista como los cabecillas de Podemos.

Los demás son casta pero los latrocinios de ellos Justicia. Los tejemanejes propios son estrategias legales de empresa y hay justificación para todo, eso sí, desviando la atención sobre los trapos sucios que les pringan hasta el tuétano, reivindicando, tan impasibles como ventajistas, acabar con el sistema que nos roba a todos. Como en Cataluña vamos, la misma desfachatez estilan en Cataluña que en Vallecas o Rivas.

Él fundó un partido a imagen y semejanza del aquelarre bolivariano y se disfrazó de moderado intentando borrar de internet todas las declaraciones y vergonzantes actitudes que lo desmienten con pasmosa facilidad, como con asombrosa sencillez sigue embaucando a los desavisados ,temblorosos de estulta emoción, a la espera de la llegada de las elecciones que permita ejercer el derecho a voto y termine por darles la puntilla... como a todos los demás inocentes e inteligentes que advierten la engañifa.También hay gente de la segunda, tercera y cuarta división social que aspira a obtener puestos de responsabilidad y es por ello que muchos se votarán a sí mismos votando a Podemos. Buen invento lo de los círculos y la organización asamblearia. No son pocos los ansiosos de abajo-como dice Alba García, líder de Podemos en Gerona- que están dispuestos a dar dentelladas para arriba con el pretexto de la elección por voluntad democrática.

Mérito posee el cuentista de la justicia social, el del dardo envenenado contra todo lo que no le aplauda al paso de la coleta. Bien puede decirse que desde tiempos del original Pablo Iglesias no había existido un fenómeno engañoso tan aparente como estos reivindicadores de igualdad social nada diferentes a la casta política que pretenden desbancar para ponerse ellos. ¿Los de abajo, los más proclives a la picaresca sin disimulo, son los que quieren dar el golpe de efecto que los apoltrone rompiendo el "candado constitucional"? Empeño en la farsa han puesto y, siendo los primeros parásitos en advertir tantas ambiciones, no es justo que lleguen otras aspiraciones oportunistas a desbancarles de sus tronos públicos.

Hay que reconocerlo: Iglesias ha hecho el trabajo sucio siendo pionero en montarse un escenario de farsante reivindicación con soluciones democráticas. Por eso la llegada del Dr. Montes y otros invitados al banquete de los parias de la Tierra es una práctica tan sucia y aberrante que ya tiene sus antecedentes en momentos históricos en que los frente populistas de turno se exterminaron entre ellos por disputarse el mejor bocado.

Es lo que sucede cuando el poder se debilita hasta el punto de que una jauría intenta acceder a él de cualquier modo posible. Y eso sucede en un país inmerso en un siglo XXI que ha sufrido un declive tan desintegrador que parece volver a revivir aquellas antes olvidadas historias de disputa y codicias sin freno que desembocaron en una guerra civil. No aprendemos.

Ni el Dr. Montes ni otros arrimados de última hora que quieran sacar rédito del esfuerzo engañador de otros. Si no hemos aprendido de nuestros errores, siempre provocados por la ambición sin límite de radicalistas posturas políticas, quede claro que el responsable de esta estafa política es Pablo Iglesias Turrión, por mucho que otros intenten ocupar un puesto de relevancia para el nuevo orden social que algunos ya están pergeñando tras las sombras. Como Zapatero, el que se reunió tres años antes de la matanza del 11-M con ETA y al que se le debe, inequívocamente, la deriva destructiva de un país antes económica e institucionalmente estabilizado.

Que el zapatético exgobernante se reúna con el líder podemita parece signo reiterativo de conspiración que querrá aprovechar la coyuntura para unir fuerzas y terminar lo iniciado; como si no le hubiera bastado al ensoberbecido e inútil expresidente con arrasar institucional y económicamente España en siete años, previa matanza de 192 ciudadanos y de alguno más que posibilitó la segunda legislatura...

Dejemos pues que los artífices de los brutales perjuicios infligidos sigan campando por sus inmerecidos respetos. Felipe González, el que saqueó un 10% del PIB y vive muy bien de su impunidad, no tardará en estar tras la pista del aglutinamiento de fuerzas que permitan a Pablo Iglesias, el único Pablo Iglesias, ser protagonista y correligionario exponencial del frente popular que se está fraguando a espaldas del usado para la ocasión Pedro Sánchez. Si no fuera tan interesante el horizonte, José Bono, quien no da jamás puntada sin hilo, no se habría prestado a ser el anfitrión de una reunión entre ZP e Iglesias.

En tanto aquí oportunistas del presente y del pasado maniobran para sacar rédito de la coyuntura de indignación que Rajoy alimenta desoyendo los consejos de quienes escuchan el hartazgo de las calles, tomemos a Grecia y a los griegos como cobayas sacrificadas que alertarán de los riesgos de la experimentación que el laboratorio podemita intenta con España. Que sea a otros los que les estalle en la cara el mejunje populista de Syriza, si así nos libramos de que nos la den por la espalda y a traición demagógica en España. Pobres helenos.